Un inicio de temporada complicado para la caza menor

El declive de la perdiz y la liebre marca una jornada de caza con pocas piezas, mucho calor y nuevas experiencias para los perros.

Hacía muchos años que no salía a cazar en Fontanars dels Alforins. Tengo la finca cedida a la sociedad de cazadores, pero este año no he conseguido vender ningún talón de caza. Es la primera vez que me ocurre. Hasta ahora, siempre había vendido los talones en el mes de agosto, antes del comienzo de la media veda.

Según me explicó el presidente de la sociedad, Vicente Ribera este año la demanda de talones ha caído un 50%. Habrá que preguntarse por qué. ¿Qué ha pasado para que la gente ya no quiera cazar en Fontanars? El número de socios también ha disminuido. Si a eso sumamos la falta de relevo generacional, dentro de unos años apenas quedarán cazadores. Es una situación que se repite en muchos acotados.

En esta primera jornada de caza se han escuchado muy pocos tiros.

Fontanars ha sido tradicionalmente un buen coto, pero en los últimos años la perdiz ha experimentado un importante declive. Lo mismo ha ocurrido con la liebre, que antes se prodigaba por nuestros campos y barbechos. Cada vez resulta más difícil encontrar aquellas poblaciones de caza que hace años formaban parte del paisaje habitual.

Mientras la caza menor está en declive, la caza mayor está experimentando un auge considerable. El jabalí, el muflón, el venado o la cabra montés han ganado protagonismo en muchos territorios, mientras que especies emblemáticas de la caza menor, como la perdiz y la liebre, atraviesan una situación preocupante.

Hoy hemos salido a cazar Genaro y yo. Me ha acompañado por primera vez Tiza, que se ha portado muy bien, cazando a la mano, aunque no he tenido ocasión de tirar a ninguna pieza. Hoy solo se podía tirar al conejo y la liebre, con cupo de una pieza por cazador. La perdiz únicamente se podrá cazar en la sierra el último domingo de noviembre.

conejo de caza en revista trofeo caza

Hemos empezado a cazar por una zona libre que linda con el coto de Fontanars. No nos hemos encontrado con nadie. El terreno está muy seco y la caza va delante de nosotros. Hemos visto algunos conejos y también tordanchas. La grifa o tordancha, a diferencia del tordo, permanece aquí durante todo el año. Genaro ha disparado a un par de ellas y ha tenido la suerte de ver una liebre dentro de un emparrado.

Los conejos estaban dentro de las espalderas, con lo cual era muy difícil dispararles. Apenas queda viña en vaso; la mayoría se cultiva ahora en espaldera, lo cual dificulta la cría de muchas especies, entre ellas, la perdiz.

Todavía queda mucha hoja en la viña, lo que reduce considerablemente la visibilidad. Los conejos cruzan veloces entre los bancos de viña, dando pocas oportunidades.

La mañana ha transcurrido sin demasiadas oportunidades. Incluso me ha ocurrido algo que no me había pasado nunca. En una de las pocas ocasiones en que he tenido un conejo tiro, me he dado cuenta de que llevaba puesto el seguro de la escopeta. Al final, esa ha sido la única oportunidad clara de disparar que he tenido en toda la mañana.

No suelo poner nunca el seguro al arma. Cuando atravieso una zona complicada, como un barranco o un reguero, prefiero abrir la escopeta. En mi caso resulta fácil porque cazo con paralela o superpuesta.

perdiz en revista trofeo caza

Ha hecho un día demasiado caluroso para la caza. El terreno seco y las altas temperaturas tampoco han ayudado a que la mañana resultara más favorable.

Hay una zona de carrascas especialmente buena para el conejo. La hemos dejado para el final y ha sido allí donde Genaro ha conseguido estrenarse, abatiendo un conejo que previamente había sacado de una mata su perrita, Mari.

Yo no he disparado porque Tiza estaba demasiado cerca del conejo. Genaro que se encontraba más a mi izquierda, tenía un ángulo de tiro más favorable. Así que he preferido dejarle la oportunidad, que no ha desaprovechado.

Tiza no ha llegado a traer el conejo, pero sí lo ha mordido. Era su primera pieza y una experiencia nueva para ella. Aunque la jornada no me ha deparado ningún lance, me he quedado con la satisfacción de verla desenvolverse en el campo.

Afición tiene.

Autor: Patricio Simó