El reclamo de perdiz en los √ļltimos tiempos
30 enero, 2023 Trofeocaza .

Caza menor Caza menor nacional Noticias caza menor Reportajes caza menor

El reclamo de perdiz en los √ļltimos tiempos

Cuando echo la vista atr√°s desde que comenc√© a cazar el p√°jaro desde ni√Īo con mi padre, tristemente desaparecido hace muchos a√Īos, me doy cuenta de que lo que en su d√≠a fue una afici√≥n de arraigo familiar se ha convertido en algo muy especial.

La caza de la perdiz con reclamo macho, le guste o no a algunos, forma parte de la tradici√≥n de nuestro campo, pues va ligada a nuestra ave m√°s famosa en el mundo, a nuestro patrimonio cultural, que unos personajes analfabetos se empe√Īan en perseguir y prohibir, pero me permitir√°n que eche mano del refranero espa√Īol y exprese que la ignorancia es muy atrevida.

Que tengan que venir unos se√Īores de despacho de la Uni√≥n Europea a meter las narices en las costumbres de Espa√Īa, me parece poco menos que atrevido y que denota que algo no est√° funcionado bien en aquellos parajes tan lejanos, en los que se atreven a cuestionar lo que desconocen. Y desde aqu√≠ les insto a que se vengan ¬ęunos di√≠tas¬Ľ conmigo al campo y, tal vez, me demuestren que desconocen todo de esta caza que, por cierto, nuestros pol√≠ticos all√≠ destinados no defienden, o eso es el sentimiento de muchos reclamistas.

Todo un a√Īo de cuidados para un corto periodo de reclamo

Desde mis primeros puestos, ya de ni√Īo, me di cuenta que este p√°jaro tan especial me iba cautivando seg√ļn avanzaban los celos, los de ellos y los m√≠os.

Cada a√Īo, me daba cuenta que cre√≠a que sab√≠a, pero, ¬°qu√© va!, tras alg√ļn puesto me sorprend√≠a alg√ļn gesto, alguna acci√≥n, alg√ļn silencio que me despistaba, preguntaba a mi padre, a Evaristo el Chan, pinosero de grandes conocimientos en la caza del macho.

Pero los celos se iban sucediendo y las experiencias con aquellos grandes reclamos que formaban el corto jaulero de mi progenitor, del que aprend√≠ grandes ideas, una de las cuales era el tener un n√ļmero de machos justos, porque los tiempos de caza de esta modalidad son cortos y a un reclamo hay que ense√Īarlo, formarlo, sufrirlo y con el tiempo, si tiene madera, disfrutarlo mucho.

Algunos detractores de este arte apasionado no entienden casi nada, se limitan a valorar que se le da un escopetazo a una perdiz que se aproxima a la jaula, pero nada más lejos de la realidad y un poco más adelante me explicaré con más detalle.

Ya se va entendiendo aquello del cuidado de los animales que tenemos todo el a√Īo para intentar salir al monte unos pocos d√≠as a poner el p√°jaro en el repostero, a colgarlo, como lo denominan en Andaluc√≠a.

La magia que se experimenta cuando un reclamo es destapado, nos mira, se gira en su jaula de oro o, incluso, cuando nos da la espalda y emite un sonido de rega√Īo porque ha sentido las perdices a lo lejos‚Ķ es muy dif√≠cil de comprender si no se ha estado all√≠, si no se ha convivido con ellos en los meses que preceden a las escapadas al cazadero.

Una alimentación particular de cada aficionado

A unos les gusta usar piensos compuestos específicos que están muy equilibrados, a otros les encanta la alimentación con semillas naturales, verde recolectado en el campo, que debo decir que hay que extremar las precauciones de las zonas donde acudimos por él, pues se sabe que se puede haber arrojado herbicida, con lo que las consecuencias pueden ser fatales.

El aporte de golosinas, de nuevo muy personales, dan ese toque de amistad especial de reclamista/reclamo que estar√° ligada para siempre mientras convivan dentro y fuera del periodo de celo.
A un servidor le gusta aportarlas durante todo el a√Īo a modo de recordatorio y os sorprender√≠ais lo que hacen cuando les muestro una magdalena en sus terreros de peleche.

Destapando al ‚Äėtenor‚ÄĚ tras colocarle en el pulpitillo.

Los cambios en la modalidad

Con la evolución de los tiempos, esta caza ha cambiado mucho.

Cada vez son más frecuentes los cazaderos que cuentan con perdices repobladas con mayor o menor tiempo, con el fin de dar cabida a los aficionados que desean oír campo, ver esas carreras a la plaza con una alegría desbordada, pero también, en el otro extremo de las percepciones, es cuando te das cuenta que ese reclamo tuyo, que tanta ilusión te ha procesado, no está en el estado de gracia para ser cazado, porque, para el que desconozca la modalidad, cada reclamo tiene unos días para ser disfrutado, y es en ellos cuando su estado de forma, de diálogo con el campo, sus gestos dentro y fuera del repostero, nos indican que debemos sacarlo.

El cuidado de los dos √ļltimos meses antes de la caza ser√° vital para dirigirlo en esa sinton√≠a que vaya acorde al campo en el que va a ser sacado.

La climatolog√≠a en esta caza es muy influyente, sobre todo, en el comportamiento de las campesinas, que se adelantar√°n si el tiempo es caluroso con altas temperaturas y caminos con polvo, que har√°n revolcarse a las del lugar y, por lo tanto, prodigar√° que se hagan silencios en las sombras de las arboledas, o insistencia de los machos en el canto denominado ¬ępie¬Ľ que, como se suele decir, mucho cantar y poco acudir.

Macho de perdiz entrando en plaza.

Una ¬ęsufrida¬Ľ afici√≥n

En mi larga vida de aficionado, he o√≠do hasta la saciedad que el a√Īo que est√°bamos era uno de los peores celos que conoc√≠amos. Una expresi√≥n muy propia de la afici√≥n, de los sufridores, que vuelven una y otra vez a salir al campo con la ilusi√≥n de o√≠r cantar una perdiz, porque saben que est√°n, y nada, pero la afici√≥n puede con todo.

Esta caza del reclamo es propia de d√≠as fr√≠os, h√ļmedos, por eso algunas zonas de Espa√Īa, sobre todo en la zona centro, son unas de las m√°s visitadas, porque mantiene el comportamiento de los p√°jaros del campo durante el periodo habilitado para ello.

Sobre esto me gustaría apuntar que se tendría que dejar escoger a cada finca esos cuarenta o cuarenta y cinco días disponibles para que cada uno regule su gestión de forma responsable, pero acertada.

No olvidemos que, como todos conocemos, un porcentaje muy elevado de perdices que se cazan con el reclamo son animales liberados provenientes de granjas que, dicho sea de paso, constituyen un aprovechamiento muy interesante y necesario para las econom√≠as de esa Espa√Īa Vaciada que dispone de algunos cotos denominados intensivos y que, tras la temporada de ojeos y caza a mano, logran recuperar unos euros de lo invertido y como no, las casas rurales, las tiendas, los bares de los pueblos de esas zonas hacen un poco de caja, tan necesaria en estos tiempos que vivimos.

Pareja de perdices abatidas en un puesto de alba.

Lo importante en la modalidad es que las perdices que cacemos tengan una apariencia, unos cantos, un comportamiento, lo m√°s similar a sus hermanas las salvajes. Si esto no se cumple, tengo que decir, con enorme tristeza, que estamos adulterando la modalidad, como expresaba un aficionado ya desaparecido: nos enga√Īamos a nosotros mismos con perdices carentes de gracia, que pasan por all√≠ sin canto, con un aspecto anaranjado en pico, en patas, o cantando fatal, lo cual nos produce ‚Äďal menos a m√≠‚Äď un gesto de malestar auditivo y visual que no os pod√©is hacer a la idea.

Hay tanto de que hablar en esta caza del cuco que pocas modalidades cinegéticas gozan de tantos libros que hablen sobre ella, sobre cómo cazarlas, de los cazaderos más famosos de una época, de trucos para curar enfermedades… En fin, una infinidad de autores que no deseaban dejar escapar la oportunidad de plasmar sus sentires en un papel para la posteridad, ¡bravo por ellos y por sus motivadores reclamos!

Tras terminar, se le muestra la caza abatida al reclamo.

Expectativas para el celo venidero

Tras la pandemia que hemos vivido, el campo ha vuelto a una climatolog√≠a de antes (veremos si el hombre deja en paz a la atm√≥sfera). Ha vuelto a hacer fr√≠o, a llover casi como hace treinta a√Īos, y esto nos deber√≠a hacer reflexionar sobre lo que algunos llaman cambio clim√°tico, que no es otra cosa, bajo mi parecer particular, que el uso y abuso de medios humanos para dirigir el clima, y sobre esto os podr√≠a hablar m√°s de una hora, pero ah√≠ lo dejo.

Como digo, el fr√≠o, la nieve, han vuelto a muchos lugares como casi hac√≠an antes y este celo que se nos acerca, para algunos ya arrancando, ser√° como siempre, con un poco de todo, de d√≠as inexplicables donde las perdices estar√°n muy andarinas o, en aquellos lugares donde los depredadores son abundantes, incluso excesivos, provocar√°n que las sonoras y bellas perdices del lugar acudan a las llamadas de nuestro tenor en casi completo silencio ‚Äďen el argot ¬ęde callada¬Ľ para no delatarse y ser atacadas, ¬°una pena!

Citaros, para concluir, que llevo un par de a√Īos practicando la modalidad de una forma distinta, sin muerte, sin disparo y esto se lo debo a mi amigo mallorqu√≠n Juan Miralles, que la practica desde hace a√Īos con una selecci√≥n de p√°jaros que ha ido haciendo con sus amigos de la isla, seleccionando cantos, comportamientos, morfolog√≠a, etc., lo cual dice mucho de su persona y de su amor por las perdices rojas.

El autor, regresando de un buen puesto.

Alguno se rasgará las vestiduras pensando que los reclamos se estropean porque las perdices se vayan sin disparo, pero nada más lejos de la realidad. Como bien decía mi padre, el pájaro mediocre o malo siempre está buscando excusas para no cantar: que si hace mucho calor, que si el cazadero tiene mucho monte, que las perdices no cantan… En cambio, el fenómeno siempre nos demuestra su categoría, aunque no disparemos.

Con este comentario de los p√°rrafos anteriores no quiero decir que a esta caza se la deba prohibir el uso de la escopeta, nada m√°s lejos de mi intenci√≥n. Al contrario, que cada uno en su coto practique la modalidad como le surja, como le apetezca, pero siempre con respeto al terreno que pisamos y a sus animales, pero os llevar√≠ais una sorpresa al sentir algo distinto cuando ese macho impresionante, salvaje, que est√° un buen rato peleando por su territorio, por su hembra, se marcha vivo, y no os digo nada si al a√Īo siguiente en la zona veis un manojo de pollos con la valent√≠a de su progenitor, se√Īal que esa raza perdura por el lugar.

Y no os preocupéis por vuestro tenor, que no le sucederá nada, seguirá cantando en los siguientes puestos y acercando pájaros a la plaza. Eso sí, estará mejor si lo sacamos cuando debemos y no cuando queremos.

¡Buen celo a los que cacéis!

Cristóbal de Gregorio.

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

RESPONSABLE Ediciones Trofeo S. L - CIF B86731221 - Ediciones Trofeo
CONTACTO C/Musgo n¬ļ 2 Edificio Europa II-1D . 28023, Madrid (Madrid), Espa√Īa
Tel. 91 805 35 52 - Email: administracion@trofeocaza.com
Puede ponerse en contacto con nuestro Delegado de Protección de Datos en el
email rgpd@auratechlegal.es
FINALIDADES Gestión de las solicitudes de suscripción recibidas a través de nuestra página web, envío de
comunicaciones comerciales, promocionales y de información de nuestros productos y/o servicios .
LEGITIMACION Consentimiento explícito del interesado ; Existencia de una relación contractual con el interesado
mediante contrato o precontrato
CONSERVACI√ďN Gesti√≥n clientes : Durante un plazo de 5 a√Īos a partir de la √ļltima con{rmaci√≥n de inter√©s. Los datos
personales proporcionados se conservarán durante los plazos previstos por la legislación mercantil
respecto a la prescripción de responsabilidades, mientras no se solicite su supresión por el interesado
y ésta proceda, y mientras sean necesarios -incluyendo la necesidad de conservarlos durante los
plazos de prescripción aplicables-o pertinentes para la {nalidad para la cual hubieran sido recabados
o registrados
DESTINATARIOS Gestión clientes Ecommerce (suscripciones): Administración Tributaria ; Bancos, cajas de ahorros y
cajas rurales
Gestión clientes: Administración Tributaria ; Bancos, cajas de ahorros y cajas rurales ; Administración
p√ļblica con competencia en la materia
TRANSFERENCIAS INTERNACIONALES No realizamos transferencias internacionales de sus datos
PROCEDENCIA Suscriptores a la revista: El propio interesado o su representante legal . La vía principal de
suscripción son los formularios de nuestra página web.
DERECHOS Usted tiene derecho acceder a sus datos, recti{carlos, suprimirlos, limitar u oponerse a su tratamiento,
a su portabilidad, a no ser objeto de decisiones automatizadas, a retirar su consentimiento y a
presentar reclamaciones ante la Autoridad de Control (Agencia Espa√Īola de Protecci√≥n de Datos).
Más información en nuestra https://trofeocaza.com/politica-de-privacidad/ o
rgpd@auratechlegal.es

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.