Las postales de la montería

Una curiosa colección de 24 postales ilustradas nos acerca a la época dorada de la montería y a la figura del capitán Joaquín Fernández Trujillo.

El mar, la mar como gusta llamarla a algunos, hoy está en calma total. Su color azul se extiende imperceptiblemente y se confunde con el horizonte y el cielo. El sol, con su luz, crea infinitos reflejos luminosos en el agua. Una chalana blanca, con un ojo azul pintado en su amura de babor, se desliza lentamente dejando unas leves estelas que producen  unas ondas inapreciables…

Hoy es sábado y quiero ir al mercadillo de pulgas. A veces, cuando iba a Madrid, me gustaba perderme en el Rastro, por el barrio de La Latina, Vara del Rey, Cascorro y en los puestos de la Ribera de Curtidores, más por pasar el rato que otra cosa y buscando alguna que otra pieza interesante. Con menos antigüedad, pero también ya con cierta solera, Fuengirola, donde me encuentro, tiene su mercado de antigüedades.

Allí me dirijo y, bajo un sol implacable, me pierdo y deambulo por las distintas calles y puestos sin objetivo  alguno, con la curiosidad del niño que busca encontrar un tesoro, su tesoro pirata escondido. Camino solo por el placer de tratar de deleitarme con los más insospechados objetos e intentar saber su procedencia, su pequeña historia o a quién pertenecieron…Tenderetes de palos de golf, muebles antiguos, de época y algunos simplemente con el calificativo de trastos; óleos, ropa, relojes, juguetes de lata que un día alegraron la infancia de alguien; vinilos, bisutería y joyas victorianas, estilográficas, monedas, sellos, tabaqueras, petacas… Militaria y quincallas se exhiben junto a finas porcelanas checas, inglesas y sevillanas de Pikman; vendedores con sus carritos de frutas, agua y refrescos vocean… y su grito se une al reclamo de la corte de buhoneros intentando atraerte; un barullo continuo como telón de fondo te recuerda donde te encuentras. Es un torrente y mezcla de voces y sonidos, sensaciones, olores…un caos ordenado, un orden dentro del caos. En el puesto de los CD suena la voz de “La Bruja Blanca” (Stevie Nicks) de los Fleetwood Mac, cantando “Gypsy”. “ She was just a wish…”

postal ciervocobrado en revista trofeo caza

Tras horas de andar, algo ya cansado y sediento, buscando el oasis del kiosco, así casi sin quererlo, me topo con un tenderete lleno de carteles, revistas, daguerrotipos enmarcados, fotografías antiguas y postales. Una interesante y bella mujer madura, ataviada con una pañoleta carré de vivos colores  rojos, que le recogen el negro pelo, tras coger una antigua foto de un bigotudo y uniformado húsar, deja arrinconadas unas postales con escenas de caza que llaman mi atención…

Tengo que reconocer que así llegaron a mis manos unas de las más curiosas escenas venatorias pictóricas que he podido ver; se trata de una colección de tarjetas postales referidas a la montería y más en concreto a esta modalidad de caza en las sierras de Andújar. Para los más jóvenes recordaré que las postales eran, o son, unas tarjetas de tamaño rectangular utilizadas para mandar pequeños mensajes, sin necesidad de sobre y siendo el contenido de lo escrito visible.

Todavía en destinos vacacionales, se ven algunas con fotografías del lugar como recuerdo turístico. Llegaron a mí de esta forma tan curiosa; luego he podido completar la colección por un regalo que, sabedora de mis aficiones, me hiciera una prima.

Se trata de una serie de escenas monteras, y son parte de una  colección más amplia; en concreto, el total de esta son veinticuatro postales, dedicadas todas ellas a la montería. Su autor, y así vienen firmadas, era J.F. Trujillo. Entiendo que era también su editor. Las obras anteriormente mencionadas son simpáticas escenas venatorias. Están realizadas e inspiradas en la denominada época de oro de la montería y son, por su temática, vestimenta, armas y ambiente, fiel reflejo de esta. De hecho la primera postal y la obra en sí, fechada en 1916, están dedicadas al rey Alfonso XIII, gran aficionado a la caza y montero.

postal transportando las reses en revista trofeo caza

A él se debe, a través de la creación del coto real de Gredos, la recuperación de la cabra montesa en tal paraje (y prácticamente en toda España), que estuvo al borde de la extinción  por la matanza indiscriminada de machos, hembras y crías por su carne, recogiendo el monarca los esfuerzos y peticiones del conservacionista e impulsor de la ley de parques nacionales que fuera Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, siguiendo el  consejo del aventurero ruso Elim Demidoff.

En su anverso, en cada postal, se refleja la temática de cada una de ellas: marchando al ojeo, vadeando un río, colocando una escopeta, remate a cuchillo… así hasta veinticuatro escenas. En la base de la postal y junto al  número de esta, a cada lado,  el dibujo de dos cartuchos de rifle recoge que se trata de una colección de postales y de monterías en Sierra Morena. En el reverso, además de la enumeración de toda la  colección del álbum, abajo y a la izquierda del espacio reservado para el sello y texto, como curiosidad, reflejan cómo podían realizarse pedidos a su autor, el mencionado *Joaquín Fernández Trujillo, que era el capitán de la Guardia Civil de Andújar, previa remesa de su importe (cinco  pesetas)  por giro postal.

postal AlfonsoXIII en revista trofeo caza

Hace años que no mando por correo postal una carta y la verdad es que, en algunos aspectos, se echan de menos aquellos minutos que pasabas escribiendo… Aunque nunca se sabe, y todo es cíclico… algunos amigos últimamente están retomando aquella bella costumbre de mandar por correo Christmas por Navidad. En estos tiempos de nuevas tecnologías, del imperio de los e-mails y WhatsApp, y en los que Spotify ha desplazado  no solo ya al vinilo o al cassette, sino también al CD, no dejan de llamarme la atención esas bellas postales, reflejo y testigo de un tiempo pasado.

*D. Joaquín Fernández Trujillo era natural de Motril (Granada), nació en 1874 y por su profesión y afición tuvo una gran vinculación con Jaén, el Santuario de la Virgen de la Cabeza y la sierra de Andújar; cadete de la 2ª promoción de la Academia de Infantería de Toledo de diciembre de 1896; fue teniente de la Guardia Civil en Bailén y luego ya con el  grado de capitán, estuvo destinado en Jaén, Marmolejo, Carolina y Andújar; tras ascender a comandante en 1918  y tener diversos destinos, alcanzó el grado y empleo de coronel, pasando a la reserva por edad en la comandancia de Cádiz.

Autor: José Manuel  López Carrasco