Caza, campo y agricultura: un equilibrio necesario para el futuro del medio rural

Reflexión personal  sobre los problemas del campo español, la relación entre caza y agricultura y la falta de responsabilidad institucional.

 

Dadas las circunstancias que simultáneamente concurren con la caza, el campo y la agricultura. Bien se podría decir, que su problemática puede dar para escribir con cierta asiduidad sobre los muchos flecos sueltos de los que nadie se hace responsable y qué con el paso del tiempo, se van acumulando como elementos distorsionadores de las distintas actividades que es necesario realizar en el campo.

Los organismos oficiales, encargados de actualizar contenidos y corregir deficiencias administrativas, son tan poco eficientes, que lo normal es que lleguen tarde y mal. Por buscar una justificación, quizá el error este, entre lo que es imprescindible para los ciudadanos como afectados y lo que la administración estima necesario.

Ante una problemática qué analizada detenidamente, hay elementos que están al límite de formar parte de la historia, pero que no se deben dar por olvidados. El veredicto es a libre criterio del lector.

Reflexiones sobre el campo y la caza

Como mi opinión puede ser es de escasa valía, me voy a referir alguna puntualización que Rocío de Andrés ha dejado plasmadas en su blog Susurros del Campo. Donde hay que poner en valor en los tiempos que corren, sus convicciones como defensora y amante de la caza.

En alguno de sus comentarios da buena cuenta, de aquellos que enarbolan determinadas banderas como forma de reafirmar su lucha contra los cazadores, sin otro fundamento que el desconocimiento de lo que se cuece en los fogones del mundo rural.

Por darles un lugar, se les puede definir como aprendices de casi todo. Pero estos mismos, son los que intentan poner los límites a la práctica de la caza, porque desconocen que amar el campo y controlar su fauna, es regular y no prohibir.

El papel de la mujer en la caza

Afortunadamente hay que dar la bienvenida a todas aquellas mujeres, qué sin renunciar a nada. Ponen los flecos en una afición que llevan innata, como es la práctica de la caza. Rebosantes de sabiduría, ilustran con sus comentarios atinados, páginas de publicaciones de primera línea.

Es determinante que la mujer hable con total claridad y sin recovecos del campo y de la caza, que rompa con los tradicionales moldes del silencio, que durante años la ha tenido ajena a figurar en puestos de relevancia. Bien hacen con sus opiniones, parar los pies a todos aquellos que por desconocimiento pretenden saciar sus tragaderas, poniendo el punto de mira en la caza y en la creencia que todo vale.

Crítica a los detractores de la caza

Se podría afirmar, que la caza es, el plato por excelencia del picoteo nacional, donde acuden toda una serie de personajes o personajillos de nuevo cuño. Unos con el propósito de conseguir alguna notoriedad política o social y otros, parapetándose detrás de siglas o anagramas del ecologismo o el animalismo, queriendo pasar como exclusivos salvadores de la patria.

No estaría nada de más, que esta clase de merodeador de oportunidades, antes de hablar de caza, culpando de todos los males del universo a los cazadores, tomasen la precaución de ilustrarse de las teorías de un excelente escritor como D. Miguel Delibes, nada sospechoso y con una experiencia apabullante en la caza.

Bien les vendría, a estos agitadores de banderas y exhibidores de eslogan sin más contenido, que la cicatería que da el desconocimiento. Que antes de señalar a los cazadores como culpables, tuviesen alguna razón más allá de la retórica, pateando el campo y si su capacidad de análisis lo permite.

Agricultura, medio ambiente y fauna silvestre

Tomen conciencia de los tratamientos a los que son sometidos los granos que se emplean en las siembras. Su curiosidad se puede completar viendo con la generosidad que son acompañados por los abonos minerales, obtenidos por procedimiento químico.

Tampoco estas incidencias así expuestas, deben ser utilizadas contra aquellos que su forma de vida es la agricultura, cuando son conceptos, que como es de suponer. Están por encima de pataletas y deben ser los organismos oficiales a su máximo nivel, los encargados de marcar límites.

Si estos hechos los consideran que no es de la suficiente relevancia, para afectar a las poblaciones de especies de la fauna silvestre y con especial énfasis, en las poblaciones de la perdiz roja, entre otras. Sigan el recorrido a través de llanos, cerros y valles, comprueben atónitos una planificación, con muchas ventajas y no pocos defectos, conocidas en el medio rural con el nombre de “concentración parcelaria”.

Esto los puede llevar a palpar, que la influencia del proceso en el medio ambiente con su parte negativa, es más que evidente. Que los intervinientes en las respectivas planificaciones son conocedores de los hechos y responsables, de que no se hayan tomado las medidas adecuadas de corrección en los sucesivos procesos de concentración parcelaria, a lo larga de la geografía peninsular.

El importante número de hectáreas, qué a lo largo de años han sido sometidas a este proceso, podría ser la excusa para minorar responsabilidades, pero difícil de justificar. Cuando en el camino se han gestionado factores determinantes, sin tener en cuenta lo que afectaban a la fauna y flora.

Impacto ambiental y pérdida de biodiversidad

Sería interesante saber, hasta dónde llega la capacidad de los adictos a fomentar algaradas contra los cazadores y la caza para comprobar; el número de arroyos, pequeños humedales y manantiales naturales que han desaparecido. Espacios de linderos inexistentes y zonas de aguardo reducidas a la mínima expresión.

No sería completo el recorrido, si llegado la temporada de la recolección de las cosechas no estuvieran presente, ante una máquina cosechadora, que la mecanización del campo ha situado como imprescindible. Pero que su utilización sin las precauciones mínimas y sin ninguna ley o norma que regule su uso, puede dar lugar a un instrumento devastador de nidos, polladas y camadas de lebratos.

Los hechos narrados, son causas que actúan de forma muy negativa contra las poblaciones de la fauna silvestre, sin ruido de disparos ni olor a pólvora. No se trata de desviar la atención sobre los cazadores ni de cargar contra los sistemas empleados en la agricultura, sino de exponer situaciones de las que parece nadie es culpable ni responsable.

Llamamiento a la responsabilidad y equilibrio

El problema no está en ver quién agita más el árbol y se hace con el fruto, ecologistas y animalistas. Todo pasa porque hay que hacer compatible la agricultura con sus avances tecnológicos y la caza en su versión más silvestre.

En España sobran Organismos Oficiales previstos en su origen, para regular temas tan esenciales como la conservación de la naturaleza y el medio ambiente. Los responsables son personas que perciben sus emolumentos de los presupuestos del Estado y, como tal, destinadas a establecer normas sobre la caza y la agricultura sin que esto deba suponer limitar recursos a ninguna de las partes.

Los resultados a lo largo de años a la vista están: cada vez hay que lamentar mayores desastres medioambientales, inmensas superficies de montes que son pasto de las llamas, torrentes de agua que arrasan con personas, propiedades, animales y cosas.

Solo queda preguntarse: ¿esto a qué se debe? ¿A que faltan ganas y disposición para trabajar o a que la responsabilidad es un bien personal que se cotiza a la baja?

Conclusión

Mientras esta serie de preguntas se diluyen en el deambular de una sociedad que está a falta de respuestas, el medio rural sigue en decadencia y necesitado de comprensión y ayuda.

Lamentablemente, y mientras la tragedia sigue, la preocupación a nivel oficial no parece estar con lo que pasa en el campo, con su agricultura y ganadería, ni con la fauna silvestre. Mientras tanto, innumerable número de voceros viviendo de las subvenciones oficiales.

Texto: Demetrio Gordo.