Ventajas y uso en la caza de los puntos rojos para escopetas

Los puntos rojos para escopetas pueden mejorar la referencia de disparo, ayudar a tiradores noveles y facilitar el tiro con los dos ojos abiertos.

Huele a media veda y es tiempo de escopeta y calores. Como todos los años, primero tenemos el descaste de conejo, siempre tan necesario y, a la vez, tan entretenido.

Y, como casi todos los años, comienzan los cruces de consejos sobre qué cartuchos emplear o qué choke es el más adecuado y, realmente, cada maestrillo tiene su librillo. Al final uno es dueño de sus aciertos y de sus fallos; pero, si hay mucho fallo, siempre podemos echarle la culpa al cartucho, a los chokes o al conejo que no se está quieto.

Este año, me he decidido a probar un artilugio del que llevaba oyendo unos meses y, aunque no terminaba de verlo en el papel, para poder opinar, hay que probar. Se trata de un punto rojo específicamente diseñado por y para escopeta.

Conceptualmente, en una escopeta se apunta poco. Y se apunta poco porque realmente no hay unos elementos de puntería de alta precisión, ya que se trata de que la escopeta nos quede perfecta una vez encarada y, por tanto, que el disparo vaya donde apuntamos.

Pero ese “apuntar” no lo marca el ojo alineado con el alza y el punto de mira, sino el propio cuerpo, la cara y la escopeta, su cañón, su banda y, finalmente, el minúsculo punto de mira. Todo alineado y mantenido en el movimiento del disparo para que, junto con el adelanto del disparo, hagamos blanco con la nube de perdigones en el objetivo.

Pero lo cierto es que, muchas veces, el encare no es ni mucho menos cercano a perfecto o no vemos la banda o no vemos el punto de mira o está desalineado y, eso, acaba en fallo siempre.

La ayuda del punto rojo

Y aquí es donde el punto rojo ayuda y ayuda mucho. La cosa es que, cuando encaramos la escopeta, aparece en la ventanita un punto rojo, regulable en intensidad, de fácil visibilidad que hace que no perdamos el punto de dónde va el disparo.

He de reconocer que, al montarlo en una de mis escopetas de tiro habituales, se me hacía incómodo, pues debía levantar un poco la cara, pero al ponerlo en una que no suelo emplear habitualmente, la cosa cambia y mucho.

Centrarlo es bastante sencillo: se coloca sobre la mayoría de las bandas de escopetas del mercado, no marca la escopeta, se enciende y, como va alojado sobre la banda, se pueden colocar dos cartuchos vacíos sin el pistón y se centra el punto sobre un objetivo que veamos a través del agujero del pistón una vez colocado en ambos cañones, o en uno sólo en caso de repetidoras.

Una vez hemos llevado el punto rojo al mismo objetivo que vemos a través del cartucho, podemos montar la escopeta de nuevo y realizar unos disparos de prueba para asegurar que el punto rojo está en el centro de la plomada disparando a un cartón amplio a unos 25 metros.

Lo he probado en plato, tiro al vuelo, hélices y recorridos de caza, y mi veredicto es que es un complemento perfecto para tiro a caza que se aleja de nosotros o caza en suelo, para tiradores noveles, para disparar con escopetas que no nos quedan perfectas, para aprender a disparar con los dos ojos abiertos y para aquellos tiradores que tienen la lateralidad cruzada, es decir, su ojo director no es el mismo que la mano directora.

Texto: Joaquín de Lapatza