La presión cinegética sobre la perdiz roja

La crítica situación actual de la perdiz roja en España exige aplicarle el máximo desarrollo tecnológico, entendiendo por tecnología conforme al diccionario de la RAE “el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”. No es solo la presión de caza la causa de esta lamentable situación, pero suele ser un agravante en casi todos los casos. ¿Qué es y cómo debe calcularse? Se los explicamos a continuación.

Una vez que en el marco del desarrollo de la “tecnología de la sostenibilidad” hemos normalizado el “diseño y cálculo de estructuras biológicas”, el desarrollo de sus múltiples aplicaciones para los diferentes recursos naturales renovables es casi inmediato, lo que inevitablemente terminará significando una relevante innovación para las ingenierías biológicas. Presentamos aquí una sencilla aplicación de este cálculo, desarrollada para una cuestión cinegética fundamental: el cálculo de la presión de caza sobre la perdiz roja.

¿POR QUÉ CALCULAR LA PRESIÓN DE LA CAZA SOBRE LA PERDIZ ROJA? 

Calcular la presión de caza que la perdiz soporta hoy en un coto y la que soportará en el futuro es imprescindible a efectos de sostenibilidad porque:

-En lo social: Establece el número de jornadas de cazador, realizadas o a realizar (aspecto social fundamental).

-En lo técnico-ecológico:

-Presión: Determina si la perdiz resiste o resistirá la presión de caza aplicada o a aplicar.

-Censos: Determinar la presión de caza sobre la perdiz es imprescindible para poder determinar a coste “cero” sus censos de ordenación mediante nuestra metodología de “deriva de resultados de caza”.

-En lo económico: Fundamenta el cálculo de los costes totales de cacería (costes de aprovechamiento) y el consecuente valor en vivo de la perdiz, fundamento básico de los aspectos presupuestarios y financieros del manejo cinegético.

¿PARA QUÉ?

Pretendemos aportar un modelo de cálculo normalizado para la determinación de la presión de caza que soporta o soportará la perdiz roja en un coto concreto con el fin de contribuir desde la tecnología a la restauración de sus poblaciones silvestres.

¿CÓMO CALCULAR LA PRESIÓN DE LA CAZA SOBRE LA PERDIZ ROJA?

Definimos la presión de caza que soporta o que soportará la perdiz en un coto como el cociente entre el número de jornadas de cazador equivalentes soportadas y el número de jornadas de cazador equivalentes soportables. El resultado de esta simple división puede ser mayor que uno (abuso de la presión), igual a uno (presión correcta) o menor que uno (presión insuficiente).

Presión de caza = Nº de jornadas de caza equivalentes soportadas / Nº de jornadas de caza equivalentes soportables

Hoy, la presión de caza que la perdiz soporta es la que es (la que ha venido siendo). De cara al futuro, la ordenación debe realizar los ajustes precisos para que esta presión sea lo más próxima posible a “uno”, porque esta es su función principal. Los datos que, como veremos ahora, participan en su cálculo son precisamente los que el proyectista debe modificar para conseguir este ajuste.

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La presión de caza que soporta la perdiz en un coto es el cociente entre el número de jornadas de cazador equivalentes soportadas y el número de jornadas de cazador equivalentes soportables.

 

CÁLCULO DEL NÚMERO DE JORNADAS DE CAZADOR EQUIVALENTES SOPORTADAS

-Jornadas de cazador ejecutadas

El número de jornadas de cazador ejecutadas sobre la perdiz en un coto con una determinada modalidad se calcula multiplicando el número de jornadas de cazador habilitadas en el coto para la perdiz con esa modalidad por el coeficiente de asistencia real de los cazadores perdiceros: un dato que, por ser propio de cada coto, debe calcularse en cada caso concreto.

Nº de jornadas de cazador ejecutadas = Nº de jornadas de cazador habilitadas x Coeficiente de asistencia real = Nº de días de caza hábiles x Nº de cazadores equivalentes autorizados4 x Coeficiente de asistencia real

No todos los cazadores que van a cazar practican una modalidad de caza o cazan la perdiz durante todos los días durante los que tienen derecho a hacerlo en un coto. El coeficiente de asistencia real mide su asistencia a la hora de ejercitar (o no) su derecho. Su cálculo es función de cuatro complejos procesos sociológicos encadenados que denominamos:

a) Dispersión

b) Asistencia básica

c) Marginalización

d) Supramarginalización

Es aquí donde la sociología de la caza adquiere todo su auténtico valor e interés técnico. No hay forma de ordenar la caza sin tener en cuenta sus aspectos sociales y sin calcularlos debidamente.

-Jornadas ejecutadas equivalentes

Pero la presión de caza no se refiere al número de jornadas de cazador físicas (las que se hacen), sino al número de jornadas de cazador equivalentes (a su impacto real sobre la perdiz). Por ejemplo, si en un coto la perdiz se caza algún día inicial en ojeo, se sigue cazándola en mano, y se acaba con unas cuantas jornadas de caza con reclamo macho, es evidente que ni el número de perdices cobradas por cazador y día ni su impacto real sobre la población serán iguales por jornada de cazador físicamente ejecutada.

Lo que de verdad interesa es conocer el impacto acumulado en total por las tres modalidades sobre la perdiz. Por esto debe establecerse una jornada de cazador de referencia (la caza en mano en el caso de la perdiz), a la que llamaremos jornada equivalente, y después habrá que convertir las demás a ella, mediante el correspondiente coeficiente de equivalencia. Las jornadas de cazador totales físicamente efectuadas sobre la perdiz (mediante ojeo, caza en mano y reclamo macho) equivaldrán a efectos de impacto sobre la especie a un determinado número de jornadas equivalentes soportadas.

Nº de jornadas de cazador equivalentes soportadas = Sumatorio del nº de jornadas de cazador físicamente efectuadas con cada modalidad x Coeficiente de equivalencia de cada modalidad

El coeficiente de equivalencia es propio de cada coto, modalidad y especie, y por tanto debe calcularse en cada proyecto. Para hacerlo debidamente tendremos que desarrollar antes el concepto de cazabilidad.

-Cazabilidad

La cazabilidad instantánea de la perdiz, mediante una determinada modalidad es el cociente de dividir el número medio de perdices cobradas por cazador y día, entre la densidad poblacional promedio que en ese instante presenta la perdiz en la superficie cazada6. El fundamento es claro: se caza más donde hay más y se caza menos donde hay menos.

Cazabilidad instantánea de la especie = Nº de piezas cobradas por jornada de cazador / Densidad poblacional

La cazabilidad de la perdiz en un coto no es una constante, sino que varía a lo largo de cada temporada de caza del periodo hábil, por lo que es preciso distinguir entre las siguientes cazabilidades: inicial, instantánea, media y equivalente.

Presion-sobre-la-perdiz-8

Hay que tener en cuenta la cazabilidad de la modalidad. No se caza igual la perdiz en ojeo que en mano o que con reclamo.

-Cazabilidad inicial

La cazabilidad inicial de la perdiz en un coto es el producto de una serie de coeficientes parciales propios de cada coto. Estos coeficientes, además de la cazabilidad específica de la perdiz, son:

  • Cazabilidad de la modalidad: Ojeo, mano y reclamo tienen cazabilidades diferentes. No se caza igual la perdiz en ojeo que en mano o que con reclamo. Este coeficiente es constante para cada una de esas modalidades.
  • Captabilidad del espacio: Cotos en los que es más fácil, o más difícil, el cazar la perdiz. Es un coeficiente propio de cada coto. Terrenos más o menos adaptados a la caza en ojeo, en mano o con reclamo.
  • Cazabilidad por las condiciones técnicas particulares aplicadas: La cazabilidad de una jornada de cazador varía según las condiciones técnicas particulares aplicadas (limitaciones de técnica, cupo, cuota, horario…). Coeficiente consecuente con las condiciones técnicas particulares aplicadas en cada coto. Más se caza sin horario que con él…
  • Cazabilidad por heterogeneidad poblacional. Cuando la perdiz se queda “arrodalada” (en los filos de autopistas, a caballo de los grandes ríos, en cogotes concretos, en los filos de las urbanizaciones…) presenta densidades puntuales muy superiores a la media del coto. Coeficiente propio de cada coto. Los cazadores, cazando sobre bandos concretos acabarán cobrando más perdices que las que serían esperables según la densidad media del coto.

-Cazabilidades instantáneas

No se caza igual la perdiz a principios que a finales de cada temporada. Su cazabilidad varía por razones de:

  • Reactividad: Conforme se van acumulando las jornadas de cazador, la perdiz incrementa sus capacidades reactivas frente a las mismas, lo que les permite reducir su cazabilidad como consecuencia del progresivo incremento de su “avispamiento” o difidencia. Una difidencia natural elevada y una alta capacidad reactiva son las características propias de la perdiz que la convierten en la reina de la caza menor.
  • Etología y fenología: En la variación de la cazabilidad durante una temporada de caza no sólo actúan los puros fenómenos reactivos de los individuos. El trascurso del tiempo (mayor edad) y las variaciones de carácter etológico (celo, reproducción y crianza) y fenológico (cambios estacionales en los cultivos y en el hábitat) suelen incrementar o reducir la cazabilidad instantánea de la perdiz.

-Cazabilidad media

Entre el principio y el final de cada temporada de caza, entre la cazabilidad inicial y la cazabilidad final, existe una cazabilidad media a calcular para el tipo de jornada de cazador física considerada. Cada tipo de jornada tendrá finalmente su propia cazabilidad media (ojeo, mano y reclamo).

Un dato que no es fijo, porque depende del número de jornadas de caza ejecutadas acumuladas (reactividad). Un dato, por tanto, a calcular en cada caso.

Cazabilidad equivalente

En contraste con las cazabilidades anteriores que tienen un claro carácter local (cada coto su dato), la cazabilidad equivalente de la perdiz es constante y común para todos los cotos en los que aparece. Constituye una cuestión biológica de primer orden que debería de ser establecida en cotos modelo, bajo rigurosos protocolos de investigación heurística, pero que de momento tiene que ser un “dato experto”.

La cazabilidad equivalente de una especie es la cazabilidad media de la misma mediante su modalidad de referencia (la más típica), establecida:

1.- En condiciones de normalidad biológica poblacional.

2.- En lugares de calidad estacional intermedia (III-IV).

3.- Con los pliegos de condiciones más usuales.

4.- En espacios de cazabilidad típica o media para la modalidad. Esta cazabilidad es, por definición, la cazabilidad media de la jornada de cazador equivalente para una especie: aquella a la que tendremos que convertir todas las jornadas y modalidades que le apliquemos en cada coto.

CÁLCULO DEL NÚMERO DE JORNADAS DE CAZADOR EQUIVALENTES SOPORTABLES 

El número de jornadas de cazador equivalentes soportables (J) se calcula mediante tan solo dos datos de partida: TL o tasa de captura y CPQ o constante de cazabilidad equivalente propia de la especie. La fórmula a utilizar es:

J = LOG (1-TL) / LOG (1-CPQ)

TL no puede sustituirse nunca por una tasa genérica; por ejemplo, por el “célebre” 40 % del censo en el caso de la perdiz. El cálculo de esta tasa no es el objeto de este trabajo, pero creemos recomendable recordar que su cálculo, en el caso más complejo que es el de la tasa local periódica a aplicar en el futuro (TLP), responde a la fórmula:

TLP = TAL – VO = T x C x A x E – VO

Siendo:

  • TLA la tasa estable local actual
  • VO la variación de ordenación (el sacrificio o beneficio de ordenación preciso para llegar desde el censo actual hasta el censo normal en el plazo de convergencia previsto).
  • T la tasa básica (el famoso 0,4 de la perdiz…)
  • C el coeficiente de calidad estacional local (habida cuenta ya de todos los posibles impactos globales sobre el coto);
  • A el coeficiente de atipicidad local (enfermedades, accidentes, envenenamientos…)
  • E el coeficiente de estado poblacional actual respecto al de normalidad biológica. Solo para la determinación de este coeficiente E es necesario el censo de ordenación, y tan solo en el caso de fuertes desviaciones respecto del estado de normalidad.

Consecuentemente el cálculo correcto de la presión de caza fundamenta con rigor el proyecto, al tiempo que elude la habitual problemática censal en la mayor parte de las ocasiones.

ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES

-Cuantía: Ni los proyectos de ordenación ni los planes técnicos de caza existen en rigor si la presión de caza no se calcula en ellos de forma normalizada. Esta puede ser abusiva, correcta o escasa. En cualquier caso, es el dato principal de cualquier ordenación: cazar bien y justo hasta lo debido. Cazar de más, como cazar de menos, implica riesgos para la sostenibilidad; por razones unas veces sociales, otras técnico-ecológicas, y también económicas.

-Insostenibilidad: No calcular y ajustar debidamente la presión de caza sobre la perdiz nos está llevando a una situación de manifiesta insostenibilidad: insostenibilidad social, técnico-ecológica y económica.

-Realidad: ¿En cuántos proyectos y planes de caza se calcula hoy la presión de caza sobre la perdiz? ¿Acaso es un asunto irrelevante? A lo mejor es que tenemos lo que nos merecemos.

-Normalización: A efectos de restauración de las poblaciones de perdiz roja en España tenemos un grave problema de ingeniería: no se calculan conforme a pautas normalizadas y correctas sus estructuras biológicas; de aquí su colapso.

¿Qué pasaría si construyéramos los edificios o los puentes sin calcular sus estructuras?

José Miguel Montoya Oliver (Dr. Ingeniero de Montes)

María Luisa Mesón García (Dra. Ciencias Biológicas)

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