Preocupación en el sector cinegético por lesiones parasitarias detectadas en corzos

Expertos advierten de posibles confusiones entre sarcosporidiosis y cisticercosis y piden rigor en los diagnósticos

La reciente detección de corzos abatidos con llamativos puntos blancos en la carne ha generado preocupación en el sector cinegético, especialmente en varias zonas del norte de España. Inicialmente, estos hallazgos fueron atribuidos a la sarcosporidiosis, conocida como “enfermedad del arroz”, una parasitosis causada por protozoos del género Sarcocystis que afecta habitualmente a cérvidos silvestres.

Según explicó el veterinario José Antonio Pérez Garrido ,Doctor en Veterinaria y responsable de Global Sigma , estos animales actúan como hospedadores intermediarios al ingerir los huevos del parásito presentes en el medio natural. Una vez en el organismo, los parásitos se alojan en el tejido muscular formando estructuras visibles similares a granos de arroz. Aunque esta enfermedad no suele provocar síntomas evidentes en los animales ni supone un riesgo directo para la salud humana —especialmente tras el cocinado de la carne—, infestaciones masivas pueden deteriorar significativamente la calidad del producto e incluso provocar reacciones adversas, por lo que se desaconseja su consumo.

Sin embargo, nuevos informes científicos han introducido dudas sobre este diagnóstico inicial. Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona apuntan que los casos analizados podrían corresponder en realidad a cisticercosis, una parasitosis causada por larvas de tenias. A diferencia de la sarcosporidiosis, esta afección se caracteriza por la presencia de pequeñas vesículas llenas de líquido con un punto blanco interno, correspondiente al escólex del parásito.

El análisis anatomopatológico realizado en uno de los ejemplares confirma la presencia de estructuras compatibles con Cysticercus tarandi, lo que sugiere la implicación del ciclo biológico de Taenia ovis krabbei. Aunque esta patología tampoco representa un riesgo para la salud humana, sí puede afectar al estado corporal del animal y al aprovechamiento de su carne, especialmente en casos de alta carga parasitaria.

Ante esta disparidad de criterios, la Asociación del Corzo Español (ACE) ha hecho un llamamiento a la prudencia y al rigor científico. La entidad advierte de que diagnósticos basados únicamente en imágenes pueden inducir a error, ya que distintas patologías pueden presentar signos visuales similares. Por ello, insiste en la necesidad de realizar análisis específicos que permitan identificar correctamente cada caso.

Asimismo, la ACE recomienda evitar el consumo de carne procedente de animales con infestaciones evidentes, así como no abandonar restos en el campo ni utilizarlos para alimentar a perros, con el fin de interrumpir el ciclo biológico de los parásitos.

Finalmente, la asociación anima a cazadores y gestores cinegéticos a colaborar remitiendo muestras para su análisis, con el objetivo de mejorar el conocimiento sanitario de las poblaciones de corzo y evitar alarmas injustificadas.

Para más información:
Asociación del Corzo Español (ACE)