Estos días se debate en el Parlamento Europeo, a iniciativa del grupo de los Verdes, la posible prohibición del uso del plomo en la actividad cinegética. Hasta ahora, solo está prohibido el uso del plomo en humedales. En su lugar, se emplea munición de acero.
La medida, que no se sostiene científicamente, obedece únicamente a criterios ideológicos.
Durante décadas, el plomo ha sido el material más utilizado en la caza menor por sus propiedades balísticas y su eficacia. Es absolutamente falso que el plomo sea un elemento contaminante en pequeñas cantidades y, menos aún, que la ingestión de plomo en el caso de las aves acuáticas suponga un peligro para el consumo humano.
Es una medida más de las muchas que se toman desde los despachos, ignorando al mundo rural y sin el menor conocimiento científico que busca criminalizar nuevamente al colectivo cinegético, el más respetuoso con el medio ambiente.

Llevo muchos años en el campo y soy cazador. Nunca he visto a ningún ecologista llenar codollas o charcas en verano ni sembrar los campos para que la caza tenga comida. Sin embargo, sí los he visto paralizando batidas, que eran legales y que contaban con todos los permisos y medidas de seguridad. En países como Francia, este tipo de actuaciones lleva aparejadas sanciones económicas importantes.
La prohibición del plomo, de llegar a aprobarse, llevará aparejada la sustitución de gran parte de las armas de caza, ya que muchas de ellas no están preparadas para el uso de la munición de acero. Es decir, los cazadores tendrán que comprar una nueva arma si quieren seguir cazando. Además, la munición de acero es mucho más cara que la de plomo.
Utilizar armas que no están preparadas para munición de acero puede ser muy peligroso, llegando incluso a provocar que el cañón reviente, con el consiguiente riesgo para el cazador. Además, el acero, y está comprobado, no tiene la misma penetración que el plomo, por lo que deja muchas más aves heridas.
Por citar otro elemento negativo que pone en peligro la seguridad de los cazadores, el acero rebota más que el plomo. El plomo suele deformarse más al impactar al ser un material más denso y pesado. En los tiros bajos, sobre todo cuando se caza el conejo es fácil que algún perdigón impacte contra alguna piedra. Yo mismo tuve durante mucho tiempo un perdigón incrustado en la ceja por un rebote de un perdigón.

