Accidental tiene en nuestro idioma acepciones como casual, fortuito, imprevisto, transitorio, eventual…; rara acepciones como extraña, peculiar, curiosa, atípica, infrecuente…; y rareza acepciones como singularidad, anormalidad, excepción… Un ave asignada con uno u otro término, accidental, rara o rareza, es un ave que aparece en una determinada región geográfica sin proponérselo.
El porqué de esta eventualidad
Existen diversas opiniones al respecto. El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y ornitólogo Francisco Bernis Madrazo indicaba en su tratado teórico y práctico de migración en aves (1966) que todas las aves migrantes sufren en mayor o menor grado el efecto de la deriva, cuando soplan vientos laterales. Esta «deriva» puede ser de varias clases, «activa común», «al azar», «pasiva voluntaria» y «forzosa», siendo ésta última la que el ave sufre cuando le es imposible dominar el fuerte viento siendo arrastrada pasivamente o por agotamiento a regiones ajenas a su normal geografía.
El ornitólogo francés Maxime Zucca, en La Migration des Oiseaux! de 2021, hace comentarios sobre las aves accidentales que arriban a Europa desde América y desde Siberia. De este modo, en cuanto a las aves americanas, su llegada a tierras europeas depende mucho más de eventos meteorológicos que de errores de orientación; el ejemplo más claro lo tenemos en algunos individuos de los llamados chingolos (Zonotrichia albicolllis y Melaspiza melodia) que, al intentar cruzar el golfo de Méjico para invernar en el Caribe o regiones de Sudamérica, son arrastrados hacia el este o noreste por los potentes vientos del suroeste asociados al paso de una depresión o de un huracán.
Y, en cuanto a la llegada de aves siberianas la mayoría paseriformes como lo puede ser el mosquitero de Pallas (Phylloscopus proregulus)–, el que algunos individuos alcancen zonas europeas no depende tanto de la meteorología, sino, por lo general, de un despiste en su programa migratorio o de un error de calibración de su brújula magnética.
También Zucca apunta el hecho de que en todas las especies es posible encontrar individuos con comportamiento atípico migratorio, esto es, elijen rutas diferentes a las del resto de la población, lo cual, probablemente, refleje una diversidad genética del programa migratorio en el que está basada la selección, de forma que estos individuos pueden dar origen a nuevas rutas migratorias distintas a las rutas clásicas condicionadas por un programa genético ancestral.
Esta última disquisición de Zucca la traslado aquí para evitar la confusión que pueden generar ciertas informaciones que aparecen en los textos y escritos de las aves de nuestro país. Pongo como ejemplos, entre otros, al ánsar piquicorto y al ánsar careto grande: no hace mucho estaban considerados como accidentales y hoy en día como invernantes, ya que desde hace unos años visitan en invierno nuestra área geográfica, aunque sea en pequeño número. Apuntar también la circunstancia de que ciertas aves observadas en la naturaleza y consideradas como raras son de origen no natural, es decir, que por lo general provienen de escapes, bien de centros zoológicos, bien de particulares.

En España el registro de las especies y subespecies de aves accidentales está a cargo del Comité de Rarezas, grupo de trabajo de la SEO/BirdLife que recopila, homologa y publica las observaciones que se llevan a cabo. La homologación de una observación consiste en el estudio de la documentación aportada para certificar o no su autenticidad. Hasta aquí, desde mi punto de vista, procedimiento correcto. Sin embargo, me asalta la duda de quién puede presentar la observación y qué documentación es preciso que debe aportarse para el referido estudio de homologación.
El escrito del Comité que aparece en internet expone: en primer lugar, que los registros de aves accidentales notificados por los observadores pueden acompañarse con fotografías hechas sin causar molestia a esas aves, puesto que si no fuese así serían excluidos (entiendo, entonces, que por esta última razón los ejemplares matados accidentalmente por un cazador se desecharían sin duda alguna). En segundo lugar, que, aparte de los registros notificados por los observadores, también se acude a diversos canales específicos como webs, plataformas de ciencia ciudadana o redes sociales. Y, en tercer y último lugar, que se está poniendo en práctica la «homologación exprés», una nueva herramienta de trabajo que dinamiza el proceso de validación mediante el análisis de los registros en el plazo de unos pocos días más acorde con la inmediatez informativa propia de esta era tecnológica. Ante esto me hago tres preguntas: a propósito de la toma de fotos: ¿los ejemplares abatidos accidentalmente por un cazador cuentan como registros?; a propósito de la toma de registros sirviéndose de los medios de comunicación ¿pueden existir datos «maliciosos» o faltos de rigor científico?; y, a propósito de la rapidez en la homologación de un registro, ¿los errores son proclives a la multiplicación?

Sin embargo, y a pesar de mis dudas, asumo (no me queda otra opción) que los datos ofrecidos por el Comité de Rarezas son fiables, por lo que pueden ser utilizados para el tema base de este artículo, esto es, la relación que tienen algunas de estas especies raras con la caza.
Elegiría de las que aparecen en la lista a 19 de ellas, ya que a mi entender serían las que son susceptibles de atención y respeto por parte del cazador. Quiero decir que tales especies, por su semejanza con las cinegéticas legalmente permitidas, estarían expuestas a la muerte por escopeta. Son: agachadiza de Wilson, agachadiza real, ánade silbón americano, ánsar campestre de la tundra, ánsar chico, avefría coliblanca, avefría sociable, cerceta aliazul, cerceta americana, cerceta colorada, cerceta de alfanjes, cerceta del Baikal, corneja cenicienta, estornino rosado, focha americana, urraca magrebí, zorzal de Naumann, zorzal dorado y zorzal rojigris.
Ciertamente las más expuestas son las del grupo de gansos y patos, el silbón americano, los ánsares campestres de la tundra y chico, y las 5 cercetas. Y lo es sobre todo por el horario establecido para su caza, 1 o 2 horas antes de amanecer y 1 o 2 horas después de anochecer, no siendo extraño, entonces, que fuesen confundidos con otras especies, máximo si van mezcladas con las autorizadas (en este contexto no sería descabellado sumar a estas especies los 3 negrones careto, común americano y siberiano y los 4 porrones albeola, bola, islándico y osculado). Este mezclarse con otros grupos de congéneres como es factible que lo hagan los tres zorzales, el estornino rosado y la focha americana puede ocasionar su abatimiento involuntario por parte del cazador. Este, ante esta situación, ¿ha infringido la ley? Desde mi punto de vista no, es un accidente y como tal debería considerarse ante una supuesta denuncia.

Nos quedan las aves de paso, aves que visitan nuestro país solamente durante sus viajes migratorios, sea en primavera, sea en verano u otoño, sea en ambas épocas. Su número asciende a 36, de las que 15 son marinas y 19 poseen un carácter migratorio mixto, puesto que, además de ser de paso, actúan como invernantes (6), como estivales (11) o como sedentarias (2), coexistencia que implica una gran dificultad para catalogar su estatus migratorio por parte del observador. Afortunadamente, ninguna de estas aves de paso tiene congéneres cinegéticos por lo que el cazador nunca las pondrá en peligro.

Abejaruco persa, agachadiza de Wilson, agachadiza real, águila esteparia, águila imperial oriental, águila moteada, águila pomerana, águila volatinera, aguilucho papialbo, agujeta escolopácea, agujeta gris, alimoche sombrío*, alondra cornuda, alondra ibis, alcaudón Isabel, alcaudón pardo, alcaudón núbico, ampelis europeo, ánade sombrío, ánade silbón americano, andarríos del Terek, andarríos maculado, andarríos patigualdo chico, andarríos solitario, ánsar campestre de la tundra, ánsar chico*, ánsar nival, añapero yanqui, arao aliblanco, archibebe patigualdo chico, avefría coliblanca, avefría sociable, avetoro lentiginoso, barnacla canadiense chica*, barnacla cuellirroja, bisbita de Hodgson, bisbita estepario, bisbita pechianteado, búho moro, búho nival, buitre dorsiblanco africano, buitre moteado, bulbul naranjero, busardo calzado, busardo moro, calamoncillo africano, calamoncillo americano, camachuelo carminoso, camachuelo desertícola*, canastera alinegra, carricero agrícola, carricero de Blyth, carricero políglota, cascanueces común, cerceta aliazul, cerceta americana, cerceta colorada*, cerceta de alfanjes*, cerceta del Baikal*, chagra del Senegal, charrán de Foster, charrán elegante, charrán embridado, charrán real, charrán rosado, charrán sombrío, charrancito americano, chingolo cantor, chingolo gorjiblanco, chorlitejo culirrojo, chorlitejo mongol chico, chorlitejo mongol grande, chorlitejo pecuario, chorlitejo semipalmeado, chorlitejo dorado americano, chorlitejo dorado siberiano, chotacabras egipcio, cisne cantor, cisne chico, colimbo del Pacífico, colirrojo diademado, collalba del Atlas, collalba desértica, collalba Isabel, collalba rubia oriental, cormorán africano, cormorán pigmeo, corneja cenicienta, corredor sahariano, correlimos acuminado, correlimos batitú, correlimos canelo, correlimos cuellirrojo, correlimos culiblanco, correlimos de Alaska, correlimos de Baird, correlimos falcinelo, correlimos grande, correlimos menudillo, correlimos pectoral, correlimos semipalmeado, correlimos zancolín, cuclillo piquigualdo, cuervo pío.

Curruca carrasqueña oriental, curruca del Atlas, curruca de Rüppel, curruca enana, curruca gavilana, curruca sahariana, curruca sarda, curruca zarcerilla, eider real, elanio tijereta, escribano aureolado, escribano cabeciblanco, escribano cabecinegro, escribano carirrojo, escribano ceniciento, escribano de Brandt, escribano enmascarado, escribano lapón, escribano nival, escribano pigmeo, escribano rústico, escribano sahariano, espátula africana, estornino rosado, falaropo tricolor, flamenco enano, focha americana, gallineta chica, ganga de Pallas, garceta dimorfa, garza azulada, gavión cabecinegro, gavión hiperbóreo, gaviota argéntea americana, gaviota cabecigrís, gaviota cocinera, gaviota de Bering, gaviota de Bonaparte, gaviota de Delaware, gaviota groenlandesa, gaviota guanaguanare, gaviota pipizcan, gaviota rosada, gorrión dorado, gorrión italiano, grulla canadiense, grulla damisela, guion africano, guion de codornices, halcón borní, halcón sacre, ibis eremita, lavandera cetrina, lavandera de Chukotka, marabú africano, martín gigante norteamericano, mascarita común, mochuelo boreal, mochuelo chico, mosquitero bilistado, mosquitero boreal, mosquitero de Hume, mosquitero de Pallas, mosquitero de Schwarz, mosquitero sombrío, mosquitero verdoso, negrón careto, negrón común americano, negrón siberiano, págalo polar, págalo rabero, paiño de Madeira, paiño de Swinhoe, paiño de Wilson, paiño ventinegro, papamoscas acollarado, papamoscas papirrojo, papamoscas semiacollarado, pardela chica macaronésica, pardillo norteño, pardillo piquigualdo, pato huyuyo, pelícano ceñudo, pelícano rosado, petrel aligrande, petrel antillano, petrel damero, petrel de Bulwer, petrel de las desertas, petrel freira, petrel gongón, pigargo europeo, piquero enmascarado, piquero pardo, piquero patirrojo, pluvial, polluela culirroja, polluela sora, porrón albeola, porrón bola, porrón islándico, porrón osculado, rabihorcado magnífico, rabijunco etéreo, reinita coronada, reinita trepadora, ruiseñor azul, ruiseñor coliazul, serreta capuchona, serreta chica, serreta grande, sirirí bicolor, sirirí cariblanco, somormujo cuellirrojo, tántalo africano, tarro canelo, terrera colinegra, tórtola oriental, tórtola rabilarga, tórtola senegalesa, turpial de Baltimore, urraca magrebí, vencejo de chimenea, vencejo unicolor, vireo ojirrojo, zampullín picogrueso, zarcero escita, zarcero pálido, zenaida huilota, zorzal americano, zorzal de Naumann, zorzal dorado y zorzal rosigrís.
Aves de pasoFalaropo picofino, falaropo picogrueso, gaviota de Sabine, charrán bengalí, charrán ártico, fumarel aliblanco, fumarel común, fulmar boreal*, pardela cenicienta de Cabo Verde, pardela sombría, pardela capirotada, pardela pichoneta, pardela mediterránea, pardela balear, alcatraz atlántico, abejero europeo**, azor común***, cernícalo patirrojo, carricerín común*, zarcero icterino, buscarla unicolor**, buscarla pintoja**, avión zapador**, mosquitero musical**, curruca capirotada***, curruca mosquitera**, papamoscas cerrojillo**, collalba gris**, lavandera boyera**, bisbita de Richard*, bisbita campestre**, bisbita pratense*, bisbita arbóreo**, bisbita gorjirrojo, bisbita costero* y pinzón real*.
* (invernante) **(estival) *** (sedentaria)
Sirirí bicolor, sirirí cariblanco, barnacla canadiense chica, ánsar chico, serreta capuchona, pato huyuyo, cerceta de alfanjes, cerceta colorada, cerceta del Baikal, tórtola rabilarga, zenaida huilota, pluvial, tántalo africano, cormorán africano, espátula africana, pelícano rosado, pelícano ceñudo, alimoche sombrío, cuervo pío, gorrión italiano, gorrión dorado, camachuelo desertícola, escribano de Brandt y turpial de Baltimore.
Texto y fotos: Antonio Notario

