Últimos días de caza

Una majestuosa luna llena nos ha acompañado durante todo el viaje hasta El Bonillo. La caza con reclamo de perdigón ya ha comenzado y en el coto ya había algunos cazadores con sus pájaros. Hay mucha afición a la perdiz con reclamo, aunque yo confieso que nunca he practicado esta modalidad de caza. Elías nos alerta de que si vemos coches, nos alejemos para no molestar a los jauleros.

El día se anticipaba muy caluroso y así ha sido. Antes de comenzar a cazar ya nos sobraba la ropa y no era para menos. A mitad mañana, el termómetro marcaba 27 grados y hoy es 25 de enero. En lugar de nieve y frio nos hemos encontrado con una mañana muy calurosa, impropia del mes en el que estamos.

Demasiado calor para cazar a la perdiz. Los perros buscan ansiosamente los chacos para refrescarse, como si estuviéramos en plena canícula. Menos mal que ha llovido algo estas semanas y el calor ha sido un poco más llevadero.

Elías ha venido acompañado de su perrita Trufa. Mauro ha traído su cámara GoPro para inmortalizar algunos de los lances.

Las perdices a estas alturas de la temporada se las saben todas. Si ya era difícil dar con ellas hace solo unas semanas, hoy la cosa ha estado más complicada. Mucho calor y nada de viento, el peor aliado para cazar.

Elías que lleva perro va por el centro, a su izquierda Mauro y yo por la parte de abajo. La primera vuelta se ha dado francamente bien, bajando algunas perdices enviadas muy largas. La Mendicute hace unos tiros espectaculares. Tiro con tres y una estrellas y perdigón de sexta. Hay pocas oportunidades y hay que aprovecharlas.

Las perdices están muy fuertes y vuelan largas. He abatido un par de machos que más que perdices parecían gallinas. La perdiz lleva ya tiempo en el campo y eso se nota. Son más listas que nosotros. Vuelan por el sitio que menos te lo esperas.

Vemos mucho rastro de jabalí. Esta noche han estado hociqueando las siembras en busca de comida. Hoy hemos visto menos perdices seguramente porque los jabalíes han molestado los bandos con su trajinar nocturno.

Blaki ha andado bastante nervioso toda la mañana, volando perdices fuera de tiro. De no haber sido por Elías, hubiera dejado un par de ellas por cobrar. Es aún joven, pero tiene que serenarse y cazar a la mano.

En Fuente Agria necesitas unas buenas piernas para poder cazar. Hay muchos barrancos y repechos que requieren de estar en una buena forma física para ir detrás de las perdices.

En la segunda vuelta he errado un par de perdices y he pinchado otras dos. Una ha caído alicortada en un sembrado, pero nada más tocar suelo ha apeonado a gran velocidad, sin que ni Blaki ni yo nos pudiéramos hacer con ella.

Al final de la mañana me he colgado 9 perdices y 1 conejo. Muy satisfecho del resultado, pero sobre todo de poder compartir una jornada de caza con buenos amigos.

 

 

Patricio Simó.

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