Si tuviéramos que analizar el futuro de la rehala, siempre vamos a estar obligados a ver el pasado y el presente y, entonces, podremos emitir un juicio objetivo de cómo está el mundo rehalero a día de hoy, comparando el hoy con el ayer y lo que nos deparará el futuro.
Siempre coincidiremos con personas involucradas en este mundo con un talante positivo y con mucha ilusión en el futuro. Por el contrario, también nos encontraremos con otro tipo de personas que lo ven todo negativo, no apuestan por el futuro de la rehala y en el horizonte sólo ven nubarrones muy oscuros.
Desde mi punto de vista, nunca podemos hacer una valoración basada únicamente en el blanco y el negro. Existe una escala de grises entre estos dos colores que nos puede ayudar a hacer valoraciones y emitir juicios mucho más claros y objetivos sin caer en el absoluto optimismo o en verlo todo del color del carbón.
La rehala y la montería tienen una larga historia sustentada por personas que sienten pasión por esta figura y esta modalidad de caza típicamente ibérica. Personas que, contra viento y marea, sacan adelante a sus perros. Y monteros y orgánicos que defienden a ultranza esta forma de cazar, a pesar de todos los ataques que se reciben de opositores que, en muchas ocasiones, ni conocen, ni quieren saber un poco más de la montería y la caza. Su oposición se basa en el ataque directo con argumentos que, en muchos casos, no tienen una base sólida y bien argumentada.

Es cierto que en muchas tertulias junto a rehaleros se escuchan quejas sobre la situación actual que, sinceramente, no es muy positiva para cualquier propietario de rehalas. Muchas son las trabas que se encuentran en este tortuoso camino que andan junto a sus valientes; muchos sinsabores que, a veces, les dejan un sabor agridulce después de una montería; muchas cuentas haciendo balance económico y que, casi siempre, salen en rojo.
Pero a pesar de los pesares, ellos siguen al pie del cañón, luchando con coraje para sacar adelante a sus perros, llenos de ilusión por las nuevas camadas, por arreglar sus perreras y que cada valiente esté cómodo en su casa, por pasear orgullosos su hierro en cualquier feria de España antes del comienzo de la temporada y, a partir de octubre, mostrar en cada montería la valía de sus valientes.
Alguno dirá que la rehala y la caza no tienen futuro, que son tradiciones obsoletas que, poco a poco, irán desapareciendo. Cada uno es libre de pensar lo que quiera. Yo, personalmente, discrepo absolutamente de esos planteamientos y sí pienso firmemente que la rehala tiene futuro.

¡Nada más lejos de la realidad! Si tengo que dar mi opinión, basada en las muchas monterías a las que asisto, sea junto a las rehalas o monteando en puesto, puedo afirmar que cada día observo la presencia de más jóvenes que se embarcan en este viaje tan apasionante que es crear una rehala. Algunos heredan el hierro de su padre y que, junto a él, comenzaron sus andanzas serreñas junto a sus perros.
Estas nuevas generaciones derrochan ilusión por sus perros, tienen una motivación que, posiblemente, algunos veteranos han ido perdiendo con el paso de los años. Tienen juventud, fuerzas que les permiten disfrutar de las manchas más duras, pero que, a la vez, son las que más alegrías dan.

Las buenas maneras y la educación son las que más triunfos consiguen. Si queremos conseguir un reconocimiento de la rehala es vital seguir unas pautas que son las que van a fortalecer los cimientos de esta figura tan importante y, por consiguiente, recibirá el respeto que se merece.
No es cuestión de mucha palabrería poniendo en un pedestal a la rehala si luego el comportamiento que se tiene hacia ella no se corresponde con lo que dicta la tradición y las buenas maneras monteras.
El bla, bla, bla de los falsos defensores de la rehala hace más daño que bien.

Empezando por la imagen que debemos transmitir, siempre respetando unas tradiciones que siempre han ido de su mano. La montería se rige por unas normas muy arraigadas en su historia que se deben cumplir y que atañen a todas las personas que participan en una montería y muy especialmente a los rehaleros y monteros.
Hablando claro: a montear con tu rehala no puedes ir con un traje de etiqueta -sería bastante chocante-, pero tampoco puedes vestirte con la ropa más vieja, sucia y cochambrosa que tengas.
La estética montera es algo que debemos valorar de cara a nosotros mismos y al exterior, y hablo de muchos cazadores extranjeros que vienen a España atraídos por una forma de cazar llena de tradiciones, que valoran mucho.
Segundo: los perros son la extensión de su rehalero y su imagen lo dice todo. Unos perros bien cuidados, unos collares en perfecto estado, una correcta alimentación, son detalles que hacen grande una rehala.
Tercero: la España montera es muy extensa, se hacen muchos kilómetros y el coche donde viaja el perrero junto a sus valientes es el mejor escaparate para su rehala. Un furgón mal cuidado, sucio, con mal olor, muestra una imagen poco deseable y que lo único que consigue es desprestigiar a ese rehalero.
Y, por último, los jóvenes copian lo que hacen sus mayores. Sobran las palabras… Si un rehalero se comporta como Dios manda, seguro que su hijo o su joven acompañante se comportará de la misma manera.

Seamos optimistas. Mejorar la imagen de la rehala y, por consiguiente, su futuro es cuidar de los noveles, enseñar todo lo bueno que tiene la rehala y la montería y, de esta forma, podremos decir que el futuro será largo y lleno de ilusiones.
Un brazo sobre el hombro, unos sabios consejos al oído y disfrutar de las ladras monteando es la mejor forma de transmitir a las nuevas generaciones los valores de nuestras rehalas y la montería.
No seamos derrotistas. La rehala tiene mucho futuro por delante, pero es nuestra obligación defenderla siempre con buenas maneras, mostrando lo mejor de ella y con un comportamiento basado en el respeto y la buena educación.
Durante esta primavera podremos asistir a un sinfín de ferias por toda España en las que, entre todos, podremos compartir buenos momentos y mostrar la verdadera esencia de la rehala y la caza. Y debemos tener presente una frase que siempre me acompaña y que refleja lo que es la rehala:
«La rehala es mucho más que cazar».
Texto y Fotos: Carlos Muñoz

