El setter vs. todos los demás

Hoy recorreremos el monte a través de estas líneas para conocer las razas preferidas de nuestros cazadores, donde el setter predomina por encima de todos los demás, pero, de la mano de grandes referentes en la caza de la sorda, veremos que no solo de setter vive el becadero.

Setter inglés

Queda poco por decir respecto a la raza por excelencia de la caza de la sorda: proveniente de las islas británicas, y con Sir Edward Laverack y Purcell Lewellin como máximos exponentes de mejora de la misma, no ha parado de evolucionar hasta nuestros días en busca de líneas donde la plasticidad, la fuerza, la resistencia y el equilibrio hagan las delicias de toda una legión de becaderos, cuyo fin no es únicamente abatir la pieza, sino que va mucho más allá, siendo el disfrute de las virtudes del setter el mayor de los placeres, casi podríamos decir, cercano a una religión.

Pero en la variedad está el gusto y hay gustos para todos, de este modo a lo largo de nuestra geografía el resto de razas tienen sus fieles acólitos.

Pointer

La otra gran raza británica, la elegancia personificada en un perro, una nariz prodigiosa, una pasión desmesurada y plasticidad en la muestra sin parangón.

Alfredo Álvarez es un veterano cazador gallego y reconocido chef de caza que nunca ha renunciado a esta raza; ha recorrido las sestas, toxos y carballeiras gallegas durante años en busca de las galiñolas. Al calor de la lareira su reflexión es el que el pointer «sobresale en la caza de la becada como en cualquier modalidad por la plasticidad y la espectacularidad de las muestras, por la calidad de los vientos, dando las piezas a mayor distancia». Por el contrario, nos señala que cuando hay monte muy cerrado no sigue tan bien los peones, «ya que no suele bajar la cabeza al suelo, aunque he visto alguno que lo hace como un sabueso, pero no es lo normal y también si llueve mucho no puedes parar ni un minuto o te quedas sin perro», aunque, en cambio, el frío con temperaturas bajo cero lo soportan perfectamente: «La primera vez que llevé a mi perra a las becadas salí un miércoles de Fuerteventura a 27 grados y el jueves estaba cazando en los montes de Orense a -5 °C y parecía que llevaba en ese ambiente toda la vida».

Juan Mari Esain no necesita presentación, es el más grande, el número uno en la caza de la sorda, con un palmarés inigualable. Sus palabras cobran un peso especial viniendo de alguien que ha ganado el campeonato de España tanto con setter como con pointer: «El pointer no tiene nada que envidiar a un setter. El único problema –y casi no he tenido tampoco apenas– es que, al tener el pelo más corto, cuando llueve y hace frío, –¡todo junto, con el frío seco no le pasa nada!–, siempre es normal que se venga abajo un poco antes que el setter. Pero para el calor es mucho mejor el pointer con el pelo corto, aguanta mucho más sin beber y sin refrescarse. En cuanto a la caza es elegante, muy elegante, con una bonita estampa que nada tiene que envidiar al setter, pero se
estila más el setter».

Bracos

Dentro de los continentales, el braco es una de las razas más extendidas. Si bien hay muchas variedades –de Weimar, alemán, francés, de Auvernia, etc.–, el braco alemán es el más extendido entre los becaderos peninsulares.

Aitor Barquín es un reconocido adiestrador y criador y, para él, es una raza polivalente «adaptándose a todo tipo de terrenos y caza: perdices, conejos y liebres en los llanos, como becadas y perdices en la montaña, o jabalíes y ciervos en las manchas. Buenos cobradores tanto en agua como en tierra. Capaces de rastrear una pieza herida hasta cobrarla. Muy inteligente y precoz desde corta edad».

Epagneul bretón

Esta raza, por la que nuestros vecinos franceses sienten auténtica devoción, y teniendo a verdaderos artífices de su mejora, como Keranluan, cada vez tiene más adeptos en la península.

Carlos Vila es un criador pontevedrés que lleva toda su vida cazando arceas con sus bretones y, para él, es la raza más polivalente y que mejor se adapta a cualquier terreno y climatología: «Son perros muy listos y expresivos, quizá esto último, a diferencia con otras razas, no permite fallos con el adiestramiento y esa expresividad sumada a tanta energía requiere paciencia y tiempo para centrarse en el trabajo. Tiene una búsqueda metódica, adaptándose a la naturaleza del terreno y siempre en contacto con el cazador».

Muy fiables, no dudan con las emanaciones ni peones de las sordas y las muestras son muy expresivas, indicando que el patrón «es lo que peor llevan, ya que tanto ímpetu no les permite estar mucho tiempo sin notar por ellos mismos la emanación. El cobro es una virtud de la raza, ya que la mayoría lo tienen innato. Son de carácter afable, tanto con la gente como con otros perros y la talla es perfecta para convivir en familia. Soy un enamorado de la raza y forma parte de mi vida».

Perdiguero de Burgos

El perro de muestra español por excelencia ha sido injustamente denostado por los cazadores patrios, pero algunos especialistas, como los hermanos Palacio (Javi y Raúl), han podido disfrutar de esta raza, en los montes aragoneses, y subir a lo más alto del podio, en una comunidad donde la caza de la sorda son palabras mayores. Dignos herederos de otro grande, nada menos que de Mariano Rapún, Raúl nos ha comentado que ha cazado durante ocho años con ellos y cada día le sorprende más la capacidad que tiene esta raza de adaptarse a cualquier tipo de caza y terreno: «Un perdiguero bien construido y pasión por la caza puede llegar a ser un gran perro de becadas. Es un trotador, semigalopador moderado, que se sabe dosificar muy bien pudiendo aguantar las duras jornadas tras la reina del bosque».

Caza con la cabeza alta o a media altura, para recibir las emanaciones, sin importarle bajar la nariz al suelo para seguir los difíciles rastros que deja la becada. «Depende del dueño y del perro que su búsqueda sea más o menos alejada, yo a mis perros les dejo que se alejen más en esta caza, poniéndoles un campano para tenerlos localizados en todo momento».

El tiempo tampoco lo amilana «cazando con frío, sol, agua, nieve… sin notar la climatología». La muestra a la becada es sobria y segura, incluso Raúl afirma que más espectacular que la de la perdiz. «Aguantan la muestra hasta que llega el cazador, sin dificultad, y si la becada apeona (a veces parecen perdices) la guía con prudencia y seguridad hasta volver a bloquearla».

Si conseguimos abatir la becada necesitamos un perro diez en el cobro «y ese es nuestro perdiguero de Burgos, puesto que en muchas ocasiones caen en zonas de bosque cerrado, arbustos y maleza. Si la becada cae herida intentará poner grandes dificultades huyendo a peón, siendo un cobro rápido y eficaz de vital importancia».

Otras razas: drahthaars, korthals, podencos, mestizos…

Resulta curioso, pero las dos últimas temporadas en lo más alto del cajón del Campeonato de España de Becadas no han estado ninguna de las razas anteriores: el lugar lo han ocupado, de forma sucesiva, el gran Rubén Fernández con un mestizo levantador (setter x cocker) y el vigente campeón, José Manuel Ruiz, con un drahthaar, para quien esta raza es muy completa. «Para mí es muy importante cobrar cualquier pieza que abates, y en esto el drahthaar es un especialista, y muy cabezón, no cesando en la búsqueda hasta que da con la pieza». Es un perro fuerte, con mucho aguante, incansable «lo puedes llevar una jornada de caza, de un día entero y al día siguiente volver a salir. Un perro muy duro que no se le pone nada por medio, entrando por todos los sitios de maleza, sin dudar ni un momento. Posee grandes vientos, y con el aire de cara, te puede localizar una pieza a mucha distancia. Sus guías y muestras a becadas, te permiten poder colocarte bien para disparar».

No quiero dejar de hablar de los amantes de la caza de becada con podencos y otras razas levantadoras, he de reconocer que no concibo la caza de pluma sin perro de muestra, pero basta un rato de argumentaciones de mi amigo Daniel Puerta y su elegancia cazando, para comprender que hay cabida para todos en este maravilloso mundo de la caza de la sorda.

Miguel Ángel Alonso Valdivielso.

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