La mancha negra de la barriga de los ciervos y su significado

Los animales emiten señales comunicativas para influir en el comportamiento de otros de manera estratégica y así obtener beneficios. Esto adquiere especial relevancia en el ámbito de la reproducción, donde los emisores exhiben su calidad mediante señales sexuales para intervenir en la valoración o evaluación por parte de los receptores. En los machos de ciervo hay señales sexuales conocidas desde hace mucho tiempo, como el berrido o exhibir la cornamenta, para convencer a otros sobre su capacidad de lucha, estatus de dominancia y condición física.

Sin embargo, poco se conocía sobre la mancha oscura de la barriga que aparece durante la berrea. ¿Será tan sólo suciedad procedente de la orina?

En nuestros trabajos hemos descubierto que se trata de un importante carácter sexual, cuyo tamaño y composición química es modulable para adaptarse al entorno competitivo y revela el esfuerzo que un venado está dispuesto a hacer para competir con sus rivales durante la berrea. Se trata de una señal que había pasado desapercibida a los investigadores y que abre una amplia línea de investigación en el conocimiento de la biología del ciervo.

El ciervo ibérico (Cervus elaphus hispanicus) es una especie poligínica, donde los machos defienden grupos de hembras o territorios de alimentación frecuentados por ellas durante la época de reproducción, basando su éxito reproductivo (es decir, el número de descendientes) en aparearse con el mayor número de hembras posible.

La selección sexual es muy intensa en esta especie, operando mayoritariamente la competencia por los apareamientos entre machos. La época de reproducción es conocida como berrea debido al característico sonido que emiten de manera frecuente los machos. Es una señal dirigida a otros rivales que revela su condición física, capacidad de lucha y se relaciona con su éxito reproductivo. Esta información permite a otros machos decidir si enfrentarse o no a un individuo, valorando los posibles costes derivados de pelear con él. Esta información también es utilizada por las hembras, mediante la cual eligen permanecer o no cerca de esos machos dominantes.

Junto al berrido, los venados exhiben un amplio repertorio de comportamientos relacionados con la territorialidad, dominancia y evaluación de los rivales. En ocasiones estos conflictos culminan en peleas, siendo este uno de los comportamientos más espectaculares y llamativos en esta especie. La comunicación entre machos rivales y hacia las hembras se lleva a cabo mediante señales, algunas de las cuales son ampliamente conocidas. Muy llamativo es el berrido, pero también ha sido ampliamente estudiada la relevancia del tamaño de la cuerna o el propio tamaño corporal, rasgos que desvelan información decisiva durante las fuertes luchas y pistas clave sobre el rango de dominancia de los individuos.

La conspicua mancha negra


Recientemente, nuestro grupo de investigación ha descrito la presencia de una nueva señal sexual, la conspicua mancha negra de la zona ventral de los machos de ciervo. Su tamaño es variable entre individuos, aunque para todos alcanza su máximo durante la berrea. A medida que se aleja la época de reproducción, disminuye paulatinamente la superficie ennegrecida.

Una de las cuestiones clave alrededor de este rasgo sexual es que la coloración de los pelos que conforman la mancha negra de la barriga se adquiere mediante el frecuente contacto con un compuesto relacionado con una hormona, la adrenalina, que se excreta por la orina. En este proceso es imprescindible la repetición de un comportamiento llamativo y conspicuo, similar al que se ha descrito en otras especies de cérvidos asociado a señales químicas. Los venados se orinan en la zona ventral al mismo tiempo que restriegan sus cuernas, berrean o incluso se pelean. Y es que llevar a cabo de manera simultánea estos comportamientos favorece el desarrollo y la detectabilidad de la mancha negra de la barriga, que de otro modo no sería apenas visible hacia sus congéneres.

Consecuentemente, el pelo de la zona ventral se ve impregnado de multitud de compuestos volátiles principalmente procedentes de la orina, lo que se convierte en el olor propio de cada individuo. La retención y acumulación de estos compuestos se ve favorecida por la estructura microscópica de las escamas cuticulares en los pelos de esta zona exclusiva de los machos. Una mayor superficie de contacto entre escamas incrementa la fuerza y potencia de la señal química, pero, además, permite que se prolongue en el tiempo. Refleja una adaptación de la morfología de los pelos de la zona a la señalización olorosa.

La señal olorosa está modulada por el grado de competencia por los apareamientos entre machos que haya en la población. El contexto competitivo viene determinado principalmente por la estructura de edades y sexos en la población. En ambientes donde la competencia es débil, los machos de ciervo retienen perfiles químicos propios de individuos jóvenes, no invierten en un olor muy elaborado porque no será un problema conseguir reproducirse.

De manera opuesta, en contextos de alta competencia, los machos invierten en compuestos que revelan su edad y estatus de dominancia con el fin de maximizar el número de hembras con las que aparearse.

Tipos de machos según la mancha negra


El grado de expresión de la mancha negra de la barriga (es decir, que sea grande o pequeña) revela dos tipos de machos que hacen frente a la época de reproducción de maneras diferentes. Ambos intentan aparearse, pero utilizando distintas estrategias.

Los machos de mancha pequeña, incluso imperceptible, no promueven la visibilidad de su carácter ni la señalización de sus atributos y estatus de dominancia. Por ello, a pesar de sus intentos de aparearse, la frecuencia con la que llevan a cabo otros comportamientos sexuales durante la berrea es muy baja. Se mantienen en un segundo plano, y aprovechan oportunidades de montar hembras sin pelear directamente con otros rivales.

Sin embargo, los machos de alta expresión del carácter presentan una mancha que ocupa prácticamente toda zona ventral de manera independiente a su edad, tamaño de cuernas o contexto competitivo. Estos venados invierten más tiempo y se encuentran más involucrados en comportamientos sexuales, tratando de imponerse a los rivales compitiendo directamente con ellos y luchando por la dominancia.

Esto permite maximizar las posibilidades de tener más descendencia. Sin embargo, ser tan llamativos también conlleva un mayor riesgo y desgaste al pelear con otros machos.

Niveles de testosterona


El tamaño de este rasgo se encuentra íntimamente relacionado con los niveles de testosterona cuando la competencia por los apareamientos en la población es intensa. En esta situación los venados sufren el coste en términos de función inmune de invertir en la liberación de esta hormona y el desarrollo de la mancha negra de la barriga.

Como es sabido, la testosterona es la principal hormona involucrada en la regulación de aspectos reproductivos en innumerables especies. Actúa como regulador de comportamientos agresivos, como las peleas y comportamientos de territorialidad. Como consecuencia, la susceptibilidad de un individuo a ser atacado aumenta, pero también se ve favorecida la exhibición de comportamientos de cortejo y el desarrollo de caracteres sexuales, tales como las cuernas. Cuando la competencia por los apareamientos es intensa, siéndolo también la selección sexual, aquellos machos que dedican un esfuerzo extra durante la reproducción son los que consiguen más éxito, siendo en estas circunstancias decisivo informar sobre el estatus de dominancia o condición física, así como sobre su intención de competir, para intentar convencer a los rivales antes de tener que pelear con ellos. En este contexto, los machos con elevados niveles de testosterona pueden señalizar mediante el tamaño de la mancha su calidad y capacidad de lucha para intentar imponerse a sus rivales.

Debido al efecto dual de la testosterona, cuando el incremento en sus niveles no supone un aumento en términos de descendencia debido a la baja proporción de machos competidores en la población, la inversión en señalización del esfuerzo reproductivo se minimiza para evitar los costes innecesarios derivados de producir y mantener esta hormona, y de los comportamientos agresivos asociados.

Qué revela el tamaño de la mancha


La información contenida en el tamaño de la mancha aúna tanto la calidad de los individuos como la estrategia comportamental que llevan a cabo durante la época de reproducción.

El grado de expresión del carácter se regula por las probabilidades de éxito de un individuo determinado según el grado de competencia intrasexual en la población. Estos resultados evidencian la complejidad que entraña la mancha oscura ventral, como un indicador inminente y flexible de la inversión durante la berrea, y muestra la existencia de una señal química asociada a un rasgo visual que actúan de manera sinérgica para potenciar la transmisión de información clave para maximizar el éxito reproductivo de los machos de ciervo.

Entender los procesos que subyacen al desarrollo de la mancha negra ventral de los machos de ciervo nos puede ayudar a saber si la selección natural (en este caso sexual), que debe mantenerse para una buena salud genética de la población, está ocurriendo o no del modo esperable.

En muchas fincas de caza, especialmente en las fincas abiertas en la mitad sur de España, la intensidad de caza sobre los machos de ciervo es demasiado alta, normalmente como consecuencia de la rivalidad entre vecinos para aprovechar los venados que se mueven entre fincas colindantes. Esta caza sin límites de cupo conduce a un desequilibrio poblacional, quedando muchas hembras y pocos venados que, además, son muy jóvenes. En estas condiciones hay pocos rivales y muchas hembras que cubrir, siendo muy débil la competencia entre los machos. En estas circunstancias, los ciervos no se implican en la berrea y reducen el desarrollo de caracteres sexuales, lo que afecta directamente a la mancha negra de la barriga.

La ausencia de una gran mancha negra en la barriga en machos que tienen edad para cubrir hembras indica que la competencia sexual está siendo muy débil, derivando, en última instancia, en problemas genéticos en la población.

Para hacernos una idea de cómo fue la berrea más reciente, basta con echar un ojo en la junta de carnes al tamaño de la mancha de la barriga de los ciervos cazados. ¡Nunca una mancha fue tan útil!

Eva De la Peña,
Juan Carranza Almansa.

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