Cómo elegir el rifle y cartucho ideal para tu lance de caza mayor

Guía práctica para cazadores que buscan versatilidad, precisión y confianza en el terreno.

 

Vamos a hacer una reflexión personal sobre cuál podría ser el calibre que yo recomiendo como «rifle único» para un cazador español. Buscamos algo para un cazador medio, como cualquier lector de estas líneas. Un «arma única» que le sirva para sus monterías, algunos recechos sencillos y unos pocos aguardos en verano.

Hoy vamos a seguir el criterio que empecé en el número anterior. En vez de elegir yo el tema sobre el que reflexionar, voy a escribir sobre los que me preguntan los lectores de Trofeo

El mes pasado ya manifesté mi agradecimiento a los mismos, pues me evitan un poco devanarme los sesos para ver sobre qué escribir. Por ello, voy a contestar a una de las preguntas que más veces me han hecho a lo largo de estos últimos años: ¿qué calibre me recomiendas para mi único rifle para caza mayor? Vamos allá. 

Hay que diferenciar entre ‘calibre’ y ‘cartucho’. Los conocidos comercialmente como .300 corresponden a 308 milésimas de pulgada de calibre, como este .300 Winchester Magnum. Curiosamente, corresponden a 7,82 milímetros en medidas decimales, no a 7,62 milímetros como la gente cree.

La confusa denominación de cartucho y calibre

Lo primero que debemos es hablar con precisión. Mucha gente denomina «calibre» a lo que se debe denominar «cartucho» –exactamente igual que la munición de escopeta–, aunque estemos hablando de munición metálica. Estas dos palabras se intercambian en textos y tertulias y no es correcto. Por ello, en el título de este artículo he escrito «calibre» entre comillas. Entendamos que hoy buscamos un cartucho, no un calibre. Y, de ahora en adelante, hablaré de cartucho, que es lo correcto. 

El cartucho se compone de varios elementos siendo sólo uno de ellos la bala o proyectil. Esta, junto con el casquillo, el pistón y la pólvora compondrían el cartucho. Esto hace que en un determinado calibre o diámetro de bala pueda haber muchos cartuchos diferentes y que, bajo ningún concepto, son intercambiables.

Por ejemplo, ocurre en casi todos los cartuchos de nombre comercial 7 milímetros, pues el diámetro real de su bala en de .284 milésimas de pulgada, que equivale 7,21 milímetros. Todos tienen el mismo calibre, pero sus vainas son totalmente diferentes.

Dentro del conocido comercialmente como calibre .300 hay muchos cartuchos diferentes. Todos utilizan la misma bala de 308 milésimas de pulgadas, pero los casquillos son totalmente diferentes y nunca intercambiables.

Dentro del conocido comercialmente como calibre .300 hay muchos cartuchos diferentes. Todos utilizan la misma bala de 308 milésimas de pulgadas, pero los casquillos son totalmente diferentes y nunca intercambiables.

En fin, que dentro de la denominación popular de un calibre como el 7 milímetros, tendremos varios cartuchos, como podría ser el 7 mm Remington Magnum, el 7×57, 7×64, el 7x65R o el 7mm-08 Remington. Incluso el .280 Remington es un 7 milímetros –prácticamente idéntico, aunque no intercambiable con el 7×64–, con la denominación americana en milésimas de pulgada. Todos comparten el mismo diámetro de bala, pero su casquillo es totalmente diferente y nunca intercambiable. 

Mis ‘anárquicos’ criterios de selección

Los que sean seguidores habituales de la Escuela de Tiro de Trofeo, ya sabrán que, en esto de la balística, soy un poco anárquico. A veces, de modo jocoso, lo he denominado revolucionario bolchevique o incluso anatema o hereje. Sencillamente, porque mis criterios de selección nada tienen que ver con los convencionales

Muchos entendidos basan su elección en criterios como la energía, la velocidad o la rasante. Y, generalmente, para su elección se basan en criterios teóricos, lo que yo llamo wikibalística de salón. Se pasan horas mirando catálogos y youtubes en un ordenador o en su iPhone, comparando velocidades, energías, trayectorias y programas balísticos… Y me temo que alguno se va a quedar medio ciego y, si me apura, medio tarumba. 

Mi criterio de selección se basa puramente en la práctica real. Después de 50 años cazando; después de participar en unas 200 expediciones internacionales; después de haber cobrado la mitad de la fauna del mundo y haber hecho cobrar la otra mitad; y después de haber impartido mis seminarios de tiro a más de 700 cazadores y haber visto tirar más de 35.000 balas delante de mis narices, creo que una humilde base para opinar, puedo tener. No me hace falta consultar un ordenador, un móvil o una bola de cristal –criterio muy usado en España– para contarles los que les voy a decir. 

Por qué no me importan velocidades y energías

Además, deben tener en cuenta que cuando yo elijo un «cartucho» de caza, no doy casi importancia a su velocidad, su energía o sus prestaciones balísticas. Menos los extremos, todos valen. Entendamos que nos ceñimos al peso y tamaño de la fauna española, ¡claro! Si usted hace su parte del guion y coloca la bala en su sitio, casi todos le valdrán. Sin embargo, tengo muy, pero que muy en cuenta, cómo va a ser el rifle que lo dispara. 

La longitud del cañón no tiene nada que ver con la precisión de un rifle. En esta foto vemos varios rifles que participaron en un concurso del Safari Club Internacional. Mi diminuto .243 Win., a pesar de ser el más corto de todos, fue el que ganó esta competencia de precisión.

La longitud del cañón no tiene nada que ver con la precisión de un rifle. En esta foto vemos varios rifles que participaron en un concurso del Safari Club Internacional. Mi diminuto .243 Win., a pesar de ser el más corto de todos, fue el que ganó esta competencia de precisión.

Curiosamente este criterio, las dimensiones, longitud, peso, y tamaño, retroceso y balance del rifle que dispara «ese cartucho» en concreto, casi nunca lo he visto tener en cuenta en muchos entendidos de salón. Es decir, si usted compara un .300 Remington Ultra Magnum o .300 RUM, con un .308 Winchester, no sólo debe comparar las prestaciones de ambos cartuchos, sino que debe tener en cuenta cómo serán los rifles que los disparan. Las diferencias en prestaciones van a ser abismales… pero en los rifles, también. 

Por último, tengamos en cuenta que el «cartucho que buscamos» es para un cazador medio sin enorme experiencia en caza mayor. Además, tal vez sea su primer y único rifle de caza, para toda la vida. 

Este corto y compacto monotiro apenas mide 91 cm de longitud. En calibre .270 es uno de los rifles más cómodos, compactos, manejables y fáciles de disparar que he tenido.

Este corto y compacto monotiro apenas mide 91 cm de longitud. En calibre .270 es uno de los rifles más cómodos, compactos, manejables y fáciles de disparar que he tenido.

Las ‘raras’ premisas que debe cumplir mi elegido

  1. Ser un cartucho moderado de retroceso y fácil de disparar: después de ver tirar a unos 700 cazadores unas 35.000 balas delante de mis narices, sé que con un cartucho «suave en el hombro» es mucho más fácil colocar los tiros bien. Por tanto, un cartucho «no magnum» suave, permitirá colocar los tiros en su sitio con mucha más precisión que un supermagnum. Creo que el secreto de los tiros largos y complicados es el profundo entrenamiento de cientos de tiros al blanco y mejor a distancias reales. Esto es mucho más cómodo con un calibre suave. 
  2. Tener un enorme suministro y variedad de munición: primero, me permiten elegir entre gran número de puntas la que mejor agrupa en mi rifle. Segundo, porque puedo elegir todo tipo de controles de expansión y retenciones de peso. Sabiendo elegir las balas, si se carga en una gran variedad, puedo resolver cualquier situación de caza en España. Y si tengo la suerte y la economía necesaria, en una cacería por el mundo. Estos últimos años estamos viendo auténticos dramas con algunos cartuchos para conseguir balas. 
  3. Ser un cartucho tremendamente popular: muy relacionado con el punto anterior. Si tengo problemas de munición porque se me acaba o me la olvido en casa –cosa bastante frecuente–, debo poder encontrar balas en cualquier armería de España. Y, si está cerrada, debo poder conseguir algunas balas que me preste cualquier cazador. Probablemente, no serán las mismas con las que llevo el rifle perfectamente puesto en tiro y pueden agrupar en un sitio diferente, pero me salvarán la montería, y si es un rececho, en una hora y con 4 o 6 balas y una diana podré corregir las diferencias de agrupación, si existen.
    Mucha gente sólo mira las prestaciones balísticas de un cartucho, olvidando las dimensiones, peso y tamaño del rifle que lo dispara. Este .30-378 Weatherby es casi imposible de superar balísticamente. Pero es un rifle muy largo, muy pesado, con muy mal balance y muy muy difícil de disparar.

    Mucha gente sólo mira las prestaciones balísticas de un cartucho, olvidando las dimensiones, peso y tamaño del rifle que lo dispara. Este .30-378 Weatherby es casi imposible de superar balísticamente. Pero es un rifle muy largo, muy pesado, con muy mal balance y muy muy difícil de disparar.

     

  4. Debe cargarse en un rifle corto de cañón y de longitud total: la longitud del cañón no condiciona la precisión. Al contrario, al reducir los armónicos de la vibración un rifle de cañón corto suele tirar mejor. Sin embargo, es mucho más manejable en terrenos escarpados de bosque y montañoso. Longitudes de cañón de 50 cm y largos totales entre 95 y 105 cm son para mí, lo ideal. Un cañón más corto pierde algo de velocidad, pero hoy, con los telémetros láser y las torretas de corrección, la velocidad y la caída se corrigen y tienen mucha menos importancia que hace 20 años. Sin embargo, la manejabilidad, balance, facilidad de swing y el peso hay una enorme diferencia entre un rifle supermagnum de 116 cm y un compacto rifle «no magnum» de 98 centímetros.
  5. Mejor si lleva décadas de éxito en el mercado: un cartucho que lleve 40 o 60 años en el mercado, habrá demostrado su eficacia y su aceptación. ¡Por algo será! Probablemente siga bastantes décadas más con nosotros. Un nuevo cartucho, por muy bien diseñado que esté, tiene todo por demostrar. Puede o no tener éxito, pues el mercado es muy caprichoso. Y no quiero quedarme sin balas dentro de 5 o 10 años. 
Al final mi ganador es el .30-06. Equilibrado y popular. Fácil y cómodo de disparar y con infinitas posibilidades de cargas. Le resolverá cualquier situación de caza en España y si tiene la suerte de poder salir a un safari.

Al final mi ganador es el .30-06. Equilibrado y popular. Fácil y cómodo de disparar y con infinitas posibilidades de cargas. Le resolverá cualquier situación de caza en España y si tiene la suerte de poder salir a un safari.

Empecemos a descartar

De los aproximadamente 1.100 cartuchos que se han diseñado en la historia, las anteriores premisas las cumples solamente tres. Pero antes de ver cuáles son esos tres posibles elegidos, vamos a repasar por qué me cargo 1.097 cartuchos de un plumazo

Descarto todos los magnums: la velocidad y la energía de un magnum no es necesaria para el tamaño de la fauna española. Son estupendos diseños y tengo algunos en mi armero. Pero hoy, con los medidores de distancia y las torretas de corrección, su velocidad y mejor rasante, ya no es en absoluto necesaria. Y con las modernas balas de alto control de expansión, su energía, tampoco.

Ernest Hemingway cazó casi todo en sus safaris con su .30-06 Springfield. Encontraba su express .470 incomodísimo de disparar. Por ello cobró sus leones, búfalos y rinocerontes con su .30-06 sin problemas.

Cualquier diseño de un cartucho suave y fácil de disparar tendrá penetración de sobra para llegar y destruir los órganos vitales de la fauna española. Es muy probable que, si usted coloca toda la energía de un magnum en la panza o una pata de su presa, no la vaya a cobrar. Y es muy seguro que ese magnum, por su gran retroceso, le va a hacer tirar peor

Descarto «las filigranas»: por el problema de variedad de munición e, incluso, la dificultad de encontrar las mismas en cualquier sitio. Un 7 STW o un 6,5-284 tendrá una balística asombrosa. Son una obra de arte de la ingeniería balística. Pero como se me olviden las balas en un rececho en el Pirineo, mi rifle no me va a servir más que de bastón. 

Descarto «los supersónicos»: porque exigen cañones muy largos para conseguir esas velocidades. Un .257 Weatherby o un 6,5×68. Exigirán cañones de 65 cm y rifles de una longitud total de 113 a 115 cm. Y serán rifles mucho más largos que dificultarán mi movimiento por un terreno quebrado, difícil y escabrosa en el que pueda realizar un rececho en España.  

Descarto «las novedades»: pues no sabemos si van a triunfar en el mercado. Podría nombrar el 7 mm PRC o el 8,5x 55 Blaser, cada uno para su modalidad de caza. Son increíbles diseños con una magnífica ingeniería balística. Pero, tal vez, dentro de 10 años no hayan triunfado y le cueste muchísimo encontrar balas para él. Por citar algunos casos, se me ocurren el .264 Winchester o el .300 Holland&Holland. Ambos magníficos diseños, pero hoy la poca munición que se encuentre será con cuentagotas. 

Yo mismo resolví un safari con un .30-06 sin ningún contratiempo. Eligiendo una buena bala, como las nuevas Winchester copper force de núcleo de cobre, no tuve ningún problema para cobrar los mayores facocheros de África.

Yo mismo resolví un safari con un .30-06 sin ningún contratiempo. Eligiendo una buena bala, como las nuevas Winchester copper force de núcleo de cobre, no tuve ningún problema para cobrar los mayores facocheros de África.

Descarto todos los «short y super short»: es cierto que sus curvas de quemado pueden ser más eficaces y sus casquillos más cortos permiten acciones más cortas. Pero son cartuchos mucho más gruesos y, por ello, en muchos diseños apenas caben dos cartuchos en el cargador. Casi todos los diseños Short Magnum y Super Short Magnum, la mayoría, ya, son cartuchos obsoletos. Tal vez los únicos supervivientes sean el .270 y .300 Winchester Short Magnum. Ambos magníficos diseños, pero siguen devorando espacio en los cargadores. Además, tampoco son cartuchos fácil eses de conseguir en cualquier armería o pueblo perdido de España. 

Consejo del mes
Y, entonces, ¿cuál es el elegido? 

Pues que cumplan todas mis promesas solamente nos quedan tres cartuchos en el mundo: el .30-06, y el .270 y .308 Winchester.  

El .308 Winchester cumple todos mis parámetros y permite rifles muy compactos y ligeros y buenos pesos de bala. Perfecto para animales hasta 100/150 kilos y muy preciso para tiros en rececho. Su suministro de munición en enorme. Pero en España, por haber sido considerado calibre de guerra en su versión militar 7,62×51 de la OTAN, ha estado sometido a bastantes restricciones. Aunque su popularidad va en aumento, aun no es todo lo popular que yo le pido a mi «cartucho único».

El .270 Winchester también cumple todos los requisitos. De hecho, tengo tres rifles del «dos setenta» en mi armero. Cómodo y suave en el hombre, fácil de disparar y con gran suministro y variedad de munición. Pero, sin embargo, en peso máximo de bala que carga es de 150 grains. Y aunque en rececho para España es mi elegido, no lo es para montería. Creo que le faltan cargas con más peso de bala. Y no olvidemos que estamos buscando un cartucho que sea un único rifle y además sirva para todo tipo de caza en España.

Al final, el ganador es el venerable .30-06. Después de tanto escribir vemos que cumple todos mis requisitos: es el más polivalente y completo; permite construir rifles cortos de cañón y compactos; es suave en el hombro, cómodo y fácil de disparar; su suministro de munición es el mayor del mundo, tanto en pesos, como en controles de expansión; y no habrá una montería, en la que, si se le olvida sus balas, no le puedan prestar una pocas para resolver en día. También podría haberle contado que desde su creación en 1906 lleva 120 años de éxitos en el mercado, que sigue siendo el cartucho más popular del mundo, que es el número uno en ventas desde hace décadas. Podía haberle dicho: «¡Cómprelo y no se equivocará!», y este artículo hubiera terminado en cinco líneas.  

Pero creo que le debo más al amable lector que me hizo esta pregunta. Y, sobre todo, le debo mi agradecimiento, pues me ha evitado tener que pensar un artículo. Y también debo dar las gracias a ustedes, los fieles lectores que han leído hasta aquí, que nos siguen en Trofeo y en la Escuela de Tiro, que se suscriben a la revista y la compran mes a mes. De verdad, gracias por estar ahí.

 

Texto y fotos: Roque Armada 

Director de la Escuela de Tiro Iberalia TV 

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