Trabuqueros españoles

El trabuco, una tradición rehalera a punto de desaparecer…, pero estamos luchando para que así no sea.

Nace el grupo Trabuqueros Españoles, unos jóvenes monteros que luchamos para que la montería tradicional siga y no se pierdan esas tradiciones que nos hacían únicos en el mundo.

Y de ahí comparto mi comienzo como trabuquera…

Primera hora de la mañana, me dispongo a cagar mi rehala, lista de perros, machete, zurrón, zahones, chaquetilla, polainas, mi gorrilla campera y, ahora, el protagonista de la montería: el trabuco y la cantimplora donde guardo la pólvora y los mixtos, todo listo para pasar un día gran día montería.

Ponemos rumbo a nuestro destino, con esos nervios a flor de piel como en cada jornada de caza…, siempre como el primer día.

Llegamos y nos esperan esos típicos platos de migas que tanto nos gustan para coger fuerzas, que nos espera una mañana dura… Mancha de marranos, donde brezos y zarzas son los protagonistas.

Lo primero de la mañana que me preguntan es: «¿Traerás el trabuco no?, que haces del comienzo de la montería lo más bonito…». Qué emoción que te digan este tipo de cosas… ¡No sabéis cuánto se agradece!

Ya es hora de cambiarse ropa, preparar el trabuco, que lleva su proceso, y os cuento…

Llevo una cantimplora con un dosificador, que me da exactamente la cantidad exacta que tengo que meter por la boca al trabuco y, en un apartado, los mixtos.

Suelto los perros, primera ladra y ahí es cuando comienza el espectáculo… «¡Vamos mis perros buenos!», un grito fuerte, trabuco en mano, mirando hacia los pies y tiro al aire… qué momento más emotivo.

Esos momentos solo se pueden describir cuando los vives y te dejas la piel en ella.

Pero no sabéis lo bonito que es cuando llegas a un remate y un puesto viene a felicitarte por ello e, incluso, darte la enhorabuena por la labor que haces en el mundo de la caza… pero lo más importante para mí es cuando me dicen: «Sigue luchando para que no se pierdan estas tradiciones, hija».

Y así será… Lucharé por las tradiciones de las monterías españolas todo lo que pueda y más.

Estoy orgullosa de ser cazadora, gestora de caza y, ahora, ¡trabuquera!

Y con cada disparo con el trabuco hago un guiño al cielo. Siempre miro hacia el cielo, pienso en quien me guía y me cuida, y, luego, a la hora de detonar el trabuco… respiro… disparo y disfruto.

Personalmente, yo soy de las que da el comienzo de la montería con el trabuco, cuando tengo una ladra oída y cuando finaliza la montería, esto es mi modo de actuar, cada persona lo hará a su manera, más cómoda.

Pero quería hacer un guiño a la montería tradicional, ya que, por desgracia, está tradición rehalera se está perdiendo… ¡y yo no voy a dejar que así sea!

Que no se pierdan estas tradiciones, que la montería española lo necesita.

Viva la caza, viva la montería tradicional, ¡y vivan los rehaleros!

Rocío Bueno de la Rosa.

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