Una cacería de ensueño en Namibia

Viajamos a Namibia tres cazadores, Lino y Jaime son más jóvenes que yo.

Lino que hace su primer viaje de caza a África, todo un acontecimiento vital, es hijo de mi amigo y compañero, mientras vivió, más querido de caza.

Llegamos con ilusión, vía Frankfurt y sus preceptivas cervezas, al aeropuerto de Windhoek a las 8´00 de la mañana. Nos esperan Errens y Wimpi, tomamos un café y emprendemos viaje a la zona de caza donde disfrutaremos de cinco días de caza. El viaje gracias a las amables y completas explicaciones de Errens y Wimpi resultó entretenido, paisaje de sabana y ambiente seco, de imagen casi desértica, sin embargo sus pastos sus pastos son abundantes y se ve ganado. Tras cuatro horas de camino llegamos a nuestro destino. Comemos y probamos los rifles, dos Tikka calibre 300 wm, con visores Swarovsky Optik.

cazadores en revista trofeo caza

Regreso a Namibia con Lino y Jaime

El rancho Hammerstein, de más de 30.000 hectáreas, se encuentra al suroeste de la Capital Windhoek, en el límite este del desierto del Namib. Se trata de una preciosa sabana, enmarcada por poderosas montañas al oeste y al norte. Ya no está verde, empieza a secarse el pasto, que debe ser abundante por cuanto hay ranchos de vacas en el entorno.

El campamento y sus instalaciones están perfectamente integrados en el paisaje, hay un núcleo central, comedor, piscina, zona de barbacoa, cocinas e instalaciones auxiliares, todo con cubierta de paja. Las habitaciones, cabañas independientes, impresionantes. Frente al comedor principal hay una charca que atrae, al anochecer a distintos animales, entre los que destaca soberbia familia de rinocerontes que por allí habitan. La comida, espectacular. Cada noche probamos diferentes platos de carne de caza, siempre excelente.

Nuestro primer día de caza

 

Desayunamos con tranquilidad y abundancia, ilusionados. Salimos en dos grupos Jaime y Lino con Pedri; por mi parte, siendo el decano del grupo tendré la suerte de estar acompañado por Errens, que resultó ser un magnífico cazador, como tracker viene Aleluya.

Disfruto del aire frío en la cara subido en la caja abierta del Toyota y del espectáculo del amanecer en la sabana; poco a poco sale y se nota el sol, nos vamos quitando ropa. Llegados al lugar elegido por Errens, estribaciones de una zona montañosa donde se aprecia poca vida, terreno duro y seco.

caza de orix en revista trofeo caza

Tras la llegada, es habitual probar las armas con las que se va a cazar, que suelen ser rifles modernos, con buena óptica y equipados con unos desacostumbrados y pesados silenciadores. En la imagen, órix abatido por Lino.

Tras una larga camita faldeando, avistamos lejos tres orix, uno de buen trofeo, y decidimos entrarles por detrás, rodeando la montaña y asomar por encima de la suave ladera donde estarán, preveemos, tranquilos, así nos dará el aire de cara. Plan que comporta asumir dar un largo paseo bajo un sol que ya ha empezado a picar. Trasponemos y moviéndonos para asomar por encima del lugar donde deben estar los orix casi nos damos de bruces con dos de ellos, se habían movido subiendo en dirección, sin saberlo, a encontrarse con nosotros.

Afortunadamente nos pudimos tapar rápidamente en un pliegue de la ladera sin que se percataran de nuestra presencia. Están más altos que nosotros, a unos doscientos metros, y no nos han barruntado.

Parapetado tras una roca me apoyo en el trípode y disparo justo cuando nos detectan al mejor trofeo, a la distancia dicha y por debajo de ellos, le entra el tiro por su costado derecho, en diagonal, y se desploma sin más trámite. Ya me he estrenado, bonito lance, buen disparo y magnífico trofeo.

Tras la obligada sesión de fotografía, corresponde recuperar el trofeo, piel y la carne. Su transporte hasta el coche fue agotador. Estas tareas finalizan sobre las 13´00 horas. He disparado a las 11´00.

Orix en revista trofeo caza

Caza del órix en Namibia

¡Vamos a por los springbucks!

 

Tras un breve rato avistamos un rebaño numeroso y decidimos entrarle. Aprovechamos los desniveles y escuetos cauces naturales secos para aproximarnos sin ser vistos, tarea compleja dado el número de “vigilantes” de los que se dotan estos grupos. Hay que aproximarse buscando algún buen trofeo macho, y caso de controlarlo ganar una posición adecuada de tiro. Tras una serie de entradas a lo largo de una hora, localizamos a un macho separado del grupo, que nos está viendo tendido en el suelo defendido por la distancia que considera bastante, habría que tirarle de frente, al pecho. Con rapidez, el animal está pendiente de nosotros. Le acierto en su costado derecho, suficiente para hacernos con el trofeo, precioso.

springbucks en revista trofeo caza

El springbok es conocido también como gacela saltarina de El Cabo, siendo su nombre científico Antidorcas marsupialis.

El territorio del leopardo 

 

Después del frugal desayuno salimos el equipo habitual, al se incorpora Jaime. Hoy visitamos un territorio habitado por el leopardo, que aunque no es nuestro objetivo de caza, siempre resulta de interés conocer la zona que habita y donde Errens practica su caza. La zona era abrupta, montañosa y con cuevas en la roca donde se refugia y de donde sale a cazar. Pudimos también ver pinturas rupestres.

Desde la perspectiva de nuestra caza el territorio era bueno para el kudú, animal muy valorado en la zona.

No vimos ninguno en esta primera visita a la zona. Por contra tuvimos la suerte de ver un facochero con el que me pude hacer tras el segundo tiro y a la carrera, lance precioso.

faco en revista trofeo caza Las fincas de caza del país tienen buena densidad de trofeos y los facos suelen estar incluidos en los paquetes de caza.

 

Nos acercamos al campamento a comer algo y descansamos un rato para volver de inmediato a por el kudú. Efectivamente vemos alguna hembra o macho joven, siempre enmarcados en la escasa vegetación de la zona, su capacidad de mimetización es sorprendente en razón de su gran tamaño.

Errens decide poner tierra por medio y buscar en un territorio lejano, lo que nos lleva casi una hora de Toyota a toda castaña. Pisteando ya un buen rato, nos sorprende un kudú emboscado a nuestra derecha, Errens nos da la voz de que tire, es bueno! Segundos de tensión, disparo al pecho, nos ofrece en diagonal su costado derecho, no pasa nada y vuelvo a disparar. Se oye el golpe en el pecho del animal que desaparece de nuestra visión.

Red hartebest en trofeo caza

Namibia es hoy en día un destino de referencia para la caza de antílopes, como este red hartebeest logrado por Jaime

Desconcertados vamos en su busca y no encontramos rastro. Todos, coincidimos en que el golpe en el cuerpo del animal del disparo se ha oído, está tocado. En esas Errens encuentra unas gotas de sangre que empezamos a pistear, el rastro es cada vez más consistente y fácil de seguir hasta que damos con él, emboscado, antes que pueda dispararle se escapa, momento en el que empieza un disparate de carreras, gritos y disparos fallados hasta que le alcanzo y nos hacemos con este kudú, magnífico de trofeo de caza.

caza de kudu en revista trofeo caza

En esta zona de Namibia los trofeos más apreciados, y de más dificultosa caza, son el kudu (en la imagen) y la cebra de Hartmann.

La caza de la cebra de Hartmann, viernes.

 

He de reconocer que no contaba con cazarla. Lo cierto es que desde el primer día Errens y todo el equipo local hablan de esta cebra de Hartmann como el trofeo a batir de la zona, la ponen en valor por la dificultad de su caza.

Decido con Errens salir a una zona de montaña donde hay algún kudú interesante, y está la cebra de montaña…Llegamos a la zona prevista, dejamos el Toyota y emprendemos la subida. Durante la misma, vamos soportando el cambio de temperatura, el sol ya está alto y nos atiza. Errens, es el primero y anda con toda la ortodoxia de un cazador riguroso, ritmo sostenido y sin prisa, pendiente del viento que cuanto más subimos más cambiante puede ser y, por supuesto optimiza cada asomada. De repente, Errens se para y se vuelve de forma queda hacia mí, me indica que en la ladera que tenemos enfrente hay una cebra, la vemos tapados con tranquilidad y constatamos que es un macho solitario de gran tamaño, el trofeo ideal. Decidimos cazarla.

cebra de Hartmann en revista trofeo caza

La cebra de Hartmann es complicada de abatir, pues está permanentemente en alerta y son animales duros, ágiles, trepadores, capaces de vivir en áreas de montaña, áridas y escarpadas.

Está en la ladera sita al norte de nuestra posición, un poco por debajo de nosotros, tranquila se mueve muy lentamente hacia el este en línea descendiente. La observamos largamente desde nuestra atalaya, tapados como quiera que la cebra se desplaza, nosotros lo hacemos en paralelo, para mantenerla a la vista con la expectativa que se ponga a tiro, nos movemos con mucho cuidado en su misma dirección con frecuentes paradas siempre tapándonos. El sol ya abrasa. La cebra desciende hasta el punto más bajo de su ladera, donde se encuentra en un estrecho valle con la nuestra; nos movemos ahora apurados por cuanto la perdemos de vista con frecuencia moviéndose por debajo de nosotros.

Aparece, ¡está a tiro! No se para, y de pronto da un brinco. Le hemos dado al aire y sale corriendo por el lecho del valle, la perdemos de vista. Lo probable es que intente ganar altura como mecanismo de defensa natural, así que nos desplazamos a la carrera en sentido este, esperando que vaya por delante de nosotros en nuestra ladera. Tras bordear un pliegue la vemos a la carrera por encima ya de nosotros a unos doscientos (200) metros cerca ya del viso que si logra trasponer se pondrá a salvo. Errens eficiente me pone el trípode, encajo el arma y sin más trámite la encaro y disparo alcanzándole, de abajo arriba y de atrás hacia delante, oímos el golpe de la bala en el cuerpo del animal que se para y tras dudar cae.

caza de ñu azul en revista trofeo caza

Jaime con un magnífico trofeo de ñu azul

Recapitulamos por la noche, hemos disfrutado de una caza deportiva y de calidad. Lino puede estar contento, todos. Él ha quedado definitivamente tocado, volverá a África.

Autor: Juan Enrique Serrano López