Críticas al IREC, por la asociación del ciervo ibérico

Desde hace décadas se ha empezado a conocer mejor la singularidad de los ciervos de la península ibérica comparados con los ciervos de otras partes de Europa.

Conforme se ha ido avanzando en las técnicas genéticas esa singularidad de nuestros ciervos que se basaba inicialmente en diferencias morfológicas, se ha confirmado también en la parte genética. Incluso últimamente se señala la existencia de al menos dos linajes peninsulares diferenciados.

Entre las personas y entidades interesadas en la conservación de nuestra subespecie de ciervo (Cervus elaphus hispanicus) acabamos de ver con extrañeza y una cierta preocupación los acontecimientos ocurridos en el reciente juicio en Ciudad Real que ha acabado con el resultado de la absolución de los diez acusados de traficar ilegalmente con ciervos centroeuropeos que introducían ilegalmente en España.

Según lo aparecido en prensa, lo más llamativo es que haya sido la intervención de los peritos del IREC que participaron como testigos en el juicio lo que haya influido en el juzgador para evitar una sentencia condenatoria. Estos expertos negaron la existencia de la subespecie ibérica, negando por tanto cualquier daño biológico en las poblaciones receptoras que se hubiera podido producir. Ver aqui

Esto contradice no solo los conocimientos de los últimos años sobre nuestro ciervo autóctono, avances a los que ha contribuido el IREC, sino que muestra la facilidad que en ocasiones tiene el mundo académico para trabajar al servicio de grupos de presión o de intereses particulares, olvidando la necesaria independencia y neutralidad, por no mencionar la obligación de decir verdad en juicio.
Por último, desde nuestra asociación queremos destacar dos aspectos; uno positivo y otro negativo. El primero, el gran trabajo de investigación policial realizado por el SEPRONA de la Guardia Civil de Ciudad Real que permitió descubrir esta red de tráfico ilegal de ciervos con implicados en varias provincias españolas y en varias fincas de caza.
El segundo, negativo, sobre el que podríamos extendernos mucho, está relacionado indirectamente con este caso, pero directamente con la conservación del Ciervo ibérico. Se refiere a la Administración de Castilla-La Mancha, no solo por su dejar hacer sin aplicar la norma en materia genética en las granjas cinegéticas (y en otros espacios que capturan ciervos para repoblaciones), sino por autorizar en la Ley y Reglamento de caza (este de 2023) manejos de granja en los cotos, lo que produce una grave erosión genética mediante la selección, reproducción y manejo artificial de los ciervos en cercas interiores, son prácticas de tipo ganadero que aunque se hagan con individuos autóctonos, ocasionan una alteración genética en muy pocas generaciones.
También recordamos que sigue siendo de aplicación a este tráfico y suelta de ciervos no autóctonos el delito del artículo 333 de Código penal, así como que sigue siendo infracción administrativa, tanto en las normativas regionales como estatales. Así la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad prohíbe la introducción de subespecies distintas de fauna silvestre. El expediente administrativo incoado en su día en este caso, supuso el que se sacrificaran los animales encontrados en Ciudad Real.

Texto: Asociación Ciervo ibérico