El arruí es mucho más que un trofeo de caza, es un símbolo de la riqueza natural de nuestros montes y de la historia cinegética de nuestra región. Debemos valorarla y preservarla para que siga concediendo a todo aquel que la desafíe esas increíbles y duras jornadas de caza.
Durante estos meses atrás hemos planificado las distintas grabaciones para la próxima serie documental de Arcaza, tenemos los equipos preparados, los arcos a punto y los deberes a nivel de entrenamiento hechos: es momento de entrar en acción. El primer capítulo iba a centrarse en la caza del arruí en las montañas de Alicante y así disponemos todo durante unos días para poder conseguir nuestro objetivo.

El arruí, como sabéis, es un animal muy duro, por lo que lo más adecuado si lo cazas con arco sería el uso de punta fija. No obstante, por lo complicado de la orografía que nos obliga principalmente a llevar a cabo lances largos, decidimos minimizar riesgos y buscar una punta mecánica competente para esta aventura.
A nuestro entender, tras haber probado varios modelos, podemos decir que la Deadmeat de G5, una de las puntas mecánicas de tres filos con mayor penetración del mercado (si no la que más), y es que, por su tipo de apertura de cuchillas y lo compacto de su estructura, hacen que el vuelo de la flecha sea idéntico a una punta de entrenamiento, y los tres filos, combinado con el sistema de apertura a favor de la dirección del impacto, permiten tener una mayor penetración y efectividad en el abate.

También es relevante para este rececho llevar a cabo un buen entrenamiento físico y técnico con nuestro arco, y es que, en la mayoría de las ocasiones, las aproximaciones a la pieza serán muy exigentes y los disparos, en un 90 % de los casos, serán en direcciones picadas en altura que, unido a la fatiga y a la emoción del momento, van a dificultar de gran manera la conexión con el animal.
Pues bien, teniendo ya todo preparado, salimos temprano a la zona de caza. En esta ocasión nos dividimos para intentar localizar con mayor facilidad algún animal. A media mañana del sábado me llama Toni apresuradamente. No le sale ni la voz y es que me comenta que acaba de localizar un ejemplar de arruí espectacular, tanto en volumen de cuerna como por su desarrollo corporal y actitud en el monte; pero no sólo eso, es que, además, tiene uno de los cuernos partidos completamente a escasos veinte centímetros de su base, que lo hacen un ejemplar más genuino aun si cabe.

Lo tiene localizado en un cortado enorme y va a decidirse a tomar su arco y entrar a por él. Esta primera aproximación a por el macho, debido a la complicadísima accesibilidad, no va ser tarea fácil y es que, como sabréis, las escarpadas rocas y los arduos desniveles de estas sierras alicantinas hacen que acercarse al animal se vuelva casi imposible.
No lo perdemos con el monocular terrestre y, tras varias horas de entrada, consigue situarse a apenas 40 metros. En este tipo de cacerías, donde las distancias son largas, pero con una visibilidad despejada, es muy interesante el uso de monoculares terrestres, de modo que siempre uno de nosotros va a poder tener el control global de la situación y mantener los puntos de referencia en el terreno.
Pasan escasos minutos que, por la situación, nos parecen horas y es cuando Toni, separando la espalda de la roca en la que se encuentra, se incorpora despacio al tiempo que monta las cuerdas. Todo pasó rápido y sin que diera un segundo el arruí se descuelga por el cortado de la montaña, haciendo saltar yescas y rocas en un descenso imparable que nos impide soltar la flecha. Lo perdemos instantáneamente por la garganta de desfiladero.
Ese día nos retiramos y volvimos a intentarlo en varias ocasiones, pero… sin rastro del animal.

Es 31 de diciembre y decidimos hacer una última subida a pesar del enorme viento que soplaba esa mañana. Como todo en la vida es estar en el momento y en el lugar adecuado, y tan pronto como bajamos del todoterreno para asomarnos en nuestra primera localización, divisamos en el frente del barranco, a unos 400 metros (distancia de rifle que, para mucho de los lectores, ya será factible) un precioso macho de arruí. Las barbas le llegaban al suelo y se confundían con las aliagas de lo largas que eran. Sin pensarlo dos veces, comentamos desde lejos la entrada, tomando puntos de referencia para no perder la posición del animal.
Saco mi arco, hoy decidimos que lo intente yo. Nos encontramos ya a escasos 100 metros, pero por el gran desnivel no había manera de localizarlo. Nos guiamos por la intuición y las referencias de campo que habíamos tomado, adentrándonos cortado abajo hasta llegan a un risco grande situado en medio de la pedriza.
Con todo el viento nos acercamos poco a poco y, asomando la cabeza, ahí estaba. No sólo se encontraba el gran macho, si no que, a su derecha, estaba «él», tapado tras unas pequeñas rocas: era el de cuerno partido, ambos comiendo a placer junto a un pequeño grupo de hembras.

El corazón en la garganta y Toni y yo tras ese risco asomábamos únicamente los ojos. El animal se encontraba a 36 metros tras la compensación de la caída. Sin superar este nervio me incorporo despacio, monto el arco, apunto y suelto la flecha, esperando únicamente escuchar el sonido del impacto que sólo los arqueros podemos describir.
La saeta vuela en un corto espacio de tiempo, cuando efectivamente, conecto con el animal. Arranca en una floja carrera y apenas a unos 20 metros se desploma en el suelo. El tiro es algo trasero, pero por la trayectoria se ve que es vital, ¡ha sucedido, lo hemos conseguido! La alegría nos envolvió, teníamos el lance grabado y el esfuerzo de tantos días había tenido su recompensa.

Por mi afán de dar fin al proceso y concluir con el abate, tomo una decisión fatal. Decido acercarme al animal con mi arco, cometiendo dos grandes errores que todo cazador y especialmente los de flecha no debemos realizar: el tener prisa por concluir y el pensar que el rematar mediante arma de fuego puede quitar valor a tu trofeo. Nada más lejos de la realidad.
Con toda la euforia y adrenalina del momento volteo el risco para acercarme al arruí y, quedando menos de una veintena de metros, como una furia salta del encame revolcándose por la bajada y adentrándose en un espeso de bosque. Prometo que pocas veces en mi vida he experimentado esa sensación de impotencia, de malas decisiones que unidas a la fatiga me hundieron. Venía de estar en lo más alto y ahora se había fastidiado todo, no teníamos ejemplar, no teníamos documental, había desperdiciado la oportunidad… no podía creer esto.
Una vez salimos del barranco intentando retomar la calma, decidimos ir a por Luna, la baviera de Toni para buscarlo mediante rastro.

La herramienta de los perros de sangre en las acciones de caza es absolutamente esencial, y es que son imprescindibles para la recuperación de la caza. Actualmente, y sobre todo para aquellos que no podamos disponer del tiempo para criar y educar a un animal con este cometido, contamos con AEPES, la Asociación Española de Perros de Sangre, que, de manera altruista y con una sola llamada nos ayudarán con sus perros y conductores acreditados a la búsqueda de nuestro animal herido.
Preparamos con mimo el collar GPS, traílla e inmediatamente le emitimos la orden de rastreo. Sin pensarlo dos veces Luna emprende su carrera continuada entre romeros y rocas adentrándose con intensidad en el espeso. Tras unos centenares de metros, y como en posición de descanso ahí estaba otra vez nuestro macho. De nuevo la euforia me invadió y, sobre todo, un enorme sentimiento de descanso y de suerte por duplicado. Ahora sí, por fin, habíamos concluido esta aventura.

Arreglamos el animal para su aprovechamiento guardando todo en nuestras mochilas con la sensación de haber finalizado con éxito una tarea. Retomamos el camino de vuelta en silencio, analizando cada acción, pensando inevitablemente en si la caza radicaba únicamente en suerte, en la toma de buenas decisiones, en la preparación, o era más bien una mezcla de todas ellas que, unidas, describían a la perfección lo que suponía el desarrollo esta afición, de este inexplicable y emocionante estilo de vida.
Textos y fotos: Territorio Arcaza Tv Show
Territorio Arcaza TV Show / @arcaza_hunting_tv_show, @tonifitor y @miiguel.llt

