El Teckel como perro de caza

Soy Yolanda Collados, una joven cazadora de un pueblecito de Granada. Me presento principalmente como una nueva colaboradora de la revista Trofeo. Y hoy, os hablaré sobre los teckel como perro de caza.

Desde hace escasos 4 meses, dispongo de Oreo, un teckel de pelo de jabalí proveniente de Toledo, con antecedentes cazadores, al cuál día a día estoy enseñando y poniendo a prueba en cada una de mis jornadas.

¿Cómo es un Teckel?

Esta especie de perros se caracterizan por tener el cuerpo alargado, con el pelo duro como el de un jabalí. En su hocico tiene una forma de barba. Sus cejas son tupidas. Las orejas son bastante alargadas, con el pelo más corto.

El teckel es un animal de fácil manejo, pequeño.

Suelen ser nerviosos, aunque tienen momentos de tranquilidad según avanza el día. Son fieles a sus dueños, cosa que ayuda bastante a la hora de enseñarlos a cazar.

No todo el mundo tiene la suerte de adquirir un teckel con el que su ascendencia venga de perros buenos cazadores, pero si se le sabe enseñar, puede convertirse también en uno de ellos.

¿Cómo cazan dado su pequeño tamaño?

Un estudio tiene oficialmente valorado que estos perros son uno de los mejores en cuanto a rastrear piezas heridas, por lo que su principal función es olfatear la sangre del animal herido hasta dar con él, ya sea vivo o muerto. Igualmente, también son capaces de levantar a través de sus ladridos a los animales.

Dado su pequeño tamaño y a sus patas tan cortas, van siempre con el hocico pegado al suelo, por lo que les es más fácil llegar al olor de la sangre de cualquier animal. Son perros bastante valientes, por lo que no le temen a enfrentarse a animales más grandes que él aún estando heridos.

Estos perros son utilizados mayoritariamente para la caza mayor: jabalí, corzo, ciervo, macho montés, muflón, gamo… con sus respectivas hembras. Pero, también, suele ser utilizado para la caza menor, sobre todo para el conejo.

 

Adiestramiento de un Teckel

A los teckel, como a cualquier perro, hay que enseñarlos cuanto antes. Con apenas meses de vida, hay que inculcarlos a jugar con pieles de animales de caza, para que se vayan familiarizando con su entorno, o a educarlos para que sepan cuando tienen que actuar o no. Lo principal que habrá que enseñarle es a no se asustarse de los tiros de las armas, para así no crear un perro asustadizo o con miedo.

Sobre todo, tienen que aprender las cosas básicas: ¡vamos!, ¡quieto!, ¡ven aquí!, ¡no!, ¡sí!, ¡muy bien!, ¡muy mal!… Sobre todo enseñarles el NO. Para cuando esté buscando una pieza y se cruce con otra, él sepa a por cuál tiene que ir y a por cuál no.

Algo muy útil, que estoy poniendo en práctica yo con Oreo, es crearle rastros reales. Esto me lo enseñó el hombre que me lo dio con tan solo un mes y algo:

Guardo la sangre de algún animal con sal y la congelo, al igual que alguna pezuña o trozo de carne. Lo descongelo bien y le marco un rastro pequeño de unos 150-200 metros, dejo que pasen 3-4 horas y luego pongo al cachorro al principio del rastro hasta que llega a la piel. Una cosa muy importante que tengo en cuenta es no dejar que muerda hasta que no ladre.

Y es algo que me funciona con bastante éxito. Oreo, a sus 4 meses y medio que tiene, ya ha pisteado varios ciervos, un gamo y jabalí, y aunque no ha sido capaz de encontrar ninguno de ellos a la primera, ha seguido su rastro con bastante fe, por lo que creo que si sigo inculcándolo de esta forma puede convertirse en un buen rastreador.

Está claro que un perro de caza no siempre vale para la caza, por lo que hay que tener paciencia y premiarle siempre que haga su trabajo bien, al igual que si no lo hace, no hacerle creer que no vale ni sentirse frustrado por él.

Paciencia.

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