ACE pide prudencia ante la ‘enfermedad del arroz’ en corzos

Qué saber sobre los casos recientes y cómo actuar para proteger la salud de los corzos.

 

La Asociación del Corzo Español (ACE) solicita prudencia ante las recientes informaciones sobre la denominada “enfermedad del arroz” (sarcocistosis) en corzos. La entidad advierte de la falta de un diagnóstico concluyente en los casos difundidos y recuerda la necesidad de aplicar criterios técnicos rigurosos antes de generar alarma.

En relación con diversas informaciones aparecidas en medios de comunicación sobre supuestos casos de “enfermedad del arroz” en corzos, la ACE considera oportuno realizar una serie de matizaciones técnicas, tanto sobre el contenido de dichas informaciones como sobre el tono empleado en algunos titulares.

Las noticias publicadas hacen referencia a una posible infestación por sarcocistosis y a la existencia de una supuesta “alerta entre los cazadores”. Sin embargo, conviene señalar que afirmar tal circunstancia basándose únicamente en una imagen, sin acreditar su trazabilidad ni identificar la especie animal, resulta, cuando menos, imprudente.

Dar por hecho que las lesiones observadas, denominadas “macroquistes”, corresponden a sarcocistosis sin especificar la especie es inapropiado. El género Sarcocystis incluye varias especies, de las cuales solo unas pocas son zoonóticas.

Es reseñable que, en los estudios realizados por el INVESAGA, del Departamento de Parasitología de la Facultad de Veterinaria de Lugo, y la ACE durante más de una década, se ha constatado un progresivo aumento de microquistes de Sarcocystis en corazón, diafragma y esófago, generalmente en músculo muy oxigenado. Curiosamente, de las seis especies más comunes encontradas en corzos, ninguna es zoonótica.

Diagnosticar una patología únicamente a partir de imágenes puede conducir a confusiones con otras, como los cisticercos —fase larvaria de una Taenia— sin haber abierto el quiste y comprobado su contenido. Lo correcto habría sido identificar la especie parasitaria, lo que puede hacerse mediante observación morfológica con ultramicroscopio o técnicas de biología molecular, antes de presuponer su carácter nocivo para el consumo.

No obstante, ante una gran carga parasitaria, como la que parecen reflejar algunas imágenes difundidas, se desaconseja el consumo de la carne, ya que la calidad organoléptica y la higiene de la pieza pueden verse comprometidas. Las autoridades sanitarias recomiendan desechar la canal, ya que la presencia masiva de parásitos muertos y restos metabólicos puede alterar el sabor o causar reacciones de hipersensibilidad en personas sensibles.

Es de vital importancia no dejar restos en el campo de animales parasitados, ya sea por Sarcocystis, Cephenemyia, sarna, paratuberculosis o cualquier otra patología. Asimismo, no se deben dar estos restos a los perros, ya que ello contribuye a cerrar el ciclo biológico de algunos de estos parásitos.

Ante estas informaciones, y sin generar polémica o alarma, la ACE recomienda que quienes tengan sospechas sobre la salud de sus corzos se pongan en contacto con la asociación a través de [email protected]. Desde allí se facilitará un kit de muestras, que será remitido al Departamento de Parasitología del INVESAGA, en el marco del acuerdo que ACE e INVESAGA mantienen desde hace décadas para el estudio del estado sanitario de las poblaciones peninsulares de Capreolus capreolus.