Empieza la época de los recechos de rebecos y machos monteses. Tal vez algún afortunado pueda viajar a Rumanía o Bulgaria o, incluso, Asia para intentar alguno de sus íbices.
Altitud, presión barométrica, efecto Coriolis, viento, humedad, temperatura… influyen en los tiros. A veces son determinantes en el resultado de la cacería.
A muchos lectores de Trofeo que sólo van a unas cuantas monterías y algún rececho de un precinto de corzo en su término, este artículo no les va a resolver mucho. Simplemente, ponga su rifle en +5 centímetros a 100 metros y afile su navaja.
Pero los ya más metidos en tiros de rececho en montaña, especialmente con la moda hoy de tirar muy largo, creo que le interesará. Veámoslo.
Incluso a los lectores más aficionados a tirar muy, muy largo, no les va a afectar demasiado. Pero si usted es de los que le gustan no hacer tiros muy largos es, por lo menos, conveniente conocerlo.
Es el movimiento del blanco por la rotación de la Tierra, mientras el proyectil está volando. Mientras hace 20 años se recechaba a 200 o 250 metros, hoy esa distancia se ha triplicado.
Esos tiradores a quienes les gusta tirar muy largo es conveniente que lo conozcan. Y, aunque parezca increíble, todo en la tierra se mueve, por propia rotación.
Todos sabemos que la Tierra gira sobre un eje que va de polo a polo. Luego, proyectiles tirados de norte a sur y el efecto Coriolis es horizontal. Pero en tiros que van de este a oeste hay también movimiento vertical.
Si usted en de los que le gusta tirar muy largo, ya puede coger el ordenador y ponerse a hacer cálculos. Aunque es cierto que en tiros de menos de 1.000 metros se va a notar poco. Pero conviene conocerlo.

El viento es uno de los factores más difíciles de corregir. Suelo atar una cinta naranja a mi vara de montaña o a mi trípode de apoyo, lo que me permite hacerme una idea.
Si usted es del tirador de los que hemos hablado, debe saber que hay dos efectos del viento en el vuelo de su bala.
La desviación y la rotación de la bala en sí. La rotación de la bala sale por el estriado del cañón girando sobre sí misma a velocidades increíbles. Se suele medir por el número de pulgadas de cañón para hacer un giro completo dentro del tubo. Dependerá para estabilizar la bala y será importante
Calcular y compensar el viento es mucho más difícil. Y si un fuerte viento puede producir una desviación lateral de 80 cm a 400 metros, según hemos visto en la figura 1, ¿para qué le sirve volverse loco, intentando compensar una caída de su bala de 10 o 15 cm, sea en MOAs y MILLs, con la torreta de su anteojo? Su problema será mucho mayor si desconoce y no sabe cómo medir, calcular y compensar las desviaciones laterales de su bala, que puede ser 8 o 10 veces mayor hacia qué lado gira. Es como una avioneta pequeña que siempre tira en el sentido del giro de la bala.
La desviación por el viento es muy difícil de medir y compensar. Usted puede tener un buen apoyo para asentar su rifle para tirar. El viento puede ser totalmente a atravesar el barranco que le separa de su presa. Y puede también cambiar en el collado en que está su presa. Y es imposible conocerlo, fuera de un campo de tiro.
Los pilotos y los navegantes lo suelen medir por la escala de Beaufort. Se basa en mangas de aviación y catavientos en los barcos. Pero, claro, usted no puede montarle una manga de vuelo a su rebeco al lado. Yo suelo atar una cinta a mi bastón de caminar o vara de rececho. La tengo delante y, según el ángulo que forme, me puedo hacer una idea aproximada del viento que hay. Luego, según la figura 1, hago la corrección necesaria. Pero será muy, muy difícil de calcular bien.

En este cuadro se ve que, con un viento de 40 kilómetros por hora cruzado, la desviación puede ser de 40 centímetros a 300 metros. A 400 metros puede llegar a 80 centímetros.
Puede causar cambios radicales o, simplemente, ligeros sobre el lugar donde impacte su bala. Pero también es complicado porque usted no sabe más que aproximadamente a la temperatura que va a cazar.
Primero, el aire frío es más denso que el aire cálido. Por ello, situaciones de mucho frío suponen más resistencia a la bala y puede reducir su velocidad e impactar más bajo.
Segundo, y menos conocido, es que la temperatura de la munición también afecta a la velocidad de la bala. ¡Ojo con dejar sus balas al sol en un aguardo en julio y, en un par de meses, irse a recechar un rebeco a 5 °C en el Pirineo!
Una regla utilizada por expertos tiradores de EE. UU. es que un rifle puede tirar media pulgada (o sea, 1,25 cm) por cada 25 °C de diferencia. Como en Cáceres en julio puede haber 40 °C, si luego se va a Gredos en diciembre y sale a cazar a -12 °C, debe tenerlo en cuenta. Es muy difícil conocer esta variable, pero, en el caso que hemos visto, puede influir.
No digamos si usted tiene la suerte de ir a cazar a África o a Groenlandia, Laponia o Alaska. La temperatura más baja a la que he cazado es a -35 °C, en el norte de Suecia. Figúrese si llevo mi rifle puesto como a un safari de facocheros en Mauritania, donde podemos llegar a 42°C. Por tanto, debe comprobar su rifle en un campo de tiro in situ al llegar al campamento de caza.

La temperatura más baja a la que he cazado es -35 °C, en el norte de Laponia. La temperatura del aire y de la munición puede hacer variar el impacto.
A mayor altitud el aire en más fino, menos denso. No hay una regla fija, pero si usted vive en Sevilla y tiene un rebeco en la Maladeta, donde va a cazar a 2.500 metros de altitud, debe tenerlo en cuenta, entre 1 o 2 centímetros con cada 1.500 metros que ascienda.
La altura mayor a la que he cazado fue tras los marcopolos, en el Pamir de Tayikistán, donde en algunas entradas rozábamos los 5.000 metros de altura. Como uno de mis cazadores venía de Cádiz, lo primero que hice antes de empezar a cazar fue irme con tres ayudantes tayikos a comprobar que todos los rifles tiraban bien y no me llevé ninguna sorpresa, pues hubo que retocar un pelo las torretas, dos o tres clics, y los carneros se cobraron en tiros muy largos sin problemas.

A grandes alturas, como esta cacería en el Pamir de Tayikistán, rozamos los 5.000 metros de altura. Lo primero que hice con dos ayudantes fue comprobar cómo tiraban los rifles
Una de las preguntas que más me hacen los lectores es qué hace la bala, si sube o si baja, si tiramos cuesta arriba o cuesta abajo.
Lo primero y más curioso es que el efecto sobre la bala es exactamente el mismo, se tire cuesta arriba o cuesta abajo. A la velocidad de 3.500 kilómetros por hora a la que sale una bala del cañón, una cuesta de 300 metros no hace que vuele más rápido o más despacio.
Dos son los factores que influyen en la caída de una bala en su trayectoria: la resistencia del viento y la fuerza de la gravedad. Por ellas la bala empieza a disminuir velocidad y caer desde el primer metro de la boca del cañón. La resistencia del aire, sobre la que reflexionamos el mes pasado, se puede mejorar con la aerodinámica de la bala. Esto es exactamente el famoso coeficiente balístico.
Pero contra la atracción de la fuerza de la gravedad no se puede hacer nada. Y cuanta más velocidad pierde la bala más la hace caer la gravedad, simplemente porque al ir la bala más despacio tiene más tiempo para actuar sobre ella. Es decir, tiremos en el ángulo que tiremos, lo que importa en que la fuerza gravedad solo actúa en la distancia horizontal que hay entre usted y su presa. Es como si usted bajase o subiese a la horizontal de su presa.
La distancia que hay entre los dos, y no la que mide su telémetro, es sobre la que va a actuar la fuerza de la gravedad.
Esa distancia compensada se mide por el coseno del ángulo que forma el cañón de su rifle con la horizontal de la tierra. Recordando la niñez sabemos que el coseno de un ángulo es una constante trigonométrica que varía según el ángulo. El coseno de un ángulo de 30° es 0,86, de 45° es 0,707 (un 70 %) y de un ángulo de 60° grados es 0,5, es decir, un 50 % de lo que mida su telemetro, pues, en este caso, no imposible en un rebeco en Picos de Europa, es la mitad de lo que le diga el telémetro. Aunque con los telémetros y prismáticos modernos ya te dan la distancia compensada.
Y toque sus torretas de acuerdo con esta, no se vaya a olvidar con los nervios de una situación de caza real.
Lo que a usted le interesa es la distancia compensada, que es sobre la que va a actuar la fuerza de la gravedad. Se obtiene multiplicando la distancia real, que es la que marca su telémetro, por el coseno del ángulo que tiene el cañón de su rifle con la horizontal. Y da igual que sea un tiro para arriba o para abajo.

En este cuadro se ven los efectos de los tiros en ángulo. Lo importante es la distancia compensada, según el ángulo del cañón con la horizontal, no la que marca su telémetro.
El aire a mayor altura es menos denso y tendera a subir su tiro. El problema es que muchos barómetros están regulados con el 0 a nivel del mar. Por ello, la lectura del barómetro debe tenerla en cuenta en un tiro de caza real.
Cuando las culatas eran de madera era fácil que adsorbieran la humedad. Esto forzaba las presiones del encamado y, sobre todo, podía mover los guardamanos, incluso hasta que pegase con el acero del cañón.
Esto cambia la vibración en cada tiro y hace que los impactos varíen. Si tiene una culata de madera, incluso yo les pido a los armeros que me la lijen y le ganen un milímetro más. Lo sellan con un par de capas finas de barniz de barco y se acabó el problema.
Esta es la principal ventaja de las culatas de fibra, no su menor peso, como mucha gente cree. Es la absoluta estabilidad de cañón y encamado a la humedad, pues esas culatas de fibra son absolutamente insensibles a la lluvia y humedad. En las culatas sintéticas ese problema, simple y llanamente, no existe.

Siempre que tire en climas extremos o recechos difíciles, pruébelos antes de empezar a cazar.
Hoy estos conceptos están adaptados a tiradores de rececho. Especialmente si, como está de moda hoy, les gusta tirar muy largo. Pero, aun así, todo cazador que se precie debe tener una idea de ellas.
Como son datos muy técnicos y de muy difícil resolución en el campo, por lo menos saber que existen. Las variaciones suelen ser pequeñas, pero en un trofeo importante, como un macho montes o un sarrio, pueden influir.
Pero la mejor manera de resolverlo es tirar mucho al banco con su rifle. En días de mucho calor y de mucho frío.
Entonces, conocerá íntimamente su arma y colocará las balas en su sitio. Y hasta podrá olvidarse el efecto Coriolis.
Autor: Roque Armada

