La sobreabundancia de conejo, los daños y su gestión

El desequilibrio por sobreabundancia que muestra la población de conejo común (Oryctolagus cuniculus) en cada vez más amplias zonas de España está provocando daños desproporcionados, de extrema gravedad, a muchos de los agentes claves en el sostenimiento del medio rural.

El problema de la afectación de los conejos a los cultivos se ha ido extendiendo a lo largo de estos últimos años en extensas zonas de las dos Castillas, Comunidad Valenciana, Madrid, Navarra, Aragón, La Rioja y Andalucía, principalmente.

Daños causados



Los daños y perjuicios ocasionados por los excesos poblaciones de esta especie son múltiples (asociados a daño directo por la acción de alimentarse y roer, o indirecto por el movimiento de tierras para la construcción de sus madrigueras):

  • En los cultivos agrícolas: herbáceos de cereal, leguminosa y girasol, hortícolas y en cultivos leñosos de viñedo, almendro, frutales y olivar.
  • En vegetación espontanea natural: afectando al equilibrio ecológico y al pastoreo en extensivo (principalmente, de ovino y caprino, pues se estima que en zonas áridas dieciséis conejos equivalen al consumo en campo de una oveja de carne).
  • Infraestructuras agrarias: sistemas de riego tradicional (acequias) y modernizado (gomas goteros), construcciones de instalaciones ganaderas extensivas y otras como las presas de los embalses de tierras compactadas.
  • Vías de comunicación: taludes y cimientos de autopistas, autovías, vías férreas (favorecidas por ser zonas de seguridad para la caza con arma de fuego y por su vallado perimetral).
  • Otras nuevas infraestructuras rurales, como parques de generación de energías renovables.

Más siniestralidad



Tanto es así que, según los datos de Agroseguro (Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados, S. A.), el conejo es la especie silvestre que genera una mayor siniestralidad, representando más del 40 % de los pagos y afectando a una superficie media de 41.000 hectáreas anuales. Según los sindicatos agrarios, se están alcanzando cifras de 800 millones de euros en pérdidas.

La bibliografía científica basada en las experiencias de control implementadas sobre el conejo en Australia y Nueva Zelanda como especie alóctona y con gran impacto ecológico, establece métodos complementarios a la caza, entre las que destacan «medidas de barrera» como vallados y repelentes; «medidas de gestión de hábitat» como la eliminación de madrigueras, adaptación de cultivos o fomento de la depredación natural; «gestión integrada de enfermedades y uso de sustancias tóxicas».

Es necesario incidir que la normativa europea tanto a nivel ambiental como de salud pública, limita en gran manera el desarrollo de gran parte de estas estrategias por su especial riesgo para la sanidad ambiental.

La caza, el método más sostenible y eficaz de control



Desde el sector cinegético debemos abanderar la importancia de la caza como método más sostenible y eficaz del control del conejo silvestre. Y muy especialmente la caza con hurón.

El reciente y pionero estudio realizado por la Federación Navarra de Caza y la Universidad de Castilla-La Mancha, Evaluación de la importancia del control de los daños agrícolas mediante la caza de conejo con hurón, aporta interesantísima información sobre las consecuencias de dejar de cazar con esta modalidad sobre el incremento de población de conejo y, por tanto, de los daños agrarios.

Sólo en la Comunidad Foral de Navarra en dos temporadas, se multiplica casi por diez la población de conejo silvestre pasando de 273.000 a 2.237.819 individuos; y una estimación –muy prudente– de un incremento de daños agrícolas en un millón de euros. Este informe permite concienciar a la ciudadanía y las autoridades competentes sobre las consecuencias de dejar de caza a corto plazo.

Pese a ello y de forma equívoca, el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no da la importancia que tiene al huroneo para el control del conejo, ya que, por ejemplo, la reciente Estrategia Nacional de Gestión Cinegética no reconoce la singularidad de los hurones de caza (cuestión que, al menos, se ha citado para los canes en la Acción 2.4.4.1 ‘Reconocimiento de la singularidad de los perros de caza y las rehalas’), aunque fuese alegado en tiempo y forma por las Federaciones Aragonesas y Navarra de Caza, como representantes del colectivo cinegético en las zonas con posiblemente mayor impacto de daños a las agricultura por conejo de nuestro país.

Medidas complementarias



Otras medidas complementarias y especialmente vinculadas al ámbito cinegético serían:

  • Autorización controlada para el uso de rifles de pequeño calibre para la regulación del conejo en zonas con sobrepoblación. Armas selectivas, silenciosas, eficaces y económicas que permitirían cazar miles de conejos en zonas de compleja gestión mediante los medios ordinarios como el perro o el hurón, como podrían ser los grandes taludes llenos de macromadrigueras con cientos de bocas.
  • Permiso excepcional de caza nocturna desde vehículo a realizar por cazadores locales. Modalidad implementada en Navarra con gran éxito y de forma pionera (en la que se abaten cientos de conejos por noche), gracias a la labor de la Federación en la gestión con las autoridades competentes (nacional y foral) y que dota del aseguramiento necesario a los cazadores federados para realizar estas labores de control poblacional extraordinario.
  • Trampeo regulado, especialmente en zonas de seguridad y zonas de difícil control, como edificios abandonados y derruidos que sirven de nuevos majanos para los conejos. Es necesario trabajar en innovación y desarrollo de nuevas trampas cada vez más eficaces, selectivas y con máximas garantías de bienestar de los animales capturados.
  • Fomento del control del conejo, a través de su aprovechamiento cárnico o para alimentación animal. La valorización de este recurso endógeno es mínima y, en su caso, para autoconsumo y podría ser un elemento dinamizador en las acciones de captura y control e incluso, en la economía de zonas rurales afectadas.
  • De forma complementaria, es necesario y urgente modificar el régimen de responsabilidad de los daños que recoge la actual normativa cinegética, ya que no es coherente que esa responsabilidad recaiga en los cazadores, que son la principal herramienta de control de la especie y de reducción de sus daños.

Una cuestión multisectorial y multidisciplinar


En resumen, el control del conejo silvestre en zonas con sobreabundancia y la prevención o regulación de los posibles daños y perjuicios que pueden generar es una cuestión multisectorial y multidisciplinar, que debe ser abordada en equipo por administraciones, agricultores, cazadores y centros de investigación de forma continuada en el tiempo.

Todo ello sin olvidar que la caza es el método más eficaz y sostenible para su control y que existen posibilidades legales pendientes de implementar para mejorar su eficacia y eficiencia.

Nicolás Urbani Barrios.

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