Santuarios de aves acuáticas en Gran Bretaña

La red de humedales de la WWT, un paraíso para observar patos salvajes.

La WWT (Wildfowl & Wetlands Trust, o bien, en español, Fundación de las Aves Salvajes de los Humedales) es una organización surgida a partir de la Severn Wildfowl Trust (Fundación de las Aves Salvajes del Severn), creada en 1946 por sir Peter Scott (1909-1989), hijo del célebre expedicionario de la Antártida, Robert Falcon Scott (1868-1912). Su idea fue la de ofrecer al público la oportunidad de conocer el mayor número de especies de aves acuáticas, cómo eran y cómo se comportaban.

Eligió el estuario del río Severn, situado en la ciudad de Slimbridge, aproximadamente a 50 kilómetros de Bristol, zona muy querenciosa para determinadas aves acuáticas en sus migraciones. Construyó un centro al que dotó de magníficas instalaciones, lagos y observatorios, que permitían contemplar tanto a las aves salvajes como a las cultivadas, estas últimas trasladadas desde sus países de origen y convenientemente manejadas por los investigadores.

Cerceta del Baikal

Cerceta del Baikal

 

Tal fue el éxito que tuvo para los ciudadanos, científicos y aficionados, que la WWT, ya consolidada, amplió el número de centros en nueve más, distribuidos por el Reino Unido: Washington, Arundel, Londres, Steart, Welney y Martin Mere, en Inglaterra; Llanelli, en Gales; Caerlaverock, en Escocia; y Castle Espie, en Irlanda.

Slimbridge

A principios de la década de los ochenta del siglo pasado, en un viaje de trabajo académico, pisé por vez primera las instalaciones del centro de Slimbridge. En aquella época mi afición a la caza de acuáticas superaba a cualquier otra, de manera que contemplar las lagunas distribuidas por el extenso territorio y el buen número, tanto de ejemplares como de especies, de cisnes, gansos y patos que pululaban por ellas, bien posados, bien en vuelo, fue, para mí, un auténtico placer.

De siempre mi sueño fue el cazar y tener entre mis manos el mayor número posible de especies de estas tan magníficas y bellas aves, sueño al fin y a la postre, pues el ir tras ellas recorriendo los cinco continentes me era del todo imposible. Y he aquí que en este centro el sueño se cumplía en parte: podía deleitarme observándolas distribuidas en lagunas dedicadas a las distintas regiones geográficas del mundo.

Centro Slimbridge

Centro Slimbridge

 

Por vez primera me encontraba con especies que sólo había visto en las ilustraciones de los libros. Ninguna me decepcionó; al contrario, todas tenían su personalidad perfilada por el colorido del plumaje, por el sonido de la voz y por el comportamiento.En definitiva, la visita, realmente breve, pues duró media jornada, quedó grabada en mi mente, prometiendo que algún día regresaría.

Transcurrieron treinta años largos hasta que mi promesa se vio cumplida. Fue en el 2012. El centro no había cambiado sustancialmente, aunque, como es natural, se percibían mejoras en los edificios de acogida a los visitantes y en las lagunas y observatorios.

El que sí había cambiado era yo. No solo físicamente, los años no perdonan, sino también mentalmente.No digo que la afición a la caza hubiese desaparecido, eso nunca, y no creo que ocurra hasta que Dios me llame a su seno. Pero entonces contemplaba la vida de esos gansos, de esos cisnes, de esos patos de otra forma. La admiraba, sin más. Me complacía, como nunca, ver cómo se comportaban, cómo volaban, cómo se alimentaban.

Ganso emperador

Ganso emperador

‘Caza fotográfica’

Sabedor de que estas vivencias quedan almacenadas en la cabeza durante algún tiempo me pregunté: ¿por qué no empaquetarlas para siempre acudiendo a la fotografía?

No tuve duda alguna. Ese año de 2012 me presenté en Slimbridge con la cámara bajo el brazo, recogiendo, entusiasmado, todo el material gráfico que pude de las especies que allí habitaban.

Como no hay dos sin tres, para el 2013, envalentonado por tan gratificante experiencia, programé la tercera visita a este soberbio lugar, ampliando el recorrido a Caerlaverock.

Acierto total, ya que la estancia en la casa albergue ubicada en el interior del centro escocés me permitió recorrer los amplios humedales a las horas tempranas entre dos luces, a esas horas en las que los gansos y barnaclas vuelan buscando sus lugares de alimentación y en las que gran parte de los patos regresan de sus comederos nocturnos para reposar en las aguas querenciosas.

En aquellos predios, durante todo el día, las barnaclas cariblancas, procedentes de sus áreas de cría en Islandia, iban y venían en grandes grupos. Representan el emblema de Caerlaverock, pues en ningún otro centro de la WWT es posible observarlas en tan apreciable cantidad.

A esas barnaclas le acompañaban sus primas hermanas, las barnaclas canadienses, y un buen número de cisnes cantores, aparte, naturalmente, de numerosas especies de patos, entre los que destacaban los ánades silbones europeos, las cercetas comunes y, curiosamente, por pura casualidad, un ejemplar macho de cerceta americana.

Cisne Cantor

Cisne Cantor

 

Centro WWT Londres

Y, como no hay tres sin cuatro, al siguiente año, 2014, a primeros de febrero, mes y fechas de los dos últimos viajes, pisé por cuarta vez tierras británicas con la intención de conocer los centros de Londres y Martin Mere, y repetir el paseo por las instalaciones de Slimbridge y Caerlaverock.

Era lógico conocer el centro de Londres por su proximidad al aeropuerto de Gatwick en el que había aterrizado, antes de emprender la marcha por carretera hacia Slimbridge. Justo en las proximidades del Támesis, sus instalaciones, excelentemente cuidadas y distribuidas, ofrecen al visitante una panorámica de la vida en los humedales, con un buen número de especies de aves acuáticas, la mayor parte resultantes de cría en cautividad.

Centro WWF de Londres

Centro WWF de Londres

 

Y el hecho de elegir el de Martin Mere fue debido a que a él acudía en su viaje migratorio postnupcial el ánsar piquicorto, uno de los dos gansos grises que me faltaban por contemplar en el medio natural. El otro era el ánsar campestre, al que tuve que viajar a Letonia para encontrarme con él pasado un quinquenio, en el año 2019.

Cumplí de sobra el objetivo propuesto en Martin Mere, ya que los piquicortos, bien solitarios, bien en grupo, de manera intermitente volaban y se posaban en los extensos campos que colindaban con los complejos lagunares, en los cuales descansaban muchas especies de ánades, fundamentalmente rabudos y azulones.

En definitiva, mis desplazamientos a estos estupendos centros me permitieron fotografiar cerca de 80 especies, entre cisnes, gansos y patos, para mí hasta entonces inéditas, lo cual amplió mi lista hasta el punto de que en la actualidad sólo me restan 40 especies de las 162 existentes.

Sólo puedo finalizar este modesto escrito animando a cazadores y ornitólogos especializados en aves acuáticas, sobre todo las pertenecientes a la familia Anatidae, que, si les es posible, hagan una excursión a los centros británicos de la WWT. Prometo que no les defraudarán.

Texto y Fotos: Antonio Notario Gómez. Dr Ingeniero de Montes