La ética en la caza

Las asignaturas de ética y moral deberían estudiarse en todos los colegios y universidades. No solo en las facultades de Filosofía y Letras. Pero, además de estudiarla hay que aplicarla en la vida diaria. En la política, en los negocios y también en la caza.

En la actividad cinegética, la ética debe ser un valor a fomentar y a preservar. El marqués de Laserna escribía un artículo en una publicación cinegética donde decía que la regla fundamental es no desequilibrar el reto con las presas utilizando adelantos técnicos. Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación.

Un buen cazador no es el que más animales abate sino el que sabe cómo y cuándo hacerlo.

Hoy la tecnología nos permite tenerlo todo al alcance de nuestra mano y de un botón. Existen: telémetros, drones, móviles, cámaras trampa, visores nocturnos y térmicos… Un arsenal de posibilidades que amenazan con acabar con la caza auténtica.

Hay que volver a la caza genuina, cuando no existía ninguno de estos artilugios y se salía al campo con la escopeta, el morral y la canana de cartuchos y poco más. No hay que aprovecharse de la tecnología para abatir un animal.

Hoy podemos colocar una cámara trampa escondida en un cebadero y saber a qué hora exacta van a entrar los marranos a comer, sin necesidad de esperar durante horas y evitar esperas fallidas, utilizar drones para ver desde el cielo los pegotes de muflones, usar el móvil para avisar a un compañero cuando han volado las perdices e indicar a la cuadrilla la dirección que han tomado las patirrojas o utilizar un visor nocturno que nos permite ver durante la noche, sin necesidad de usar el foco que muchas veces nos espanta la caza.

Yo cuando salgo a cazar evito llevar el móvil y si lo llevo es para hacer alguna fotografía, pero no para avisar al compañero hacia dónde han volado las perdices. Si las perdices han sido más listas que nosotros, mejor para ellas. A la próxima tendremos más suerte.

No se trata de volver a salir en taparrabos con el arco y la flecha, pero sí en no aprovechar los adelantos tecnológicos para beneficiarnos de esa tecnología.

¿Es ético disparar a una res a 800 metros con una mira telescópica de última generación que hace muy difícil errar el disparo por la precisión que tienen?

En un rececho, lo atractivo y emocionante es acercarse a la res lo máximo que podamos sin ser vistos por el animal hasta tenerlo a tiro.

La caza debe practicarse en fincas abiertas y no en cercones, donde los animales no tienen escapatoria posible. Hace unos años fue muy polémica una montería que tuvo lugar en la Sierra de Córdoba donde se mataron más de 400 reses entre 70 cazadores. En un coto abierto por mucha densidad de ungulados que haya es imposible llegar a esta cifra de capturas.

La tecnología está muy bien, y conviene conocerla, pero en la caza se debe utilizar lo menos posible para que entre cazador y animal haya cierta equidad. Para hacer blanco a 600 u 800 metros están las dianas.

Ha habido mucha polémica en torno a las fotografías que los cazadores nos hacemos después de una jornada de caza. Algunas de estas fotografías han sido utilizadas por grupos animalistas para atacar con saña a los cazadores. Posar con el animal muerto, sobre todo, en la caza mayor, después de una batida o una montería, con los trofeos expuestos es muy debatible. De hecho, desde la Federación de Caza se aconseja no abusar de estas fotografías para que no sean utilizadas de forma torticera.

Tampoco se trata de no publicarlas por temor porque eso sería darles la razón a quienes utilizan las redes sociales para vomitar toda clase de insultos y amenazas contra el colectivo de cazadores.
Hay que ser cautos a la hora de publicar fotografías porque ya sabemos cómo funcionan las redes sociales y el uso que les dan algunos.

Patricio Simó.

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