Guía práctica de recarga balística para cazadores: precisión, ahorro y seguridad

Qué es la recarga, por qué hacerlo, tipos (competición, caza corta/larga distancia) y el equipo imprescindible para empezar legalmente.

 

La recarga balística consiste en crear, mediante una serie de componentes, una munición para tu arma o armas, acorde a las necesidades de caza uno. A través de los diferentes componentes de vainas, pistones, pólvora y puntas, se crea, en función de lo que quieras cazar y de la manera en la que quieras tirar, siguiendo un proceso por el que se crea una bala determinada y única para ti.

¿Para qué se realiza la recarga?

La recarga normalmente tiene dos finalidades. Las personas que durante el año suelen gastar mucha munición suelen recargarse ellos mismos sus propias balas para así ahorrar al reducir su costo.

Y hay un porcentaje también elevado de aficionados que recargan su propia munición para conseguir los resultados específicos para los tiros que suelen realizar; así, ellos mismos la ajustan a su arma y modalidad de tiro, además de que puede incrementar su precisión y, a veces, es la única manera de poder usar armas con calibres obsoletos y poco comerciales, haciendo la munición que requiere cada uno.

Recargando se puede conseguir mejorar las prestaciones que nos puede aportar nuestra arma, además de que sirve para comprender mejor cómo se produce cada disparo, siendo así interesante valorar sus efectos y aprendiendo de balística para todo aquel que le interese.

 

Pesado de la pólvora para su posterior llenado

 Llenado de la pólvora en las vainas

Colocación inicial de la vaina con la punta en la prensa

Primer ciclo de colocación

Segundo ciclo de colocación

 Bala terminada

¿Qué se consigue?

Al comprar munición comercial lo que debemos tener en cuenta es que viene realizada a través de un proceso mecanizado automático en el que esas balas sirven para la mayoría de los rifles de ese calibre, es decir, que al comparar rifles puede que a uno le vaya mejor que a otro, siendo la misma munición.

Lo que se consigue con la recarga es mayor precisión y mejor expansión, ya que, del mismo modo, estaremos creando una munición a medida para el rifle a través de los componentes necesarios para una buena recarga.

Para caza a corta distancia se hará una recarga suave, con una bala blanda para que no penetre mucho al animal y no pincharlo, con proceso de parada rápido y con poco retroceso. Para caza a larga distancia se creará una bala más híbrida, con una carga más potente, una vaina más preparada aerodinámicamente para que tenga más consistencia en la velocidad y para tener mejor agrupación.

Cómo iniciarse como recargador balístico

Lo principal de todo que hay que saber es que hay que estar en posesión de una autorización para recarga que expide la Guardia Civil, que se consigue presentando un certificado de haber superado un curso de recarga.

Una vez teniendo eso, y adjuntando con qué calibre vamos a aficionarnos a recargar, empezamos a adquirir el equipo básico de recarga, es decir, la maquinaria y productos necesarios para ello:

Una máquina o prensa homologados, – Dies estándar para el calibre a recargar, – Amarravainas, – Un empistonador para colocar el pistón en la vaina, – Embudo para dosificar, – Balanza de precisión, – Accesorios para recortar las vainas y llevarlas a su longitud correcta. – Cronógrafo para poder medir la velocidad de los proyectiles.

Hablábamos antes de que hay gente que recarga su propia munición para economizar y, aunque así sea, al principio hay que hacer una inversión bastante elevada para comprar todo el material necesario, pero, una vez teniéndolo todo, nos merece bastante la pena. Haciendo un cálculo por encima de lo que gastamos al año en munición comercial y lo que gastaríamos recargando la nuestra propia, salimos ganando, casi seguro.

Tipos de recarga

En la recarga de competición se busca, principalmente, la máxima agrupación y las velocidades no son muy altas, puesto que cuanto más pólvora lleve una carga más potente es y, por lo tanto menos estable, es decir, tiene más vibraciones, más movimiento en altura al momento del disparo… y lo que se busca es todo lo contrario, más estabilidad, menos retroceso y, sobre todo, más precisión, por lo que las balas de competición suelen ser balas con velocidades más bajas que las de caza para ganar estabilidad, ganar precisión y evitar movimientos. Esta recarga lleva unos procesos muy milimétricos, donde se busca meter el mayor número de tiros en una superficie lo más mínima posible.

Recarga para caza de corta/media distancia

Se necesitaría una carga un poco más fuerte que la anterior, pero sin priorizar tanto la precisión, sino más bien que tenga poco retroceso, economizar en la pólvora y una bala que funcione bien a esa distancia. Los procesos para realizar la recarga de este modo son muchos más livianos al ser una recarga más básica, ya que para tirar a corta o media distancia no se necesita mucha más carga, sino que se busca un tiro suave.

Recarga a larga distancia

Esta llevaría muchísima más carga en pólvora para conseguir más velocidad con el fin de tener un tiro tenso hasta 800/1.000 metros en adelante (variando según el calibre), con unos
procesos más elevados respecto a los de la bala de corta media distancia, la punta iría más preparada aerodinámicamente. Tres cosas fundamentales que tenemos que tener en cuenta para tirar a larga distancia son:

1) El equipo: arma bien preparada, que no tenga un gatillo demasiado duro, visor con bastantes aumentos y torreta bien puesta…

2) La recarga: que tenga estabilidad en la velocidad para que no tenga variación, que la punta esté bien puesta, milimétricamente, para conseguir la máxima agrupación, que la bala tenga buen coeficiente balístico para que soporte las presiones, las actitudes, la velocidad, el viento…

3) Preparativos previos al disparo: medir bien la distancia, buen apoyo, medidor de viento, presión atmosférica, etcétera. Y, después de este breve resumen sobre la recarga balística, os animo a que os adentréis en esta actividad accesoria en nuestra afición, sobre todo, a los amantes de la caza a larga distancia, para así conocer más en profundidad la precisión y los factores necesarios para realizar un buen disparo.

Texto y fotos: Yolanda Collados