El “faunismo” frente al animalismo: una nueva máscara con viejo discurso

Una reflexión crítica sobre el supuesto movimiento faunista y su verdadero trasfondo empresarial, lejos de la gestión sostenible y la defensa de la naturaleza.

 

«El otoño devuelve a la tierra las hojas que ella le prestó en verano. Dos sonidos del otoño inconfundibles… el susurro apresurado de las quebradizas hojas arrastradas por un viento racheado y el parloteo de una bandada de gansos en su viaje de vuelta».

Otoño es la estación del color por antonomasia, su paleta alcanza desde los calmos ocres de la tierra arada al trémulo e incisivo rojo de los frutos del serbal, pasando por una sinfonía de indescriptibles tonos que al antojo de la luz conforma una irrepetible pieza de la que sólo la naturaleza es capaz.

Del humilde plumier del juntaletras, donde la sabiduría de doctas voces apagadas por el devenir inexorable de tiempos pasados y presentes, se dan cita. Prestas en ordenado caos a dibujar en vasto lienzo las torpes mañas de aquel que pretende, sin lograrlo, vivir mil vidas en sólo una. Conjugando la sepia austeridad de la ilustración alemana y los suaves matices en ámbar de los primeros naturalistas estadounidenses de principios del siglo pasado. Ha tomado forma la frase que encabeza estas líneas, aunando dos voces separadas por casi dos siglos, donde el aforismo de un irónico ateo racionalista e indomable astrónomo, Lichtenberg, da pie a una semblanza de la belleza y la fragilidad del mundo natural de Borland. De ambos nos ocuparemos más tarde.

La lectura de un inusual titular Nace una nueva corriente ideológica alternativa al animalismo que aprueba la caza, aviva mi curiosidad. Parece ser que una nueva corriente de pensamiento intenta abrirse camino en oposición al animalismo, tratando de reconducir la relación entre hombres y animales. Ahondando en el artículo de marras, los ojos me hacen chiribitas: «Donde el animalismo puede rechazar actividades como la caza o la pesca controlada, el faunismo las contempla como herramientas de gestión sostenible, necesarias para mantener el equilibrio en los ecosistemas». Demasiado bonito para ser cierto, el menos común de los sentidos parece que asoma por algún lado.

faunos,satiros y ninfas

Mi gozo en un pozo

El movimiento surgido en el marco del Universal Fauna Congress 2024, celebrado en Gondomar el pasado junio y del que se desprende la Declaración de Gondomar, que establece las bases del faunismo en toda Europa, y define los diez puntos y la conclusión de la Declaración Faunista. Declaración en la que no veo, por ningún lado, la palabra «caza».

Intento bucear en las profundidades de su página web (faunism.org) y, aunque me cuesta cierto trabajo, algo encuentro en relación con su «posicionamiento» hacia caza: un par de frases manidas y un guantazo con la mano abierta: «El Faunismo acepta la práctica de la caza y la pesca, siempre y cuando se realicen de forma responsable, con las lógicas limitaciones de seguridad que impone la, a menudo, alta frecuentación de personas en los montes, desde una actitud de respeto a la biodiversidad y priorizando la minimización del sufrimiento infligido a las presas». Me estoy empezando a poner de mala leche…

¡Te pillé! Gotcha! No sé por qué a los gatos les gusta jugar con las madejas. No me gustan nada los gatos, los aborrezco, pero me encanta tirar del hilo que en ellas asoma. Tirando del hilo accedemos a una realidad que nada tiene que ver con lo que nos habían vendido.

«La idea y definición del concepto ‘Faunismo’, así como la iniciativa que de él se deriva, son resultado del acuerdo que tomó por unanimidad el patronato de la Fundación Psittacus, fundación dependiente de la empresa Psittacus Catalonya, S.L.», empresa de piensos y comida para psitácidos –en román paladino, loros y similares–, una empresa dedicada, sin duda, a la fauna autóctona de nuestro país… ¡Un carajo!

Pero no vamos a parar aquí. Si nos fijamos en sus patrocinadores, además del anterior, encontraremos otras dos empresas, ZuPreem, más pienso para loritos, y Versele-Laga, cuyo eslogan no puede ser más explícito: La mejor opción para su mascota. Aquí, ya no sólo son loritos, ya incluyen cobayas, perros, gatos, peces, reptiles… y hasta cerdos-mascota.

¡Estoy que rabio! En la página de Ecologistas en Acción (Galicia) muestran su frontal oposición a la celebración del Universal Fauna Congress, pues alegan que «ni la conservación de la biodiversidad ni el amor por la naturaleza y los animales tienen nada que ver con lo que se exhibe en este tipo de exhibiciones de cría en cautiverio de especies silvestres autóctonas y exóticas de fauna silvestre», y no me queda más remedio que estar de acuerdo con ellos (mira que me jode).

Quede claro que, aunque en su momento los mascoteros y las tiendas de animales de compañía, no se sumaron a la Marea Naranja, decidiendo hacer su guerra por su cuenta. Tienen todo mi apoyo, pero no a cualquier precio.

tu tambien eres faunista trofeo caza y conservación

Si quieren jugar como los animalistas, «a esa mentira mil veces repetida» que Göbbels acuñó como ariete de la desinformación nazi –influido por la obra de su compatriota Georg Lichtenberg, quien 200 años antes afirmaba que «una creencia aceptada se convierte en verdad. La ortodoxia de la razón atonta más que cualquier religión»–, me tendrán enfrente.

Me temo que tendremos que dejar para otro día la figura de Hal Borland, un referente en la difusión de la conservación, quien desde su púlpito en The New York Times o como editor de la revista Outdoor Life, supo transmitir la belleza y la importancia de la naturaleza y la vida rural al público en general, reflejada prolijamente en sus ensayos.
«El hombre es un animal de costumbres; yo por costumbre, soy un animal».

Texto y fotos: Laureano de las Cuevas