Técnicas para cazar el conejo en zarzas

Comenzando una nueva temporada de caza del conejo que esperamos con mucha ilusión.

Como todas las de la vida de un cazador, y donde muchas preguntas nos invaden ya el pensamiento: ¿habrán criado los conejos?, ¿los cachorros darán la talla?, ¿el coto nuevo será bueno?, ¿los perros viejos estarán a la altura?, ¿la escopeta que me regaló mi mujer irá bien?…

Estas preguntas y muchas más son las que nos hacemos en cada comienzo de temporada todos los aficionados a esta modalidad de caza, pero, aunque siempre está presente esta incertidumbre en el ambiente, nadie nos quita arrancar cada temporada con esa gran ilusión que mueve montañas y que nos hace desconectar de la rutina del día a día.

Llevamos unos años que la densidad de conejos por la mayoría de España está en declive, aunque hay zonas que están defendiéndose e, incluso, hay superpoblación, pero de esas hay menos y a la mayoría de aficionados nos está costando mucho ver a estos escurridizos animales.

A mí en particular me gusta cazarlos en terrenos difíciles y con mis podencos de «Cuevas de San Marcos», que no le temen a ningún terreno sea zarzas, plastones de barro y ramón, ríos, arroyos y demás terrenos donde se pueda practicar esta modalidad cinegética.

Podenco andaluz de caceria en Trofeo caza y conservacion

Las ‘herramientas’

 

Para la caza del conejo en zarzas hace falta buenas herramientas porque, si no llevamos las adecuadas, los conejos se ríen de nosotros…

Hacen falta perros que no le teman a nada y que sean capaz de localizarlos en los lugares más inhóspitos. Este tipo de caza no quiere carreras y el cazador, en todo momento, tiene que ir guiando a su equipo de perros para que no se dejen ningún rincón sin repasar, ya que los conejos, como dicen por mi zona, se quedan en la pisada de un chivo.

Los perros tienen que ser muy cazadores y saber localizar los conejos, ya que se caza en sitios con mucha maleza donde el conejo tiene mucha defensa y mejores huidas, y a los perros le cuesta mucho avanzar por la cantidad de obstáculos que se encuentran en su camino.

Podenco saliendo de zarza en Trofeo caza y conservacion

Y, cuando los localizan, ahora toca que lleguen a él y que sean capaz de desescamarlos de esos lugares tan difíciles. En esos días de caza se suelen coger muchos conejos a diente, ya que los perros, al ser tan insistentes, y el conejo sentirse seguro en su encame, aguanta tanto que pierde el pellejo.

En mis visitas a cotos de la Comunidad de Madrid, donde las zarzas están aplastadas, he llegado a ver pillar un conejo y los perros estar casi una hora para poder salir de las zarzas con su pieza cobrada en la boca.

Volviendo a lo de antes, ahora, cuando el perro ha sido capaz de encontrar y desencamar, llega un trabajo difícil, que consiste en salir de donde hemos desencamado el conejo, que no se le pierda en esos segundos donde estamos saliendo de la plasta y apretarlo para poder sacarlo de la maleza, bien nos lo podrán a tiro o saldrá por otro sitio, pero lo importante es que hemos disfrutado de un buen lance.

Podenco sacando de madriguera a los conejos en Trofeo caza y conservacion

Yo aconsejo a todo aquel que practica esta modalidad llevar los perros sin collar, ya que, en estos aplastaderos, muchos compañeros de batalla se quedan enganchados de los collares. También es muy importante, en zonas donde los conejos son más abundantes, dosificar los perros, porque, la mayoría de las veces, por nuestro afán y el de nuestros perros de seguir cazando, terminan desgastados y con muchas heridas que son difíciles de curar y que nos acompañarán durante toda la temporada. Mi experiencia ha sido que los perros, mientras más conejos hay, más se dañan y, por este motivo, los que siempre selecciono para este tipo de caza son perros de talla mediana-chica, con buen pellejo, anchos de pecho y con buen pelo para que puedan aguantar las jornadas de caza y se dañen lo menos posible. Otros perros con otras características morfológicas son igual de buenos para ello, pero, en mi experiencia, a medida que la temporada avanza, suelen echarse para atrás, bien por los fríos o por las heridas que le produce la caza en estos terrenos.

Cazar en arroyos

 

Cuando la jornada de caza va a transcurrir en arroyos, ahí sí que se complica más el trabajo de los perros, ya que no es lo mismo cazar en llano que trabajar en vertical. No son todos los perros los que se entregan a cazar en esos sitios de zarzas colgadas en paredes casi verticales donde el conejo está encamado y se siente muy seguro, ya que, muchísimas veces, es casi imposible que los perros lleguen a ellos. En estos casos llevaremos perros templados y muy repasadores, que sepan buscar un conejo sin carreras. Estas jornadas trascurren en posturas y los perros siempre son los protagonistas, porque en los arroyos los conejos no se salen cuando vamos andando y es ahora cuando nos daremos cuenta de lo importante que es llevar un buen compañero de caza. También en estos terrenos es muy importante que los perros cobren a la perfección, ya que casi todos los conejos darán el lance dentro del arroyo y, si los perros no los aprietan bien, en pocas ocasiones saldrán para fuera.

Podenco sacando la pieza del agua en Trofeo caza y conservacion

En otras ocasiones nos gustará ir con nuestro equipo canino a los sotos de los ríos, una zona idónea para comenzar a mover los podencos pensando en el comienzo de la temporada. En Andalucía comenzamos en el verano y las grandes temperaturas que tenemos en esas fechas requieren terrenos frescos y con agua, porque, al no estar los perros en forma, les cuesta un gran esfuerzo físico cada lance. Cazando en sotos los conejos andan más y necesitamos perros rápidos y con buena nariz, a los que no se les pierdan los conejos, porque, de lo contrario, nunca veremos culminado un lance.

Seleccionar a nuestros podencos

 

Siempre hay que escuchar a los cazadores mayores de la zona, ya que de ellos es donde uno puede aprender, pues a sus espaldas tienen vividos muchos lances y la experiencia adquirida con el tiempo nunca podrá ser como la de un cazador joven, por muy bueno que sea. Y de los mayores siempre escuché que es mejor un podenco ‘de 8’ en todos los terrenos que no un ‘número 10’ en solo un terreno, ya que el perro bueno tiene que cazar en todos.

A la hora de la selección de nuestro podenco cada maestrillo tiene su librillo y, como yo le digo a los compañeros: si a ti te va bien, no cambies ni te dejes llevar por modas. Cada uno tiene que ver las herramientas que le hacen falta y más se adapten a su forma de cazar y a su terreno.

A mí, personalmente, me gusta criar los perros desde chicos y siempre saber de dónde se cría, aunque un perro bueno sale de cualquier lado. Los podencos son perros que, desde los primeros días, hay que estar pendientes de ellos y haciéndolos a su dueño; no queramos criar un perro y, cuando lo saquemos al campo esa temporada, que te haga mandados sin haberle dedicado su tiempo…, que también se puede dar el caso, pero de esos melones, pocos.

Autor del artículo posando con sus podencos en Trofeo caza y conservacion

Antonio Jesús con sus podencos del afijo Cuevas de San Marcos

A los cachorrillos hay que manosearlos, pasearlos y que sepan quién es su dueño, que no le teman al coche ni a nada. Después ya empezaremos con el pellejillo, que vayan mordiendo pelo o pluma como si de un juego se tratase… En los primeros meses nos darán mucho trabajo, pero todo eso creará un vínculo del animal con su dueño que, en el futuro, nos dará muchas alegrías.

Podenco Triana portando la caza en Trofeo caza y conservacion

Cuando ya van creciendo empezaremos con los paseos en el campo, que vayan educando el olfato y, de nuevo, que siempre sepan quién es su dueño. Podemos empezar a meter algo de picadero, siempre sin abusar de él, aunque, si el perro nos gusta, en ocasiones no nos aguantaremos de llevarlos muchas veces, porque ya se nos estará despertando ese venenillo al ver que nuestro compañero va progresando adecuadamente y que vamos a pasar muy buenos ratos los dos juntos.

Los primeros días de temporada

 

Normalmente, cuando criamos, lo solemos hacer para que los perros lleguen con buena edad al comienzo de temporada. Los primeros días son muy buenos para seguir con la mejora de nuestro podenco, ya que los conejos están menos perreados, como dicen por aquí, y la densidad siempre será más buena que al final de temporada.

Estas primeras jornadas son las apropiadas para matarle su primer conejo en el hocico y, desde ese momento, ya nuestro compañero irá mejorando día tras día, porque ya sabe a lo que va al campo y se dará cuenta que tiene que cazar unido con la escopeta para poder morder ese ansiado trofeo, que es el conejo.

Podenco cobrando en Trofeo caza y conservacion

Yo, cuando selecciono una camada para mí, siempre me gusta quedarme con el cachorro más medianete, nunca ni con el más grande ni con el más pequeño. Además, a la hora de seleccionar, me gusta el que más pelo tiene, ya que así siempre se protegerá más de las condiciones adversas y de los pinchazos de la maleza. También me gustan los perros más cortos y con más pecho, porque para mi forma de cazar son los que más aguantan.

Cuidados tras la caza

 

Un punto muy importante a la hora de cazar en zarzas son los cuidados después de cada jornada, ya que las infecciones y heridas, como no las cuidemos, nos acompañarán durante toda la temporada y serán un lastre para nuestros animales.

Así que, en nuestro botiquín no nos puede faltar el suero para limpiar los ojos, una buena pomada para los pinchazos, nuestro spray para las heridas y, lo más importante, nuestro bote de antibiótico que nos salvará de muchos problemas de infecciones e inflamaciones, ya que un animal sano siempre nos dará el cien por cien en cada salida. ¡Tened una muy buena temporada!

Texto y fotos: Antonio Jesús López Mengíbar