Precisión y eficacia en la caza mayor

Medio siglo después de su primer rifle, el autor regresa al mismo calibre con un Tikka T3X Lite Ultra Ligero y reflexiona sobre la evolución de las armas de caza y las limitaciones legales en España.

Y la solución anunciada y hasta este momento silenciada, de la primera parte de estas reflexiones, fue que si mi primer rifle de caza mayor fue un Sako finlandés de 7 milímetros Remington Magnum, tal vez el último debería ser otra arma de igual calibre y del mismo fabricante, pero cincuenta y cinco años después, que ya reconozco que son muchos años para seguir erre que erre.

Y me puse a estudiar las opciones y decidí que un Sako 7 mm RM era el elegido de nuevo, pero mi amigo Daniel, armero, me convenció de que sí, que de acuerdo con el calibre, que también con la nacionalidad del rifle, que aceptaba la misma fábrica, pero no con el modelo ni el nombre…

Y por mi parte seguí su buen consejo y adquirí un Tikka T3X Lite Ultra Ligero, al que le pusieron un gatillo al pelo.

Y esta arma empezó a cazar machos monteses, muflones, rebecos, venados y algún guarro despistado en los recechos de extranjeros. Luego viajó a África para seis meses y, como viene roscado de fábrica el cañón, el ponerle un chupete nórdico de última generación era obligado en estas latitudes y se convirtió en mi nueva arma mimada, con un visor balístico de 6 a 24 con 60 de campana, con el cero a 250 metros y con peso de bala de 150 grains.

cazador con silenciador en revista trofeo

Y si cambiaba de cazador me llevaba el arma conmigo, los clientes protestaban pero ese rifle solo caza conmigo, mantenía, y las muescas en la culata comenzaron a sucederse sin solución de continuidad y en estos últimos seis meses de ininterrumpida temporada africana ha superado con creces el número de cien trofeos abatidos.

Por lo visto, me ha pasado lo que jugando al parchís, que mi ficha ha vuelto a la casilla de salida; es decir, que la decisión que adopté hace cincuenta y cinco años es la misma de antaño, mismo calibre, mismo fabricantes, menor peso del rifle (y de la munición) y mucho más sofisticada óptica, pero, sobre todo, retroceso nulo gracias al silenciador, que hace que para la inmensa mayoría de cazadores el tiro sea más preciso, por lo que se es mucho más eficaz y más ético el abate del un animal, por el evidente menor sufrimiento ocasionado.

Cuando en esta temporada ponga de nuevo en marcha mi veterano Sako 7 mm RM o el eficaz 300 Remington Ultra Magnum o el muy rápido Weatherby 30/378, estaré rabiando por dentro porque, por desgracia y a tenor de la legislación obsoleta (y ampliamente denunciada por mí en mis escritos) no voy a poder utilizar mi flamante Tikka 7 mm RM con silenciador en España.

Autor: José García Escorial