Para algunos esa vuelta al cole es regresar al trabajo, con fuerzas renovadas gracias a un merecido descanso después de un largo año en el que las responsabilidades profesionales no les han dejado descansar. Para otros, posiblemente el mes de septiembre es una continuación de todo el trabajo realizado durante los meses de primavera y verano que les ha impedido disfrutar de unos días de vacaciones. Son muchas personas las que intervienen en cualquier montería que se celebra en nuestras sierras y cada uno tiene un trabajo previo al inicio de temporada y, cuando esta comienza, debe estar ya todo bien planificado y seguir con las obligaciones que cada figura tiene.
Los monteros
Cazadores con una pasión por una modalidad típica y única en España, un montero termina la temporada y ya está pensando en la próxima. Durante el verano ya tiene más o menos el calendario hecho, reservadas las monterías con su orgánico de confianza y sólo queda, durante el mes de septiembre, ir revisando archiperres y renovando el material que ya ha cumplido su etapa. Septiembre para el montero es un mes de nervios, de muchas preguntas sobre cómo se va a dar la temporada; alguna reunión con amigos, también monteros, y que siempre hay una excusa para organizar un almuerzo y hacer cábalas de los futuros lances que podrán disfrutar. Para ellos, sólo queda esperar, templar los nervios y que llegue pronto el reencuentro con amigos monteros en la primera junta de la temporada.

Los rehaleros: ¡el trabajo nunca para!
Si alguien piensa que un rehalero cuando termina la temporada se olvida hasta la próxima de sus valientes, está totalmente equivocado. El verano para ellos son meses de mucho trabajo y cuando llega el mes de septiembre, las tareas se multiplican para lograr que, en ese fin de semana de octubre que marca el inicio de la temporada, sus valientes estén preparados para dar rienda suelta a su instinto cazador. Los perros saben que se acerca la temporada y se les nota mucho más activos, más alegres, sabedores que empieza un trabajo que les apasiona. Las perreras bien acondicionadas, selección de los que formarán el núcleo fuerte de la rehala, control de nuevas generaciones que debutarán, revisión de la furgoneta, campeo de los valientes para que vayan cogiendo forma en parte perdida por la inactividad en los meses previos. Muchas tareas que son imprescindibles para que todo esté preparado y el perrero, orgulloso, abra por primera vez los portones en la nueva temporada.

Ganas de salir por la puerta grande: los orgánicos
Un buen orgánico intenta realizar su trabajo con ilusión, seriedad y mucho esfuerzo. La responsabilidad que tiene es muy alta y siempre trata de dar lo mejor a todos los monteros que cazan en sus monterías. Un trabajo que empieza al finalizar una temporada montera y que ya tiene que ir planificando la siguiente. Muchos días visitando fincas, negociando con propietarios, muchos kilómetros recorridos para lograr cuadrar un buen calendario que, si todo va bien, puede publicar al final de la primavera. En agosto y septiembre el trabajo se intensifica, revisión de fincas, marcar manchas, hablar con todas las personas que participarán en la organización de la montería, las rehalas ya estarán contratadas y serán las de confianza que cazan con él desde hace unas cuantas temporadas. Es un mes especialmente intenso, lleno de ilusión, nervios y responsabilidad por controlar todo y que, si aparece algún imprevisto, tenga la capacidad de solucionarlo en la mayor brevedad posible. Y, cuando ya está todo verificado y no quede ningún cabo suelto, sólo queda esperar a la primera de la temporada y que Dios reparta suerte.

Y muchas figuras más también están preparándose…
En la montería, como caza colectiva, intervienen muchas personas que participan en la preparación y organización de la batida. Para ellos, también, el mes de septiembre tiene mucha importancia de cara al trabajo que desempeñarán en el inicio y durante la temporada montera.
—El guarda de la finca durante todo el año vela por el cuidado de su monte. En verano, ojo avizor, por si quiere hacer una visita el temido fuego. Controla las poblaciones, los movimientos de los animales en la sierra, vigila por si hay alguna visita no deseada de los furtivos. Y, en el mes de septiembre, intensifica su control, disfruta de la berrea y cuida de todo para que la finca esté preparada para la próxima montería.
—Las empresas de catering montero: un trabajo importantísimo y si un orgánico ofrece a sus monteros un catering con un nivel de calidad óptimo, es un valor añadido a la valoración que se pueda hacer de cada jornada montera que organiza. Para esas cocineras que acarician dulcemente las migas o cocinan a fuego lento las deliciosas judías, su trabajo forma parte importante de su economía durante el otoño e invierno. Muchas horas previas de trabajo para que cuando lleguen los monteros, esté todo preparado y puedan disfrutar de una deliciosa sobremesa.

—Los postores, que normalmente viven muy cerca de las fincas y se conocen cada rincón de la mancha que van a cazar, tienen una gran responsabilidad –junto al orgánico– para que todo esté en su sitio. Los puestos bien colocados, sin peligro y, cuando llegue el día de la montería, guíen a los monteros camino hacia las armadas y a cada uno, cuando llegan a su puesto, darles sabios consejos sobre las características de su postura.
—En las empresas cárnicas, de octubre a febrero, el ritmo de trabajo es vertiginoso. Septiembre es un mes para revisar todo y que las instalaciones que se mantienen durante todo el año, estén en perfecto estado. Cuando empiece la temporada, saldrán camino a las fincas y, una vez terminada la montería y ya organizado el plantel, aviarán con maestría todas las reses para subirlas al camión frigorífico y tomarán el camino de vuelta para guardar toda la carne en su almacén frigorífico.
Empresas para las que la caza es su pilar económico y que la mayor parte de su facturación se concentra en la temporada de caza.

—El taxidermista revisa antes de la temporada que no le falte material. Durante la temporada irá recogiendo los trofeos para prepararlos con maestría y ofrecer a los monteros obras de arte que recordarán siempre que entren en esas estancias de su casa donde colocan con respeto cada trofeo cazado por ellos.
—Los arrieros son una figura con una historia en la montería forjada a base de recorrer rincones de la mancha para recoger las reses. Durante todo el año cuidan de sus mulas, pero es en septiembre cuando intensifican los cuidados de sus compañeras, revisión por el veterinario, alimentación extra para coger fuerzas y siempre preparados para atender la llamada de cualquier orgánico que necesite su ayuda.
—El veterinario durante el mes de septiembre prepara su calendario repleto de futuros viajes de montería en montería. Mucha responsabilidad para que no haya ningún problema con la carne y todo esté perfectamente controlado bajo una firma que acredita su buen hacer y sabiduría en el control de cada animal.
—Y, por último, otras figuras que forman parte del mundo montero y que, gracias a su trabajo, cada día hay más cazadores disfrutando de nuestra querida montería española: los dueños de casas rurales, de restaurantes, artesanos del cuero y un sinfín de trabajadores que participan brindando sus servicios en un mundo rural que, sin la caza, posiblemente, en muchos casos, desaparecería.
Sólo nos queda esperar que el mes de septiembre se pase pronto, llegue octubre y… ¡todos a montear!
Texto y fotos: Carlos Muñoz
Instagram: @miradasmonteras

