El bongo africano: características, hábitat y trofeos de caza

Un recorrido por la historia, el comportamiento y los trofeos del majestuoso bongo, uno de los grandes antílopes forestales de África.

Cuando comencé mi “singladura africana”, hace ahora exactamente setenta años, a las personas que habían podido cazar el bongo se las miraba con respeto y admiración, no exenta de un poco de envidia, pues entonces era el trofeo soñado por los cazadores…

Personalmente, después del elefante y el león, el Bongo siempre ocupó un lugar destacado en mis intereses cinegéticos cuando lo descubrí, muy jovencito, con la lectura del libro ”Al sur del Sahara” escrito por el comandante Attilio Gatti el cual, como de costumbre de otras de sus obras, decía los mayores disparates, fantasías e irrealidades sin el menor reparo , como un verdadero “indigente mental”, pero que entonces, pobre de mí, me dejaban con la boca abierta más que impresionado…

Esta relación literaria fue mi primer contacto con el Bongo, pro luego gracias a otros libros más fiables en inglés y francés fui ampliando mis conocimientos sobre este “fantasmagórico animal” , acumulando un buen conocimiento teórico sobre él hasta que, poco a poco, nuestros caminos comenzaron a cruzarse en aquellas selvas que eran su hábitat, cuando finalmente llegó el enfrentamiento directo al poder cobrar mi primer ejemplar de lo cual hace ya “más que muchos” años, pero cuyo recuerdo lo tengo tan fresco como si hubiera sucedido tan solo ayer.

bongo con cuernos en revista trofeo caza

El Bongo es uno de los más destacados miembros de la aristocrática familia de los “Tragelaphinae”, cuyos cuernos son retorcidos de forma espiral o columnas salomónicas. Científicamente están divididos en dos sub razas diferenciadas, tal y como sigue:

  • La que se encontraba extendida desde África occidental hasta el este del antiguo Congo Belga, actual República Democrática del Congo, a través de toda África Central, pero no de forma uniforme, pues comenzando en Sierra Leona, que era su límite más occidental en aquella parte del continente africano, nunca existió oficialmente en Guinea-Conakry , Benín Nigeria y la Guinea Ecuatorial (antigua Guinea Española), siendo designado con el nombre científico de “Boocercus eurycerus eurycerus”.
  • La segunda sub raza solo se encontraba en Kenya en África Oriental, en determinadas montañas boscosas a determinada altura, científicamente designada “Boocercus eurycerus isaaci”, que se diferencia de sus parientes antes mencionados por sus cuernos más largos y masivos en general, además de ciertos detalles craneales, junto con la tonalidad de la piel de color castaño más intenso, en los machos viejos muy oscuro.

Tanto los machos como las hembras tienen cuernos, lo cual podría confundir al cazador novel, pero solo hasta cierto punto si este no se precipita, pues es fácil ver la diferencia entre ambos sexos. Los machos son de mayor tamaño corporal, de un color castaño mucho más intenso que las hembras. Además los cuernos de los machos son mucho mayores que los de las hembras, gruesos y masivos a lo largo de toda su longitud, en forma de lira y con las puntas muy separadas. Por el contrario las hembras tienen los cuernos mucho más delgados, inclinándose hacia atrás y con las puntas muy cercanas, incluso tocándose algunas veces.

bongo africano comiendo en revista trofeo caza

El Bongo es el mayor y más fuerte de los antílopes forestales, con una altura hasta la cruz para los machos entre 1,25 y 1.30 metros, junto con un peso que puede variar entre los 210 y 230 kilos según zonas. Sus patas son cortas, adaptadas para aguantar su gran peso y poder desplazarse por un terreno tan dificultoso como son las selvas ecuatoriales, con sus correspondientes ríos, barrizales , zonas pantanosas, etc.

El bongo tiene la habilidad de que cuando encuentra troncos o ramas bajas en su camino, entonces para poder pasar por debajo, dobla la cabeza hacia atrás apoyando los cuernos sobre el lomo como formando una línea recta, facilitándole el paso, lo cual hace también cuando se escapa de algún peligro en rápida carrera sin problema.

En su conjunto el bongo es un animal precioso, con el cuello y la espalda recorridos por una corta y compacta crin hasta la cola.

Tiene una mancha blanca en el pecho, además de otra del mismo color entre los ojos y dos más debajo de cada uno de ellos en las mejillas. En los costados descienden unas rayas verticales blancas que van desde los hombros hasta los cuartos traseros, variando entre ocho y catorce, curiosamente nunca en número igual en ambos lados del cuerpo.

bongo cazado en revista trofeo caza

En la parte alta de las patas también manchas blancas, para in haciéndose casi negras hasta las pezuñas.

La existencia del Bongo fue originalmente conocida gracias a un cráneo completo procedente del Gabón, en África Ecuatorial, hacia principios de siglo XIX, siendo el científico Mr. Ogilby quien hizo la primera descripción sobre él en 1836. El Bongo habitante del África Oriental fue descubierto, o conocido, muchos años después, ya en el siglo XX, con un ejemplar cazado en 1902 por F.W. Isaac, en un lugar llamado “Eldon Ravine”, en la entonces África Oriental Británica, redenominada Kenya en 1920.

Este primer ejemplar fue estudiado a fondo por el zoólogo Mr. Thomas, quen comprobó que era una nueva sub raza, denominándola “Boocercus eurycerus isaaci”, en honor de su cazador y descudridor. Después de 1902 y hasta 1920 solo cuatro ejemplares de esta nueva subespecie fueron cobrados por cazadores europeos, entre ellos una hembra conseguida por Kermit Roosevelt en la “Escarpadura de Mau” durante el famoso y larguísimo safari con su padre, el expresidente de los Estados Unidos de América Theodore Roosvelt, que duró once meses comenzando en el África Oriental Británica y terminando en Khartoum, Sudán Angoegipcio , en 1910.

Como algunos científicos parece como si tuvieran visiones, pretendían que en el antiguo Congo Belga, fuente inagotable de sorpresas, existían otras dos sub razas del Bongo, una en el noroeste del país en la llamada “Selva del Ituri”, hogar del raro Okapi, a la designaron “Boocerus eurycerus cooperi”, pués se la atribuían, como característica, unos cuernos más grandes y macizos, lo que no tiene ningún fundamento pues, igual que entre los humanos de la misma provincia los hay altos o bajos, gordos o delgados, rubios o morenos, etc. entre los animales es lo mismo, con notables diferencias dentro rebaño… yo cobré unos cuantos Bongoos en la referida “Selva del Ituri” y puedo asegurar que pude ver la menor diferencia con sus parientes de otras partes del Congo, el Camerún, la República Centroafricana o el Congo-Brazzaville, todos eran “del mismo padre y de la misma madre”, a pesar de lo que pretendieron algunos con “alucinaciones”… lo mismo que el otro Bongo en el territorio de Maniema, entre el río Lualaba y los Montes Mitumba, paralelos al lago Tnganyka, al que también bautizaron con el nombre de “Boocercus aurycerus katanganus” pretendiendo que su piel era más clara, con un mayor número de rayas blancas verticales cubriéndole los flancos.

piel de bongo en revista trofeo caza

Nunca cacé este Bongo y, mucho me temo, que si los hubiera ya no debe quedar ninguno debido al super-furtivismo, durante los 62 años de caos y desastres de todas clases, desde la independencia de la República Democrática del Congo, ex Congo Belga, que es de todo menos “democrática”…

Los dos trabajos sobre los records más importantes y fiables del mundo, “Rowland Ward” y “Safari Club Internacional”, solo aceptan y distinguen dos sub razas habitantes en África Occidental y Central, junto con la de Kenia en África Oriental, nada más.

Quizá la razón de que el mayor récord conocido proceda de Kenia, con 39 pulgadas y media (98,75 cm.) frente el de la otra sub raza cazado en la Republica Centroafricana, dando 37 pulgadas y cuarto (93, 2 cm.), sea debido a su hábitat en zonas altas con bajas temperaturas y una posible diete especial, entre ella los tallos de bambú, junto a las sales minerales que se encuentran en aquellos lugares, así como ciertas plantas y hojas, dicho sea sin pretender ser dogmático en absoluto…, siendo curioso ver cómo arrancan con los cuernos las cortezas de los árboles de su gusto, lo mismo que raíces del suelo.

Con un carácter desconfiado, como todos los animales que habitan en las selvas ecuatoriales, el Bongo comienza una rápida carrera tan pronto como siente algo extraño en su entorno, hasta que después de recorrer una distancia prudencial para él, se detiene para chequear el viento y escuchar con sus enormes orejas, como dos radares, si hay algún ruido sospechoso.

bongo mirando en revista trofeo

Si el motivo de la alarma lo causó el cazador, tendrá que quedarse quieto como una sombra un rato hasta que se confíe y se tranquilice el animal, antes de retomar su rastreo, pues de lo contrario solo conseguirá perder una segunda oportunidad ya que su potencial trofeo se perderá en la profundidad de la selva.

El Bongo es un animal que vive en pequeños rebaños muy variables, quizá entre ocho y quince ejemplares, si bien, algunas veces, bastantes más. Los machos viejos, con una actividad sexual baja, suelen dejar los rebaños para llevar una vida solitaria, algunas veces juntándose dos o tres en las mismas condiciones, entre los que se encuentran naturalmente los mejores trofeos desde el punto de mira del cazador.

En cierta ocasión pude ver en el este del Camerún un rebaño que pude medio contar a través de la densa vegetación, entre veinticinco y treinta ejemplares, lo que fue un espectáculo precioso al que mi loco se me ocurrió disparar al gran macho que los conducía, pues habría sido un verdadero crimen destruir aquella paz y tranquilidad.

Pobres animales…

Autor: Tony Sanchez-Ariño