La gestión cinegética en la dehesa

La gestión cinegética de una explotación de ganadería extensiva debe ser entendida como otro aprovechamiento. Utilidad que no se debe desperdiciar, complementando a las demás y siendo a veces fundamental, al ayudar a mitigar otro tipo de problemas que, en muchas ocasiones, generan importantes inconvenientes de manejo, siendo de otra forma más difíciles y caros de solucionar.

Con independencia de si al propietario de la explotación la práctica cinegética le guste o no, siempre se puede arrendar o vender a precios nada desdeñables. Creo prioritario pasar a enumerar los problemas que ocasionan los animales salvajes en una dehesa, teniendo en cuenta que la solución nunca es eliminarlos (aspecto prácticamente, además, imposible), sino realizar un control racional, de acuerdo a las ordenanzas y legislación vigentes, para garantizar una adecuada gestión o explotación de los recursos cinegéticos.

Aparte del control de depredadores, también hay que ocuparse de las distintas modalidades de caza, ya que hay fincas de mayor donde la caza menor suele ser poco significativa, pero siempre existe, y fincas de menor donde la caza mayor solo es ocasional.

Prevención de enfermedades contagiosas

Me gustaría empezar por un problema de actualidad, y pesada preocupación, tanto para los propietarios como para la Administración, como son los continuos contagios de brucelosis y tuberculosis.

Empezando por la caza mayor, ciervos y jabalíes, extensible a gamos, muflones, corzos, rebecos, arruís y cabra montés, entre otros. Todos estos animales son vectores muy importantes de tuberculosis, brucelosis o sarna, sobre todo, cuando abundan. Al ser animales salvajes no hay posibilidad de realizar saneamientos similares a la ganadería doméstica. Su presencia hace que los lugares habituales de confluencias, como pueden ser puntos de agua (charcas y bebederos), comederos diseminados por el campo (que siempre aprovechan) y otras zonas habituales de tránsito, sean puntos de muy fácil contagio para las especies ganaderas.

En estas situaciones, aunque el ganadero se empeñe en tener sus animales correctamente saneados, no consigue nada (o muy poco) con los continuos saneamientos obligatorios; más bien se desespera, ya que el reservorio de la enfermedad se localiza en la fauna salvaje con la que convive.

Uno de los problemas es el contagio de tuberculosis, brucelosis, sarna… desde las especies silvestres a la ganadería, por la casi imposibilidad de realizar saneamientos a la fauna.

En particular, el jabalí, además de lo anterior, como buen omnívoro, destroza nidos de perdiz, avutardas, patos y otras aves que nidifican en el suelo, siendo muy frecuente que ataquen a animales recién nacidos (causando abundantes bajas, fundamentalmente de corderos), y hacen abundantes pasiles y portillos en los cercados.

Los jabalíes causan cuantiosas bajas por ataques al ganado en los momentos de máxima vulnerabilidad. Animales enfermos, animales en el momento del parto, a veces cuando la cría tarda en levantarse (la mayor parte de las veces matando a la cría o dejándola muy maltrecha), normalmente corderos, pero también terneros.

No solo jabalíes, sino también zorros, gatos (ya sean monteses o más normalmente asilvestrados), meloncillos, martas, turones, garduñas, ginetas, en ocasiones buitres cuando hay en abundancia y pasan necesidad (como es mi explotación, cerca del Parque Nacional de Monfragüe), es frecuente que ataquen a animales en el momento del parto, según informes de agentes forestales.

También son importantes los problemas por sobrepoblaciones de cigüeñas comunes (que, previa inspección, la Administración puede autorizar su control).

Por eso, se debe recomendar que la gestión cinegética esté regulada y administrada en cotos de caza, ya sean sociales, deportivos o privados. En este último caso es cuando, como el propio gestor de la explotación, pone especial atención sobre los aspectos que más le interesan.

El tejón está protegido en España, pero en otros países, como por ejemplo el Reino Unido, está considerado como vector de tuberculosis y se controla su población.

Los meloncillos son muy voraces y se están extendiendo, sobre todo, por la mayor parte de Extremadura, oeste de Castilla-La Mancha y centro-oeste de Andalucía.

Para cotos de caza mayor, sobre todo los que están cerrados con malla cinegética, lo más recomendable sería la construcción de un capturadero y ocuparse así del aspecto sanitario de los animales allí encerrados, lo más parecido posible a otra especie ganadera más.

Si el coto no está cercado, es fundamental la organización de, al menos, una montería anual, poniendo especial atención a las pistas sobre el terreno, para hacerlo cuando pudiera haber más ejemplares, cuidando las fechas más apropiadas y manteniendo en esa época la finca lo más tranquila posible, para así tratar de abatir el máximo número de reses.

En muchas ocasiones y como consecuencia de los daños ocasionados, se puede pedir a la Administración uno o dos ganchos o monterías más, que, previa inspección por el agente forestal, suelen autorizar. También hay que indicar que la carne de los animales abatidos (previa inspección de un veterinario de la Administración) es recogida por carniceros especializados en caza y, en algunas ocasiones, se paga muy bien.

Control de daños

Debemos tratar a continuación el control alimañero (o de depredadores) en un coto de caza, que, si bien suele ser un aspecto importante dentro de una adecuada gestión cinegética, en una finca ganadera pasa a ser fundamental. Por orden de importancia los animales que más daño ocasionan, acompañados de su perjuicio, son:

1. En primer lugar, hay que hablar del jabalí y como ya nos hemos referido a él, nos limitamos a nombrarlo debido a su principal importancia.

2. En segundo lugar, los ciervos, gamos, muflones, corzos, rebecos, arruís, cabras monteses, etc., de los que también hemos hablado como importantes vectores de brucelosis, tuberculosis, sarna, etc. Aunque hay animales que viven en las peñas (como cabras y rebecos) y se suele juntar poco con el ganado doméstico, pero, por ejemplo, hay que indicar que los muflones cubren perfectamente a las ovejas.

3. Respecto a la caza menor, merece la pena nombrar, en primer lugar, a los zorros (especie cazable, ya que más adelante vamos a mencionar a otras que no lo son), hábiles ‘ladrones’, causantes de importantes daños, sobre todo a corderos recién nacidos, unas veces devorándolos y, otras, dejándolos muy maltrechos, llevándose una oreja o un trozo de pierna. El zorro se puede cazar en batida u ojeo, pero lo más efectivo es con perros de madriguera, como son los teckels, fox terriers, jagd terriers, jagd russells, etc., y cruces entre ellos. Es importante tener localizadas las madrigueras y comprobar si están siendo utilizadas; entonces, cazarlas una o dos veces al año.

Para el control de la fauna salvaje son muy efectivas las jaulas-trampa, donde, una vez colocado un atrayente, ya sea un trozo de carne, unas palomas o gallinas, no solo entran zorros, sino también muchas otras especies como jabalíes pequeños, turones, garduñas, meloncillos, águilas, búhos, etc., teniendo la ventaja de que, si es una especie protegida o endémica, se sueltan y en paz. No es razonable que las jaulas-trampa estén autorizadas en unas comunidades como Castilla-La Mancha y prohibidas en otras como Extremadura.

Otro método de control son los lazos con tope (clásico español o americano Wisconsin) o el lazo propulsado tipo Collarum, que colocados adecuadamente en determinados pasiles (que se ven muy seguidos), atrapan gran cantidad de predadores, ya sean zorros, tejones, turones, garduñas o jabalíes.

Para estas formas de trampeo es fundamental revisarlas diariamente e ir con las herramientas necesarias (pinza de retención y alicates) para poder liberar especies que no son objeto.

Colocando un lazo propulsado tipo Collarum, utilizado para el control de depredadores.

Otras especies depredadoras

4. En este punto voy a tratar de incorporar una serie de especies que, aun estando protegidas, se pueden controlar con autorización o, al menos, espantar, porque dan lugar a importantes daños ganaderos.

a. En primer lugar están los tejones, ya que tienen una madriguera muy similar a los zorros. Cuando se cazan zorros y aparecen tejones, casi siempre dan lugar a importantes daños y, a veces, bajas entre los perros, que tanto nos ayudan, debido a su ferocidad y dureza. En algunos países, como el Reino Unido, están considerados como vectores fundamentales de tuberculosis, y cuando hay un problema de este tipo, lo primero que hacen es buscarlos y eliminarlos, aquí, sin embargo, están protegidos.

b. En segundo lugar agrupo un conjunto de predadores, en general menos frecuente, pero que donde los hay, atacan sin piedad. Son las martas, garduñas, ginetas, turones, meloncillos, gato montés y gatos asilvestrados (estos últimos, sí suelen ser más frecuentes). Es lógico pensar que los más pequeños (como turones y ginetas) hacen menos perjuicio, pero, en general, son sumamente agresivos (solo viendo fotos de estos ataques seremos capaces de valorar los mismos). Los más dañinos y frecuentes son los meloncillos y los gatos asilvestrados, aunque depende mucho de la zona.

A modo de anécdota creo que debo hacer referencia a una recomendación para un manejo profesional de nuestras explotaciones y a algún episodio que he vivido personalmente.

Para un uso más adecuado de una explotación ganadera de extensivo, es muy recomendable tener las parideras agrupadas y, cuando se inicia esta etapa, ya sea de bovino, ovino, caballar o porcino, entre las pares del ganado y muertes de recién nacidos, hay muchos desperdicios que son aprovechados por este tipo de fauna. Además, por esta misma razón, es el mejor atrayente, desplazándose muchos de ellos a la zona.

Este tipo de jaulas-trampa son métodos de captura selectivos que permiten liberar a especies no objeto de control, si caen en ellas.

Otro método de control es el lazo con tope americano, llamado Wisconsin, como el de la imagen.

Pero ya cuando se va acabando, es el momento de poner lazos y jaulas, para atrapar al mayor número de predadores.

En todas las fincas ganaderas, al estar obligas a contar con amplios graneros como almacenes de paja y pienso, suele haber problemas de ratones y, sobre todo, de ratas. Su control normalmente se realiza con gatos domésticos, pero hay que ocuparse de ellos (fundamentalmente, dándoles de comer y beber), ya que, si no, acaban convirtiéndose en gatos asilvestrados, generando otro problema mayor. Si no, habría que utilizar cebos envenenados, menos ecológicos. Pero, tratando este tema de una manera específica, como es el caso, si tuviésemos la suerte de tener en las inmediaciones una comadreja, sería la mejor solución, ya que estos simpáticos pequeños depredadores (al contrario que los otros, antes mencionados), tienen una habilidad especial en la caza de estos roedores, defendiendo nuestros graneros y almacenes de una manera impecable.

La fauna salvaje puede causar importantes accidentes en carreteras, normalmente ciervos y jabalíes por su mayor envergadura. Pero también estos animales se han metido en las poblaciones o en playas, y aunque en muchas ocasiones suelen huir, en otras pueden atacar, por lo que la prudencia y precaución frente a ellos es fundamental.

Por comentar alguna experiencia personal en este sentido, puedo decir que he participado en bastantes ocasiones en la caza de zorros con perros de madriguera, llegando a disparar y acertar a varios, y en alguna ocasión la zorrera ha resultado ser una tejonera y la batalla ha sido soberbia, y los perros han quedado bastante dañados. En otra ocasión, cuidando del gallinero de un cortijo familiar, empezaron a desaparecer animales y solo encontrábamos pedazos. Pusimos una jaula y cayó un gato montés precioso. Pero se formó una importante trifulca con dos bandos: por un lado, los que querían ajusticiarle y, por otro, quienes querían liberarle, por ser un animal tan auténtico, y me enorgullece contar que, con mi mediación, se llegó a una solución salomónica: los que querían liberarle pagaron las gallinas que se había comido (seis o siete) y se lo llevaron a una protectora de animales, alejada de la finca unos 200 kilómetros.

Graneros, pajares y almacenes de pienso suelen albergar roedores y seremos afortunados si tenemos en las inmediaciones una comadreja, especie dotada de una habilidad especial en su caza.

Buscar el equilibrio

La gestión cinegética debe buscar el equilibrio entre las especies salvajes y domésticas, que permita la convivencia entre ambas sin ponerse en riesgo por los problemas comentados, bien por la transmisión de enfermedades o bien por el desequilibrio por la depredación.

Categoría, pequeños carnívoros

Relación de depredadores en la Península Ibérica, donde los hay, que para el ganado son siempre un problema:

• Armiño (Mustela erminea)
• Comadreja (Mustela nivalis)
• Garduña (Martes foina)
• Gato montés (Felis silvestris)
• Gineta (Genetta genetta)
• Marta (Martes martes)
• Meloncillo (Herpestes ichneumon)
• Nutria (Lutra lutra)
• Tejón (Meles meles)
• Turón (Mustela putorius)
• Visón europeo (Mustela lutreola)
• Zorro (Vulpes vulpes)
• Lince (Lynx pardinus)

 

José Granda Márquez de Prado.

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