Cheeta. La difícil caza del “Misil” africano en Namibia

Gracias a sus uñas semi retráctiles puede realizar continuos cambios de dirección y quiebros a la hora de perseguir a sus presas. Una gran vista y una vertiginosa velocidad son las facultades que convierten al guepardo en una de las especies más complicadas de abatir en África. Conocemos sus hábitos, costumbres y la manera de cazarlo en este interesante artículo.

Son muchos los cazadores que han realizado varios safaris en África para conseguir todos los trofeos importantes: león, leopardo, búfalo, elefante… Pero la mayoría ni ha visto a los guepardos.

Las uñas del cheeta no son retráctiles, solo semi retráctiles, por lo que mata a sus presas con la boca, como si de un cánido se tratase.

Por eso, el conocido como cheeta en África se convierte en un preciado objeto de deseo y los agentes de caza nos encontramos muchas veces con la petición de organizar una cacería de este animal.

¿Nuestra respuesta? Que es una lotería y que no se puede asegurar un resultado positivo, pues no existe un método convencional de caza de esta especie que nos asegure una razonable probabilidad de éxito.

En este artículo simplemente relataré mis experiencias con este precioso animal, que han sido siempre aleatorias y se han producido cuando la diosa fortuna ha querido que sucediesen.

El cheeta vive en muchas zonas y países de África, pero siempre son llanas y abiertas, en sabana o bush poco denso, ya que las facultades que posee para sobrevivir son la vista y la velocidad, y solo en ese terreno las optimiza.

Únicamente hay un país donde su población es abundante y en el que se puede cazar legalmente: Namibia.

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES CON OTROS FELINOS

Una diferencia importante del guepardo con el comportamiento habitual de los felinos es que es de hábitos exclusivamente diurnos.

No utiliza la noche para cazar, ya que se basa en la velocidad para capturar las presas… y para eso necesita ver bien. Tiene un cuidado tremendo en no herirse, pues ello significaría su muerte.

Un carroñero herido si encuentra carroña sobrevive, pero el cheeta no tiene sitio en ese mundo: siempre llegará tarde y le echarán o, en el peor de los casos, le matarán, pasando a ser comida de sus enemigos. Por esa razón evita todo enfrentamiento, no es agresivo y, en caso de conflicto, desaparece rápidamente.

Una consecuencia de que no sea agresivo es que, si los capturan de cachorros, se domestican fácilmente y conviven en las granjas con otros animales y personas sin problemas.

Otro inconveniente con el que se encuentra para su supervivencia es que es presa de leones, leopardos y hienas, animales mucho más potentes contra los que no puede luchar.

Cuando son adultos no tienen mayores problemas: con su velocidad enseguida ponen tierra de por medio y no les capturan, pero cuando son cachorros, muchos mueren entre las fauces de sus predadores.

Supongo que es la principal razón de que no sea una especie zonal y continuamente deambule para evitar que le localicen.

Si va con cachorros y le localiza alguno de sus depredadores, reaccionará como nuestras perdices, los cachorros se achantarán en la hierba y la hembra intentará atraer la atención de su cazador para llevárselo lejos.

Una vez pasado el peligro, regresará y llamará a los cachorros con su característico chillido. Tampoco es carroñero, come lo que mata y se sacia muy deprisa por si llega un carroñero de superior tamaño y le roba la presa.

Nunca vuelve a los restos de una captura porque sabe que no encontrará nada, pues se lo habrán comido los buitres, chacales y hienas. El que no sea carroñero no quiere decir que si se encuentra un animal recién muerto no lo coma, pero tiene que ser carne fresca, nunca putrefacta.

Cheeta_grande

Un guepardo en el pajonal de la sabana. Su piel moteada lo camufla perfectamente y lo confunde con el fondo del herbazal seco.

SU CAZA, NADA SENCILLA

Todo lo explicado anteriormente es lo que justifica su modo de vivir, desplazándose continuamente en busca de presas y nuevos territorios donde pasar desapercibido. Precisamente, este comportamiento es el que complica su caza.

Tiene zonas querenciosas, pero nunca sabremos con certeza si está por allí, pues el ver huellas frescas del día anterior no quiere decir que permanezca en la zona. Tampoco podemos cebarle porque no obtendremos ninguna respuesta suya.

Para empezar, el cebo tendría que situarse en el suelo, no en los árboles, como si cebásemos leones, leopardos o hienas. En África, un cebo en el suelo dura menos que un pastel en la puerta de un colegio, pero en el hipotético caso de que comiese, no volverá. Por ello, esta técnica no nos sirve.

En general, los lances de caza del cheeta son “accidentales”: simplemente te los encuentras cuando practicas otras cazas. En la mayoría de los lances de caza que conozco con el cheeta como protagonista, han sido abatidos a manos de los granjeros locales desde el coche, en los largos desplazamientos que realizan en su país.

Además, su comportamiento frente al coche es bastante inocente, dejándose abatir fácilmente. Incluso no es excepcional que se cacen dos en el mismo “encontronazo”.

Los africanos propietarios de fincas son absolutamente respetuosos con las cercas que delimitan sus fincas con los vecinos, excepto con el cheeta.

Los ganaderos odian al cheeta, pues les mata el ganado y antílopes… y tampoco pueden rentabilizarlo si lo abate un cliente que sea cazador deportivo. Con el leopardo les pasa lo mismo, pero con una diferencia importante: como está estable en una zona, se puede controlar, cebar y, finalmente, vendérselo a un cliente.

Hay una regla no escrita, pero los granjeros abaten a los chettas continuamente, ya sea en su finca o en cualquier otra, pues saben que sus vecinos aprobarán esta acción.

De hecho, conozco granjeros que me han reconocido que siempre portan el rifle en el coche y que en su vida han abatido más de 100 cheetas en sus desplazamientos.

Evidentemente, esto no es legal ni un sistema de caza que se pueda aplicar por un cazador deportivo.

Cheeta_autor

El autor, con un guepardo recién abatido en la zona norte de Namibia.

 

DEBEMOS SER REALISTAS

Cuando un cliente nos solicita a los agentes organizar una cacería específica de cheeta, hay que sentarse y explicarle claramente cuál es la realidad. Ojalá tuviese yo un sistema para asegurar totalmente el resultado de una caza de cheeta.

Me encantaría poder tenerlo, pero lamentablemente no es así. Solo hay un par de cosas que se pueden hacer para mejorar la probabilidad de abatir un cheeta. Y aunque no son efectivas al 100%, se emplean con cierto éxito.

No quiero entrar en la polémica de si las “ayudas” que voy a relatar a continuación son éticas o no, pero son legales y una realidad en la actualidad. Varias veces he manifestado mi posición respecto a la ética en la caza, pero si el sistema es legal, se puede utilizar sin que nadie pueda criticar nada.

2-CheetaLa caza del cheeta solo la podemos llevar a cabo en Namibia. En primer lugar, porque solo aquí se conceden licencias, y en segundo, porque sólo aquí encontramos densidades razonables.

El cheeta bebe casi todos los días, por lo que hay que buscar zonas donde existan densidades altas y pocas charcas. La mejor época, evidentemente, al final del periodo de sequía, en septiembre u octubre. Eso sí, debemos estar dispuestos a pasar largas horas en estas charcas.

La otra “ayuda” extra sería contratar a un par de propietarios de ultraligeros para que sobrevuelen las zonas vecinas intentando localizarlos mientras nosotros pasamos largas horas de espera en las charcas.

Ya hemos dicho que el cheeta vive en zona abierta con poca vegetación y es de hábitos diurnos, por lo que los “ojos del cielo” que intenten localizarlos revisarán grandes extensiones de terreno. Y si hay suerte y los localizan, nos avisarán con sus walkies.

El cazador abandonará la espera y se desplazará a la zona indicada. Así, con la ayuda de los “chivatos voladores” que tiene encima, se dirigirá al área donde se encuentran los cheetas.

A partir de ahí, llevará a cabo un rececho convencional… pero antes ha necesitado la “ayuda del cielo”. Para contar con una probabilidad razonable de cazar un cheeta se necesita estar dispuesto a aguantar varios días sentado en una charca y pagando a los “observadores voladores”, que no son baratos.

UNA OPCIÓN QUE NO SUELE FALLAR

Pero también hay otra posibilidad que aumenta mucho la probabilidad de poner un cheeta en el visor, aunque ocurre pocas veces y solo dura un par de días. Los granjeros tienen constantemente colocadas jaulas-trampa para capturar todo tipo de predadores que atacan a su ganado.

En ellas normalmente caen chacales, hienas y monos, pero a veces entran leopardos y, alguna vez, muy pocas, cheetas. Si cae un miembro de una familia de guepardos, éste llamará a sus compañeros, que deambularán por los alrededores.

En los dos días siguientes a la captura se puede llevar a cabo una espera, algo similar a nuestra caza del macho de perdiz con reclamo, con altísimas posibilidades de éxito. Esto ocurre pocas veces y, cuando pasa, los granjeros se avisan por si se encuentra en las proximidades algún cazador deportivo que quiera aprovechar la oportunidad.

Fuera de estas situaciones y ocasiones que he relatado no conozco ningún otro sistema para intentar esta caza con un mínimo de probabilidades de éxito.

Como comentario final, solo añadir un par de consejos. Una cacería de cheeta debe ser contratada por un precio barato de la caza y alto de la tasa de abate. Así nos aseguramos que los locales pongan todo su interés en la operación.

También quiero añadir que se desconfíe de los agentes y outfitters que aseguran el resultado de una cacería de cheeta. Simplemente son charlatanes de feria intentando aprovecharse de la ilusión del cazador.

No me gustaría haber desanimado con mis afirmaciones a los potenciales cazadores de cheeta; al revés, les animo a que lo intenten, pues en la caza la dificultad hace que disfrutemos mucho más cuando al final el resultado es positivo.

Se logrará siempre si tenemos perseverancia y fe en lo que hacemos. •

EL “MISIL” DE LA SABANA AFRICANA

Cheeta_peque

Magnifico macho de cheeta.

El guepardo es una animal excepcional que presenta características morfológicas muy específicas. Está clasificado como felino, pero posee muchas características que le aproximan a los cánidos.

La principal son sus uñas, que son semi retráctiles, no retráctiles como las del resto de gatos, y las utiliza en los continuos quiebros y cambios de dirección que se producen en sus vertiginosas persecuciones, clavándolas en el suelo como si de un calzado con clavos se tratase.

La consecuencia de no contar con uñas retráctiles es que no le sirven como arma y mata a sus presas con la boca, como cualquier cánido. Su cuerpo se asemeja mucho al del galgo y está excepcionalmente preparado para correr.

Es el animal terrestre más rápido del mundo, pero esta facultad no le asegura el éxito en todos sus intentos de dar alcance a una presa. Los antílopes son algo más lentos, pero tienen mayor resistencia y cambian constantemente de trayectoria en su huida.

El cheeta solo puede desarrollar su velocidad máxima unos diez segundos, pues si siguiese más tiempo corriendo a ese ritmo, su corazón explotaría. Al final, el resultado es que un cheeta adulto tan solo tiene éxito en la tercera parte de sus intentos de captura, por lo que está obligado a dosificar muy bien sus energías.

Texto: Arturo de Onis

Fotos: Alberto Gómez Artaiz

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