¿Punta de Plástico o punta de Plomo? Guía definitiva

Ya estamos en plena temporada de Monterías. Todo el mundo tiene más o menos claro qué rifle y de qué calibre va a utilizar en la temporada. Pero en las muchas conversaciones que mantengo con mis cazadores y los asistentes a mis seminarios de tiro veo que hay un tema que no tiene tan claro.

¿En montería qué prefieres,  balas de punta de plástico o de punta de plomo?

Esta pregunta ya me la han hecho muchas veces y por ello creo que puede ser el momento de aclararla de una vez por todas. Sencillamente porque es el mayor descalabro balístico de pregunta que se puede hacer. Y por ello hoy voy a reflexionar a ver si puedo aclarar un poco a los seguidores de TROFEO este escabroso y deslizante tema.

La “punta” nada tiene  que ver  en el comportamiento de una bala.

Que una bala tenga “punta de plomo o punta de plástico” no tiene nada que ver con su construcción, su funcionamiento esperado, con su retención de peso, su control de expansión  y con su penetración. 

Esto lo estudia la balística terminal y cómo no, los norteamenteamericanos son los que más han profundizado en este tema,  como ahora veremos.

De hecho dos balas de punta de plástico, ópticamente idénticas, pueden tener comportamientos totalmente opuestos. Tomemos como ejemplo una Remington Accutip y una Barnes cargando la punta Triple Shock X. Ambas ópticamente son idénticas y las dos tienen una punta de plástico,  más bien diría polimérica,  idéntica.

La Accutip es una bala de diseño clásico de camisa no soldada al núcleo plomo, para buscar expansiones muy rápidas y retenciones de peso en torno al 40 o 50%. Además tiene magnífico coeficiente balístico, su aerodinámica, para tiros especialmente largos sobre animales de tamaño medio y ligero.

La KS de RWS es uan bala clásica de camisa y núcleo sin soldar y sin ningún refuerzo o partición. A las velocidades razonables de un 30.06 funcionará perfectamente en un animal de 100 a 200 kilos. Pero esa misma bala se podría cargar en un 300 Weatherby volando a 150 metros por segundo más. Y ahí sí podría sobre expandirse y no penetrar.

La Barnes VOR TX carga la Tipped Triple Shock o TTSX,  es una bala de última generación de la genial casa americana que revolucionó el mundo de las balas modernas con su ya legendaria bala X.

Este diseño de 1.980 era una bala monolítica de cobre puro y sin núcleo de plomo. Expande muy bien en su primer tercio gracias a un agujero que además obligaba a las X a abrirse en forma de cuatro pétalos, como una hélice, los cuales mejoraba su penetración por cortar en su velocidad de rotación, los tejidos de nuestra presa.

Pero a partir de su primer tercio se detiene totalmente la expansión,  pues al ser monolítica actúa como una bala blindada y es imposible de deformar. Su penetración es increíble y su retención de peso casi siempre del 100%. Están pensadas para tiros a distancias medias y largas sobre animales muy pesados y muy duros.

Exactamente lo contrario a la magnífica Accutip que hemos visto arriba. Sin embargo a simple vista, es decir ópticamente,  son idénticas las dos son “Punta de Plástico”

 

Las balas de “punta de plomo”… ¿Son más duras?

Pues siento decirle que no,  querido lector. Aquí pasa exactamente igual que antes.

Dos balas de “punta de plomo” pueden ser iguales ópticamente a la vista y al igual que las anteriores, tener estructura, retención de peso, control de expansión y penetración totalmente diferentes.

Veamos dos claros ejemplos igual que antes. Tomemos un clásico de toda la vida,  la maravillosa Remington Core Lockt p.s.p. 

La Core Lockt es una bala de diseño clásico con una camisa no muy gruesa y un núcleo de plomo sin soldar. Es una bala maravillosa para tiros largos y muy largos, sobre animales ligeros y medios, con buena expansión, en torno a una vez y media su calibre y retenciones de peso del 50 o 60%.

Pero la podemos comparar con otra bala prácticamente exacta a la vista, también de “punta de plomo”, como puede ser la increíble Swift A-Frame.

Aquí vemos dos de las balas con mayor control de expansión que existen. La Trophie Bonded Bearclaw y la Swift A-Frame. Núcleos delanteros de plomo fuertemente soldados a recias camisas. Segundo nucleo Monolítico en la Primera y blindado en la segunda. Retenciones de peso de casi el 100% y penetraciones increíbles. Pero son demasiado duras para nuestra Monteria donde un control de expansión del 40 al 60 % es suficiente.

Este genial diseño tiene una camisa muy recia fuertemente soldada al núcleo de plomo y que hace imposible que se puedan separar. Pero su núcleo de plomo solo llega hasta la mitad de la bala y a partir de ahí hay una partición muy recia que hace que la segunda parte de la A-Frame actué como una bala blindada y sea imposible de deformar. Es una bala ideal para tiros a distancias, cortas  medias y largas sobre animales muy pesados y duros, pues su  penetración en enorme y su retención de peso van del 90 al 100% según la dureza de la parte de nuestra pieza en que impactemos.

De nuevo vemos que balas de “puntas de plomo” que son prácticamente idénticas a la vista, pero tienen estructura, y comportamientos esperados totalmente distintos. Además están pensadas para tiro sobre animales de tamaños, durezas y pesos totalmente diferentes.

Según lo visto el amable lector habrá observado que elegir las balas por “Punta de Plástico o Punta de Plomo” es un criterio, yo diría que técnicamente muy pobre,  para hacer la elección de nuestra bala.

Vaya lio… ¿Entonces en base a qué, debemos elegir?

En el punto anterior hemos hablado de controles de expansión, retenciones de peso, núcleos simples o dobles y camisas soldadas… Un poco complicado para el que no esté muy puesto en esto de la balística. Por ello vamos a repasarlos, de un modo lo más sencillo posible, para que el paciente lector de trofeo los pueda entender y la dirección de la revista no me elimine de entre sus colaboradores habituales.

Pues es en función de esos factores,  la construcción,  estructura y comportamiento esperado de la bala como debemos elegirla,  y  no por el tipo de punta que tenga, para que nos funcione bien en Montería.

Empecemos por  las balas “Clásicas”

Esta historia podría empezar hacia 1.930 donde  prácticamente las únicas balas que había asequibles al cazador medio eran las balas de diseño clásico. Un núcleo de plomo rodeado de una fina camisa que generalmente era de cobre. Volando a las velocidades que se conseguían en esos años en torno a 750/800 metros por segundo,  estas balas expandían correctamente en forma de hongo y hacían su trabajo.

Para entender el control de expansión vamos a hacer un esfuerzo de imaginación intentando ver lo que pasa con estas balas al impactar en nuestra presa.

Al chocar con la piel,  estas balas se deforman su punta de plomo y obliga a la camisa a abrirse como los pétalos de una flor. A la vez la bala esta rotando a altísima velocidad, y según va rotando la inercia hace que se desprendan parte de esos pétalos, que son en parte la camisa y en parte fragmentos de plomo del núcleo de la bala. Su superficie aumenta mucho y a la vez va pidiendo peso,  hasta que los propios tejidos del animal la hacen parar.

Esas balas disparadas por los calibres de la época como el 7 x 57, 7 x 64, 8 x 57, 30.06, 30-30 o 9,3x 62 funcionaban perfectamente y por eso adquirieron fama de tremendamente efectivos a pesar de que sus cifras de velocidad y energía no eran nada brillantes.

¿Pero qué pasó cuando la velocidad aumentó?

Pero todo esto cambió cuando a mediados del siglo pasado empezaron a aparecer calibres más rápidos que rozaban o pasaban los 1.000 Metros por segundo en boca.

Calibres como el .300 Holland & Holland, el 300 Weatherby, o los magnum actuales como el 7 mm RM o el .300 Winchester, se cargaron con las mismas balas,  pero saliendo a 200 metros por segundo mas rápidas que en los calibres clásicos. Y la cosa empezó a fallar.

Esas balas en tiros cortos a esas velocidades expandían demasiado, incluso separándose la cabeza del núcleo de plomo y produciendo heridas superficiales, que destrozaban paletillas pero no penetraban en la caja torácica y por tanto no mortales a corto plazo y con posibilidades de cobrar nuestra pieza muy inciertas.

Esto se dio especialmente en África donde en muchos países se tira muy cerca  por lo cerrado del monte, en general menos de 100 metros y por eso ahí, esta historia se la saben muy bien.

Aquí vemos a un gran amigo que utilizó las Nosler Partition en su 7 mm Remington Magnum en safari combinado en Africa. Por su doble núcleo, el primero muy blando y el segundo blindado es tremendamente polivalente y retiene el 50/60% de su peso. También la usa en Montería donde funciona perfectamente en calibres rápidos.

Pero también  pasó en los típicos tiros de nuestra Montería,  a veces a 30 o 60 metros. Todos hemos oído mucho lo de que tal calibre hace “ojales”,  “pincha” y “no mata”. Esto es otro disparate balístico del que ya hablaremos próximamente.

Yo me temo que muchas veces, esas reses no cobradas, se deben a una mala elección de la bala y problemas de sobre expansiones. Pero como la res no se cobra,  pues no se puede saber.

Cuando este fenómeno de la sobre expansión empezó a aparecer,  los ingenieros balísticos,  vieron que algo estaban haciendo mal. Esas balas sometidas a demasiado stress, se abre demasiado pronto, sobrexpande, pierde casi todo su peso y no penetra lo suficiente para llegar a los órganos vitales. Y entonces tenemos el desastre servido y no cobramos nuestro trofeo.

¿Por qué una bala clásica puede fallar?

El porqué una bala puede sobrexpandirse por exceso de velocidad se puede demostrar por formulas matemáticas complicadísimas. Pero voy a intentárselo explicar de un modo sencillo, cómo me lo explicó un Cazador Profesional Africano.  Este profesional había cobrado  miles de animales en operaciones de descaste en Sudáfrica, Zimbabwe y Namibia.

Si nos tiramos a una piscina desde un trampolín de 3 metros, penetraremos en el agua sin producirnos ningún daño. Pero si tenemos la mala suerte de caernos del puente “Golden Gate” de San Francisco que tiene 101 metros de altura, la cosa cambiará.

A la velocidad que lleva el cuerpo al impactar con el agua, esta actuará como cemento y se romperá todos los huesos del cuerpo destrozándose. El agua sigue siendo igual de blanda y el cuerpo también. La única diferencia es la velocidad del impacto.

Y entonces apareció el “Control de Expansión”.

Aunque hubo diseños europeos anteriores para resolver este problema, el que se llevó “el gato al agua” fue como siempre un norteamericano de nombre John Nosler.

Nosler tenía una empresa de camiones y sabia bastante de mecánica.

En 1.945 pudo hacer una cacería en el Norte de Canada y utilizo un 300 Holland &Holland que ya conseguía velocidades de casi 1.000 metros por segundo con sus recargas muy calientes. Tuvo que tirar a muy corta distancia con una bala clásica y la bala falló en su penetración. Total que volvió a casa sin alce y bastante mosqueado.

Se puso a pensar  y en 1.948 presentó al mercado  la Nosler Partition. Y  se hizo inmortal.

La Partition tiene una solida pared  a mitad de su longitud, la famosa partición. El núcleo delantero es de plomo no soldado a una camisa muy fina y por tanto muy expansiva. A partir de la partición la expansión se detiene toralmente y actúa como una bala blindada. Es como dos balas seguidas, una muy blanda y una blindada a continuación. Aunque lo correcto sería decir dos “medias balas” seguidas. Además sigue en vigor y la he usado mucho en muy variados destinos y suele agrupar muy bien. Por ultimo diré que toda la munición Weatherby a partir de 1.948 y hasta hace poco, se cargó por Norma en Suecia con Nosler Partition.

Otros sistemas de Control de Expansión 

El control de expansión se consigue principalmente de tres maneras. La primera mediante dos núcleos,  generalmente siendo el primero más blando, como acabamos de ver.  Hay diseños magnificos y solo por citar algunos nombraré la RWS DK, la H-Mantel y las veteranas TIG y TUG o la ya revisada Nosler Partition.

El siguiente sistema que apareció en los años 80 consistía en soldar la camisa al núcleo para evitar su separación. Tendremos la Norma Oryx, La Hornady Interbond, a nueva Remington Core Lockt Ultra Bonded,  la magnífica Winchester Power Max Bonded o la RWS EVO.

Por último la revolución del control de expansión la creó otro genial americano de nombre Randy Brooks a principios de los 80 con la famosísima Barnes X. Es una bala monolítica, es decir sin núcleo de plomo,  hecha de cobre y con una perforación que le permite expandir en su primer tercio y luego actúa como una blindada. Total, retención de peso del 100% y penetraciones increíbles.

Cuando en Monteria si usamos calibres muy grandes y balas muy pesadas como este 9,3X62 nos podemos permitir usar balas muy blandas de camisa simple y nucleo sin soldar, como la T mantel o la Norma Alaskan de la foto. Con su velocidad moderada y su peso en tormo a 290 grains nos podemos permitir que expandan mucho, pues aun quedará mucha bala para penetrar.

Hoy estamos en la cuarta generación con al Barnes VOR TTSX con punta polimérica que vimos al principio. Pero también este diseño lo utilizan las Hornady GMX y las magníficas Winchester Extreme Point Copper Impact.

Como colusión vemos que unas tienen punta de plástico o polimérica y otra punta de plomo, pero que nada tiene que ver el tipo punta en su funcionamiento, penetración o retención de peso.

Consejo del mes ¿Entonces cuál debo elegir para Montería?

Si usamos un calibre pesado y velocidad moderada pero suficiente para Montería, lo cual es ideal por cierto, como los 30.06, 8X57, 35 Whelen, 9,3X62, 338 Winchester Magnum o los palanqueros 444 Remington o el 45-70 creo que puede usar una bala clásica, sin ningún tipo de refuerzo. Por sus velocidades razonables, en casi imposible tener una sobre expansión. Con esos pesos de 200 a 300 grains aunque expanda, aun quedará mucha bala por detrás para penetrar. Remington Core Lockt, Winchester Power Point o Extreme Point, Hornady SST, RWS KS podrían ser buenas elecciones.

Si preferimos un calibre suave y agradable en el hombro como un 308, un 270, un 7mm-08, un 280 Remington o un 7×64 vamos a tirar pesos más bajos de bala,  entre 140 y 175 grains. Aquí ya elegiría una bala de mediano control de expansión como la Nosler Partition, la RWS DK o Evo, la Hornady GMX, la Norma Oryx o la increíble Winchester Power Max Bonded. Así asegura una retención de peso del 60 al 80% y una  penetración suficiente.

Si usamos calibres súper rápidos como los 300 Winchester o Weatherby, el 7 mm RM, 8X68, 270 WSM debe elegir balas de medio o mejor alto control de Expansión y además pesadas para su calibre.

Las que hemos visto en el punto anterior como mínimo e incluso algunas de mayor control de expansión. De otro modo su bala en un tiro corto a 30 metros,  todavía mantendría su altísima velocidad. Esto  podría producir una sobre expansión en un macareno lleno de barro y con buenas corazas en sus paletas. Y entonces le va a costar  pistearlo y cobrarlo.

Por favor y como despedida elija sus balas en función de su construcción, su expansión  y su rendimiento esperado y no por el aspecto que tenga su punta. Y si no sabe cómo hacerlo apúntese a uno de nuestros seminarios de tiro de ARMADA EXPEDICIONES donde profundizamos en el tema.

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