Aves sedentarias en España: especies y comportamiento

Las aves sedentarias no migran, pero también realizan desplazamientos a lo largo del año en busca de alimento, agua o mejores condiciones.

Según Francisco Bernis, reputado ornitólogo y catedrático que fue de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, en su magnífico tratado sobre la migración de aves de 1966, el sedentarismo total no existe. La condición impuesta vulgarmente para que el ave merezca el calificativo de sedentaria es que la localidad natal quede a sólo unos pocos kilómetros de distancia. Probablemente, muchas aves de montaña se limitan, en invierno, a descender a valles o llanuras próximas, donde tendrán que llevar un régimen algo nómada. Todas las aves se desplazan dentro de un radio de acción que cubre zonas mayores o menores en amplitud variando según las épocas, siendo mínimo durante la nidificación y máximo durante los meses invernales de reposo o cuando se produce una sequía. Es posible establecer un esquema intermedio entre migración verdadera y sedentarismo que toma el nombre de nomadismo de reposo o nomadismo invernal, tal como ocurre con algunos pájaros granívoros (jilgueros, verderones, pinzones, verdecillos, escribanos, trigueros…) o insectívoros (treparriscos). Este nomadismo de reposo, en su auténtica percepción, implica un régimen periódico encajado en el ciclo biológico anual, de manera que las aves que lo practican regresan al entrar la estación favorable a las mismas o casi las mismas localidades donde previamente anidaron o nacieron.

gallineta comun en revista trofeo caza

 

Especies sedentarias

 

Según el biólogo y apasionado ornitólogo francés Maxime Zucca, en su libro «La Migration des Oiseaux» de 2021 entiende como especie sedentaria aquella que en su población ningún individuo migra. Este comportamiento se opone diametralmente al de la especie migradora estricta en la cual todos los individuos migran. No existe en el estado actual de conocimientos una especie estrictamente sedentaria, como tampoco existe ninguna especie en el seno de la cual ningún individuo no haya mostrado jamás comportamiento migratorio por muy débil que este fuere. En las regiones nórdicas hay especies muy sedentarias que viven todo el año en un mismo territorio, si bien algunos de sus componentes, en ocasiones, pueden presentar un comportamiento migrador cuando escasean los recursos alimenticios, comportamiento que desaparece en condiciones normales.

En cuanto a cifrar el número de especies a escala planetaria en el contexto de la migración es muy complicado; se sabe que más o menos una cuarta parte de ellas llevan a cabo movimientos altitudinales y latitudinales de forma regular, hecho que, en absoluto, pone de manifiesto que las tres cuartas partes no se muevan, sean sedentarias, pues la mayor parte de éstas últimas realizan cortos desplazamientos a lo largo del año. Y también es complicado fijar un esquema general migratorio al presentarse un buen número de casos particulares.

Por ejemplo, es frecuente que todos los individuos de una determinada especie en una localidad determinada no sean capaces de alimentarse en invierno; entonces aparece la competición por la comida que, por lo general, es favorable a los ejemplares más experimentados, teniendo entonces los dominados, por llamarlos así, que migrar, lo que demuestra que el ave migratoria tiene más esperanza de vida en época invernal que la genuinamente sedentaria. Y también como ejemplos curiosos que suceden con representantes de los Galliformes, supuestamente cumplidores de un sedentarismo a ultranza, el caso de las perdices pardillas siberianas que migran para invernar a lo largo del mar Caspio y el de los lagópodos alpinos de Groenlandia e Islandia, los primeros, machos y hembras migradores regulares y los segundos únicamente las hembras.

Hasta aquí los comentarios de Zucca.

avefría en revista trofeo caza

 

Sedentarias en España

 

En la Península contamos con 164 especies de aves sedentarias, de las que 79, indicamos algunas de ellas, (Acentores alpino y común, agachadiza común, agateadores euroasiático y europeo, águilas imperial ibérica, perdicera, pescadora y real, aguiluchos lagunero occidental y pálido, alcaraván común, alcaudón real, alondras común, ricotí y totovía, ánades azulón y friso, andarríos chico, arao común, archibebe común, arrendajo euroasiático, avefría europea, avetoro común, avión roquero, avoceta común.) se comportan también como invernantes y 4 de ellas también como estivales, resultando con esto que a las poblaciones sedentarias se le suman los individuos que vienen de otras regiones geográficas.

Naturalmente, el distinguir un individuo que provenga del exterior de nuestras fronteras del individuo que siempre vive dentro de ellas es realmente complicado. Al parecer existen algunos rasgos morfológicos que los diferencian, tal como puede ser la forma de las alas más estrechas en el migrador que en el sedentario, aunque supongo que habrá estudios serios que lo expliquen satisfactoriamente. Pero sí puedo decir que, en mi extensa vida hasta ahora, por la que a Dios le doy las gracias, he recorrido muchos lugares de nuestra querida tierra española cazando patos y nunca he podido discernir si el ejemplar abatido era sedentario o migratorio aun teniéndolo entre las manos observando atentamente sus características anatómicas. Sin embargo, sí puedo aportar un granito de arena en este contexto con un resultado que obtuvimos investigando la presencia de insectos ectoparásitos (malófagos) en especímenes de diferentes anátidas (ánade azulón, ánade friso, ánade silbón europeo, pato cuchara común y cerceta común) allá por el año 1999, resultado que indicaba que las especies menos parasitadas eran las sedentarias, curiosa información obviamente difícil de comprobar con ejemplares vivos en plena libertad.

azulon en revista trofeo caza

 

Sedentarias cinegéticas

 

De esas 164 especies, únicamente 24, es decir el 14,6 % del total, están legalmente permitidas para su caza: 6 de ellas (perdiz roja, perdiz pardilla, faisán vulgar, corneja negra, grajilla occidental y urraca común) son por completo sedentarias, y el resto, 18 (ánade azulón, ánade friso, pato cuchara común, pato colorado, porrón europeo, porrón moñudo, gallineta común, focha común, avefría europea, chocha perdiz, agachadiza común, gaviota reidora, gaviota patiamarilla, paloma torcaz, paloma zurita, estornino pinto, zorzal común y zorzal charlo) pueden recibir en invierno migradores de otras latitudes geográficas.

Todos los cazadores de caza menor conocen estas 24 especies. Más o menos saben por sí mismos o por otros lo relacionado a su historia vital (ciclo biológico), imprescindible para llevar a efecto una caza exitosa. Saben que realizan desplazamientos de escasa envergadura por lo que su localización está casi asegurada, al contrario de lo que ocurre con las especies migradoras en las que, por mucho que deseemos el comprender sus reacciones, podemos fallar estrepitosamente, ya que los cambios de clima y la desaparición de los cuarteles de invernada condicionan su forma de actuar. Así, por ejemplo, la presencia de patos, de zorzales y de palomas torcaces en cuanto al número de ejemplares que entran cada año en la Península es muy variable con la particularidad de que no tienen una zona geográfica fija de arribada.

En cuanto a la importancia de cada una de las 24 especies sedentarias para el cazador no sería descabellado el establecerla a través de una escala descendente de valores, en la que el primer puesto lo ocuparían las perdices roja y pardilla seguidas, a continuación, de los patos (ánades azulón y friso, pato cuchara común, pato colorado y porrones europeo y moñudo), de la chocha perdiz, agachadiza común, zorzales común y charlo, palomas torcaz y zurita, focha común, gallineta común, faisán vulgar, paloma bravía, avefría europea, corneja negra, grajilla occidental, urraca común, estornino pinto y gaviotas reidora y patiamarilla.

faisán volando en revista

Sin duda alguna la perdiz roja es una de las aves más codiciadas entre los cazadores españoles y de muchos ciudadanos foráneos que acuden mayormente para participar en los ojeos. La otra perdiz, la pardilla, habita en zonas geográficas mucho menos extensas que su pariente la roja, por lo que su caza está bastante restringida.

La caza de patos, a la que se uniría la de las fochas comunes y gallinetas comunes, continúan hoy en primera línea para muchos aficionados de determinadas circunscripciones andaluzas, valencianas, alicantinas, catalanas, navarras y vascas, sin olvidar ciertos predios de la antigua Mancha Húmeda.

La chocha perdiz, al igual que la agachadiza común, poseen un encanto especial para determinados aficionados que se dedican casi exclusivamente a su caza.

La paloma torcaz, cazada en época de media veda se convierte en el «aperitivo» de la veda general.

gaviota en revista trofeo caza

El número de zorzales genuinamente españoles es escaso, criando sobre todo en el norte, por lo que su caza se ve constreñida a la veda general cuando llegan sus parientes europeos.

El faisán vulgar, ave introducida en nuestro país y cultivada en granjas, sirve para afinar la puntería a los cazadores cuando la liberan desde jaulas en su vuelo hacia los puestos donde se apostan aquellos.

La avefría europea ni es perseguida especialmente ni existe una metodología específica para cazarla.

Y, por último, la paloma bravía, grajilla occidental, urraca común, estornino pinto, gaviota reidora y gaviota patiamarilla están desprovistas de interés para el cazador y si se encuentran en la lista de aves autorizadas es debido al daño que pueden ocasionar a los intereses del hombre, tal como destrucción de cultivos, transmisión de enfermedades, y al posible daño al equilibrio biológico por los hábitos depredadores de alguna de ellas como la urraca común y las gaviotas.

Autor: Antonio Notario Gómez.

Dr. Ingeniero de Montes