Las escopetas han experimentado una evolución de tal magnitud que se puede afirmar que en lo único que se parecen los modelos actuales con los fabricados antes de los años 80 es en que disparan, pues las escopetas modernas son mucho más ergonómicas, más ligeras, plomean mejor y tienen menos retroceso pese a que también son más potentes.
Cuando conocí que Blaser había presentado su nueva gama de escopetas superpuestas FBX «para tiradores deportivos y cazadores exigentes» pensé que era el momento de escribir estas líneas que resumen (muchísimo) la evolución sin precedentes que han experimentado las superpuestas y las semiautomáticas para caza desde los años 70 hasta llegar a las actuales.

Esta es la nueva Blaser FBX (en versión de tiro) que motivó al autor para escribir este artículo. Están expresamente diseñadas para derribar o abatir todo lo que vuele, entre otras razones, porque se pueden personalizar para que se adapten totalmente al usuario y son muy ergonómicas, equilibradas y de bajo retroceso.
Aunque trataremos principalmente los cambios experimentados por los modelos de caza porque Trofeo es una revista de caza, es importante puntualizar que en la evolución de las escopetas de caza (sobre todo en las superpuestas) también han influido las mejoras que antes han ido incorporando las de tiro en lo que se refiere a materiales, equilibrio (balance), diseño de básculas, cañones y chokes, etcétera.
De hecho, en muchas superpuestas modernas (e, incluso, en algunas semiautomáticas) de caza se observan mejoras que comparten con las de tiro, sobre todo si se trata de modelos que han fabricado empresas que también producen escopetas para competición.
Sin ir más lejos, la mayoría de las nuevas Blaser FBX que he mencionado son superpuestas de alta gama ideadas para conseguir el máximo rendimiento en competición que se caracterizan por su bajo retroceso y porque se pueden equilibrar y adaptar perfectamente a las necesidades del tirador. Las específicas para tiro carecen de grabados, a diferencia del modelo FBX Sporting Heritage Acantus, diseñado para optimizar el tiro en caza y Sporting (que se ofrece con falsas pletinas largas grabadas artesanalmente), pero tanto las de tiro como las diseñadas también para que se puedan usar en caza comparten con las primeras su equilibrio y encare personalizable perfecto, así como un retroceso mínimo.
Comenzamos ya a resumir la evolución que han experimentado las escopetas desde 1970 en adelante porque, aunque nunca han dejado de evolucionar (mucho antes de los 70 se generalizan los martillos ocultos, los selectores de disparo, J. M. Browning desarrolla las escopetas de repetición y perfecciona la superpuesta, etc.) lo cierto es que antes de los años 70 – 75 y sobre todo de los 80, no se producen avances realmente significativos, gracias a la utilización de nuevos métodos de fabricación en serie, materiales y tecnologías que hicieron posible que el diseño de las armas de caza evolucionara hasta alcanzar poco a poco su grado de perfección actual.
Efectivamente, a primeros de los 70, aunque se comercializaban otros tipos de escopetas (monotiro e incluso de repetición sistema Browning accionadas por «muelles»), las más apreciadas por los cazadores españoles eran las de dos cañones basculantes yuxtapuestos sistema Holland & Holland, que fabricaban en España muchas empresas y eran conocidas popularmente por los cazadores como de «pletina larga».
Sin embargo, la popularidad de la yuxtapuesta de pletina larga estaba a punto perder su hegemonía porque a mediados de la década de 1970 comienzan a distribuirse escopetas superpuestas y dos nuevos tipos de semiautomáticas, todas hechas en serie y la mayoría fabricadas en Italia, que rápidamente captan el interés de los cazadores españoles. Particularmente, las «nuevas» semiautomáticas se hacen muy populares entre los cazadores porque, además de poderse cargar con 4 o 5 tiros, dependiendo de la marca, funcionaban por la acción de los gases o por la inercia del retroceso y eran mucho más agradables de disparar que las de «muelles», que eran las únicas que se podían adquirir hasta entones, pues automatizaban por el retroceso del cañón impulsado por la acción de grandes resortes, por lo que tenían un retroceso muy molesto.

Sistemas de autocarga de las semiautomáticas modernas. La foto de la escopeta en la que se aprecia la cabeza rotativa del cerrojo automatiza por inercia y la otra, que como también se aprecia posee pistón, utiliza los gases de combustión para autorrecargarse. Ambos sistemas, aunque mucho más perfeccionados que los originales, se utilizan en España desde los años 70.
Todas las de gases funcionaban bajo el mismo principio: mediante un pistón que, impulsado por los gases de combustión, se utiliza para desplazar una varilla metálica que movía el cerrojo.
Al mecanismo de gases, que no era una novedad de la época, pues en EE. UU. ya se utilizaba desde 1955, no tardó en sumarse un segundo sistema, esta vez totalmente original: el de inercia que utilizaba Benelli y lo había ideado el ingeniero Bruno Civolani, pues aprovecha el retroceso del arma para autorrecargar la escopeta.
No obstante, pese a lo dicho sobre la mejora de mecanismos, a finales de la década de los 70 el diseño exterior de las armas y los cañones prácticamente no habían evolucionado, salvo en el caso de las semiautomáticas, pues se fabricaban con armazones de aleación porque la carcasa tenía que resistir menos esfuerzos que las básculas de las superpuestas, que seguían siendo de acero. Las culatas y delanteras eran de madera y los cañones tenían chokes fijos (aunque ya se utilizaban los intercambiables en el extranjero, caso del sistema Winchoke). Además, tanto los cañones de las superpuestas como de las semiautomáticas estaban equipados con chokes fijos y puntos de mira convencionales, tipo bola metálica. Además, los de las superpuestas se montaban en la báscula mediante enganches inspirados en los ideados por Browning en 1925, por lo que tenían una báscula mucho más alta y grande en comparación con las de las superpuestas actuales.

Pese a su gran difusión y ventajas que aportan las escopetas con acabados sintéticos, las terminadas en madera siguen siendo actualmente muy valoradas por su aspecto clásico y porque tampoco han dejado de evolucionar. Sirva como ejemplo la bella semiautomática con sistema inercial patentado que aparece en la foto: una Retay Gordion calibre 12-76 mm con culata ajustable, cantonera antirretroceso, punto de mira de fibra Truglo y gatillo con sistema antirrepetición (las escopetas Retay las distribuye Sport Jagd).
A partir de los años 80 y, sobre todo, de los 90 el diseño de las escopetas semiautomáticas y superpuestas evoluciona rápidamente y se convierten en armas más universales y potentes, al tiempo que la yuxtapuesta se estanca.
Así, a mediados de los años 80 se generaliza la fabricación de cañones que admiten chokes intercambiables que consiguen que una misma escopeta se pueden utilizar en cualquier modalidad cinegética.

Los chokes intercambiables hicieron posible que una misma escopeta superpuesta o semiautomática se pudiera utilizar en todas las modalidades de caza. Sin embargo, los actuales son más robustos, largos y tienen un diseño interior mejorado para que puedan disparar perdigones de acero y mejore el plomeo tanto con la munición ‘ecológica’ como con la de plomo.
En la década de los 90 comienzan a comercializarse en España armas calibre 12 Magnum y 20 Magnum (12-76 mm) que terminan adoptando todos los fabricantes, aunque en España las del 12 se siguen usando con cartuchos 12-70, porque el 12-76 es demasiado potente.
No sucede lo mismo con las del 20-76, pues el nuevo calibre, junto con la mejora general que alcanza la cartuchería, contribuye decisivamente a que las superpuestas y semiautomáticas del 20 alcancen los altos niveles de popularidad que tienen en la actualidad porque puede disparar cartuchos de 35 g de perdigones de plomo con los que se consiguen unas prestaciones similares al del calibre 12-70 y, sin embargo, las escopetas del 20 Magnum son mucho más ligeras y manejables y pueden disparar también todas las municiones del 20-70.
Por otro lado, tras prohibirse el uso de perdigones de plomo en EE. UU. en los años 80, en 1989 Mossberg en colaboración con Federal lanzan un calibre más potente aún: el 12 Super Magnum (12-89 mm) que no solo mejora notablemente la eficacia del 12 Magnum cuando se usa con perdigones de acero (hasta tal punto que muchos norteamericanos dejan de usar el calibre 10), sino que ha obligado a las empresas europeas más prestigiosas a mejorar los mecanismos de las semiautomáticas accionadas por inercia o por los gases para poder competir con las armas en EE. UU. (usualmente de corredera) y en Europa.
La primera en conseguirlo fue Benelli en 1991 con una escopeta accionada por inercia (Super Black Eagle) provista de un cerrojo con cabeza giratoria que funcionaba correctamente con cartuchos con vaina de 70, 76 y 89 mm cargados con 30 o más gramos.
Y la segunda fue Browning en 1998 al presentar una versión de la semiautomática Gold accionada por gases en este calibre.
La Gold cal. 12-89 mm inicialmente se presentó terminada en madera, pero en 2002 se comercializa con culata y guardamano sintético de camuflaje. Y este tipo de acabado que demandaban especialmente los cazadores norteamericanos, obliga a las empresas europeas a incluirlo en sus catálogos. Y como resultado, tímidamente durante los primeros años del siglo XXI y de forma acelerada a partir de 2013-15, presentan cada año nuevos modelos sintéticos que incluso se ofrecen terminados con diversos tipos de camuflaje de alta calidad, si bien no consiguen desplazar a las escopetas terminadas en madera, entre otras razones porque éstas también incorporan numerosas mejoras que comparten con las sintéticas. Por ejemplo, puntos luminosos de fibra, usualmente con forma de guion de color rojo que en algunos modelos se pueden intercambiar por otros de varios colores, culatas ajustables, etc., al tiempo que equipan nuevos cañones, chokes más largos y resistentes para que puedan disparar los potentes cartuchos magnum cargados con perdigones de acero. Además, las marcas más prestigiosas comienzan a utilizar cañones con ánimas sobredimensionadas que mejoran el plomeo, si bien es necesario aclarar que los cañones con ánima sobredimensionada no era novedad, pues Browning ya la utilizaba desde 1992 en sus armas de competición. Sí es, desde luego, otro ejemplo claro de la beneficiosa influencia que han tenido las armas de tiro en las de caza.

A partir de la segunda década del siglo XXI las escopetas con acabados sintéticos y sintéticos de camuflaje se hacen cada día más populares en España por lo que hoy, muy perfeccionadas, los distribuyen en nuestro país prácticamente todas las marcas norteamericanas y europeas. Las semiautomáticas que aparecen en la foto son cuatro modernas versiones 12 Magnum de bajo retroceso Savage Renegauge que poseen culata ajustable en longitud, encare y altura.
Por otro lado, la mayoría de la escopetas superpuestas y semiautomáticas del siglo XXI incorporan nuevas cantoneras antirretroceso que, en muchos casos, están diseñadas para que también se puedan utilizar para variar la longitud de la culata («L.0.P.», usualmente entre 365 y 375 mm) sustituyéndolas fácilmente por otras de mayor o menor grosor o intercalando espaciadores, recurso que combinado con las culatas diseñadas para que también se pueda modificar el encare (caída y ventaja, usualmente mediante un kit de anillas o cuñas que se intercalan entre la garganta de la culata y el armazón) permiten adaptar casi totalmente las escopetas actuales a las necesidades anatómicas de cualquier cazador.

Los espaciadores que se pueden intercalar entre la culata y la cantonera o bien las culatas a las que se les puede acoplar fácilmente cantoneras de diversos espesores son recursos muy utilizados para que los cazadores puedan ajustar la longitud de la culata (L.O.P., longitud de tiro o tracción) a su anatomía.
Digo «casi» porque para que la culata se ajuste totalmente a las necesidades de encare es necesario también que posea una carrillera ajustable en altura, elemento que lo ofrecen desde hace años muchas escopetas de tiro pero que, incomprensiblemente, no se utiliza aún mucho en las de caza, aunque algunas marcas la tienen en cuenta. Por ejemplo, las culatas de las nuevas semiautomática Savage Renegauge y la de la superpuesta Browning B-525, ambas con acabado sintético, poseen carrilleras ajustables en altura.

Otro importante avance ha sido fabricar escopetas con culatas que casi se pueden adaptar a la mayoría de los cazadores, porque se puede corregir sus medidas en longitud y también en caída y ventaja (encare) utilizando un kit de cuñas que se intercalan entre la garganta de la culata y el armazón.
Aún menos frecuente es que las escopetas de caza actuales se sirvan con contrapesos que permitan equilibrarlas según las necesidades del cazador o por lo menos con la posibilidad de instalarlos en el cañón y en la culata, pero también es posible nombrar alguna, por ejemplo, la citada B-525.

Lamentablemente y pese a su utilidad demostrada en tiro, son muy pocos los modelos de escopetas modernas de caza que se puedan equilibrar perfectamente al gusto del cazador utilizando contrapesos ajustables que se instalan en los cañones o en la culata. El que aparece en la foto es un contrapeso de culata para las Blaser F16 de caza y tiro, denominado ‘Balancer de culata’.
A finales de la segunda década del siglo, las marcas más prestigiosas mejoran sus modelos semiautomáticos para que se puedan recargar más rápido y se puedan utilizar en condiciones adversas de uso sin que se oxiden, dotándolas con retenidas e incluso con ventanas de expulsión sobredimensionadas y protegiendo todas sus superficies metálicas con Cerakote.

Muchas semiautomáticas actuales se pueden manipular con mayor comodidad y rapidez que las fabricadas hace tan solo una década. Además, tanto las semiautomáticas como las superpuestas son hoy más resistentes a las condiciones extremas de uso porque los fabricantes más acreditados han sobredimensionado los mandos y ventanas de expulsión de las primeras y han protegido las superficies metálicas de ambos tipos de escopetas con tratamientos o recubrimientos especiales. Inmejorable ejemplo es la Affinity de la foto, con mandos sobredimensionados y protegida con Cerakote Bronze.
Pero, sin duda, a juicio de este autor, el reto más difícil al que se han enfrentado en este siglo las marcas más prestigiosas ha sido fabricar modelos de escopetas calibre 12 semiautomáticas y, sobre todo, superpuestas (ya que tienen dos cañones) que son mucho más ligeras que cualquier otra escopeta desarrollada anteriormente. Y es que para conseguirlo han tenido que modificar las piezas (retirando material o, incluso, Horadándolas) que no comprometen la seguridad ni la durabilidad de las armas y utilizar maderas, cantoneras y materiales sintéticos especiales más ligeros que los clásicos, entre otros recursos. Con estos métodos se ha conseguido fabricar modelos superpuestos que pesan 2,7 kg y, en general, escopetas que pesan unos 300 – 400 gramos menos que las escopetas convencionales con cañones de la misma longitud, por lo que son armas muy útiles cuando, por la razón que sea, el usuario no pueda utilizar una escopeta normal. Eso sí, no son muy adecuadas para pegar muchos tiros porque, al ser tan ligeras, tienen un retroceso notable con los cartuchos 12-70 más potentes y desagradable con los 12-76 Magnum, incluso si se dotan de cantoneras antirretroceso.
– El uso de cañones con chokes intercambiables a partir de mediados de los años 80 y, sobre todo, durante los primeros años de los 90, convierten a las escopetas en armas universales, pues posibilitan que los cazadores las puedan utilizar en cualquier modalidad.
– En los 90 los mecanismos de cierre de las armas semiautomáticas se tienen que rediseñar para que puedan disparar los potentes cartuchos Magnum, en especial los 12-89 mm (12 Super Magnum).
– Desde finales de los 90 hasta nuestros días sucede lo mismo con los cañones y chokes para que puedan disparar con seguridad los perdigones de acero. Además, se generaliza la fabricación de escopetas, sobre todo semiautomáticas, terminadas con materiales sintéticos, así como modelos sintéticos y de madera con culatas ajustables en longitud y en muchos casos también en encare.
– Ya en pleno siglo XXI la tecnología hace posible que se fabriquen modelos calibre 12 ultraligeros que pesan hasta 300 – 400 gramos menos que las escopetas normales con cañones de la misma longitud, así como armas con todas sus partes metálicas protegidas para conseguir que se puedan utilizar en condiciones adversas de uso, lo que se consigue plenamente con muchos modelos con acabados sintéticos. Además, los dos tipos de semiautomáticas (accionadas por gases o por inercia) se mejoran con seguros, retenidas e incluso con ventanas de expulsión sobredimensionadas para que se puedan manipular y recargar más rápido.
– Queda por ver si en un futuro cercano la influencia de las escopetas de tiro consigue que los fabricantes de armas de caza produzcan más modelos con carrilleras regulables en altura y con sistemas de contrapesos que permitan equilibrarlas perfectamente. Ojalá que así sea, porque cuando llegue ese momento no solo podremos adquirir las escopetas más potentes y universales creadas hasta la fecha, sino también las más ergonómicas y equilibradas.
Texto y fotos: Juan Francisco París.

