La caza del elefante en África (VIII)

Alberto Núñez de Seoane reflexiona sobre el declive de la fauna salvaje en África y el papel de la caza regulada en su conservación.

Solución, para recuperar el África que fue, no hay. La perdimos, como se perdió Cuba, y no regresará jamás. Los cambios geopolíticos y las innumerables barbaridades cometidas, lo hacen imposible.

Lo que sí es posible, en nuestra opinión, es enmendar la masacre de lo poco que va quedando, a la fauna salvaje nos referimos. Pero para enmendar errores, rectificar decisiones equivocadas y acometer, con racional esperanza, las urgentes y necesarias acciones que se han de tomar, asegurar y mantener, sería imprescindible bastante más de lo que, honestamente pensamos, parece, hoy en día, factible con una visión no pesimista, aunque sí realista.

Al final, y al principio también, todo depende de los políticos de turno. De las decisiones que personas, en los más de los casos, escasa o en absoluto formadas ni preparadas para asumir las responsabilidades que tienen. Ellos disponen el modo en el que se manejan las ingentes cantidades de dinero que nos cobran a través de impuestos excesivos y abusivos. Y es Don Dinero quien da o quita herramientas para hacer o dejar de hacer, para deshacer o dejar de hacerlo, o hacerlo con más rapidez e intensidad que como se venía deshaciendo. Y esto, amables lectores, es lo que hay.

elefante africano en revista trofeo caza

Veamos un ejemplo.

Kenia, paraíso, donde los hubo, de la fauna salvaje, templo de la gran caza e imagen de lo que el África grande fue, recibe cada año una cantidad próxima a los tres billones de dólares USA en ayudas (datos facilitados por el William and Mary’s Global Research Institute).

La situación del país es caótica, su fauna salvaje es de las que más ha sufrido, y continúa padeciendo, la implacable regresión a la que los furtivos y el comercio ilegal de especies la somete, de manera implacable desde el momento mismo en el que se prohibió la caza mayor en el país (año 1977).

En tanto que los países del cono sur africano en los que la caza, regulada y controlada, no sólo se permite, sino que se promueve, las poblaciones de animales salvajes, si bien nunca serán lo que fueron, al menos se conservan y mantienen sanas y con garantía de sostenibilidad en el futuro que nos es asequible augurar.

elefante con su cria en revista trofeo caza

Esta incontestable realidad, estudiada y constatada, cierta y contrastada, demuestra que la fauna salvaje, y en nuestro caso el elefante africano, sólo se puede proteger de manera eficiente y continuada por medio de la caza, del esfuerzo de las organizaciones cinegéticas anti furtivos y de la colaboración de las poblaciones nativas a las que la caza alimenta, ayuda, favorece y procura recursos de vida imprescindibles y dignos.

Está más que demostrado que son estas tres acciones las únicas que han funcionado contra el furtivismo criminal y el tráfico ilegal.

Se estudia una propuesta a la Agencia Internacional para el Desarrollo, y al Congreso del mismo país, U.S.A., para que cualquier ayuda futura exija planes efectivos, y entre ellos la caza, para la conservación de la fauna salvaje. (Continúa).

Autor: Alberto Núñez de Seoane