De patos con guinea y coronado

A una hora de Madrid, en un coto formado por siete lagunas que se encuentran ubicadas en Peromingo, en la provincia de Segovia, la empresa Guinea y Coronado organiza magníficas tiradas de patos. Y para conocer cómo se desarrollan, hemos entrevistado y acompañado a su fundador, Ignacio Guinea, durante una inolvidable jornada de caza de acuáticas.

Existen infinidad de modalidades de caza, especialmente en España, uno de los países más ricos en lo que a diversidad de fauna se refiere. Nos encontramos con especies o modalidades que requieren de un cazador muy especializado, enamorado del animal en cuestión. En la mayor pasa mucho últimamente con el corzo o con la caza de media-alta montaña de machos monteses o rebecos. Sin duda, en el caso de la caza menor la becada y las acuáticas son las especies que requieren más especialización del cazador que las pretenda. Especialización en todos los sentidos: desde la necesidad de un perro adaptado a la modalidad y especie de caza en cuestión a, por ejemplo en el caso de las acuáticas, que protagonizan este artículo, la necesidad de un conocimiento profundo de las especies para poder, entre otras cosas, diferenciarlas en pleno vuelo o adecuar las zonas de caza a nuestra especie objetivo en base a su comportamiento.

En España la caza de acuáticas no es tan popular en general como puede serlo en Inglaterra o Francia, pero sí que existen zonas en las que, pese a las barbaridades de nuestros legisladores y a la poca atención de nuestras administraciones hacia la conservación de las aguas continentales, poseen una gran tradición patera. Las más conocidas son el Delta del Ebro, la zona del Coto de Doña Ana o la Albufera de Valencia. En estas zonas, la tradición y la caza de acuáticas, que provocaron que llegaran a ser lo que son hoy en día, “pelean” con la mal entendida conservación, que muchas veces es el origen real de la desaparición de muchísima riqueza faunística y vegetal o, mejor dicho, para estar a la moda, de biodiversidad. Pero a parte de estas zonas generalmente conocidas, existen multitud de pantanos, cursos fluviales y balsas de agua que producen un gran flujo de acuáticas y en consecuencia la afluencia de este tipo de cazadores, en la mayoría de los casos auténticos “locos por los patos” que buscan desde cercetas a porrones, pasando por el siempre presente y socorrido azulón y la necesaria ayuda de su perro.