El .375 Magnum: historia, práctica y leyenda en la caza mayor por Tony S

62 años de experiencia de un cazador profesional: balística, munición, rifles y anécdotas desde los safaris africanos.

 

Yo fui cliente regular de la firma Holland & Holland y gran amigo personal de su director, Malcom Lyell, hasta el punto de que cuando visitaba Londres me quedaba siempre en su casa. Un día decidimos aunar esfuerzos tratando de averiguar quién fue el posible gran armero creador del .375 Magnum, terminando la cosa cómo comenzó, o sea, sin aclarar nada…

Durante los sesenta y dos que fui cazador profesional en África, utilicé el .375 Mag. con los mejores resultados en todos los tipos de terrenos, desde las grandes selvas ecuatoriales en África Central, hasta los espacios más abiertos de África Oriental y Meridional, gracias a su versatilidad en los pesos de los proyectiles empleados, según la necesidad de cada ocasión, desde un antílope hasta un elefante, destacando el .375 Mag. como el arma ideal de todo uso en general (All-around rifle), siempre que la bala impacte en el punto correcto, que esto ya será cuestión del tirador, pues el arma, como ser inanimado, dependerá siempre de las manos que la manejen, sin excusas ni pretextos, esto es pura lógica. Con el .375 Magnum cobré numerosas veces los cinco grandes africanos, elefante, búfalo, león, rinoceronte negro y leopardo, sin el menor problema, afortunadamente.

 

Un calibre adelantado a su época

Durante mis expediciones cinegéticas por todo África nunca dejé de ver rifles del .375 Mag., tanto en manos de cazadores profesionales como de visitantes, funcionarios de los departamentos de caza, cazadores locales, etc. Personalmente, no tengo más que frases de alabanza para este calibre tan adelantado a su época y la prueba es que no dejé de utilizarlo como herramienta de trabajo durante sesenta y dos años.

Lo que iré comentando está respaldado por un 98 % de práctica y sólo un 2 % de teoría, sin entrar en esa moda actual de citar extrañas fórmulas para «pretender» conocer el potencial mortífero sobre diferentes especies animales (especialmente contra elefantes) y que, dicho de paso, no hay quien las entienda, empezando por mí, pudiendo asegurar al 100 % que, con perdón de las maravillosas formulitas, lo único que podrá frenar la carga de un búfalo o un elefante será un certero disparo en el sitio correcto.

Tiempo después de la introducción del .375 Mag., para ser utilizado en armas de repetición con sistema de cerrojo, Holland & Holland creó una nueva munición con reborde (Flanged) para ser utilizada en armas de dos cañones o express, pero después de 1950, más o menos, los nuevos rifles fueron adaptados para utilizar la munición normal (Rimless) con unos expulsores especiales patentados por Westley Richards en 1910, de toda garantía en su funcionamiento, resolviendo el problema, ya que la munición Rimless se encuentra fácilmente por todo el mundo, mientras que la Flanged era todo lo contrario.

 

Tres pesos diferentes de los proyectiles

Quien fuera el creador de .375 Mag. tuvo una gran percepción de futuro a la vista de cómo se popularizaba la caza en África y Asia, forjando un arma «para todo», dedicada especialmente para cazadores que sólo querían usar un arma en sus actividades, dotándole de tres pesos diferentes de proyectil, capaces de cubrir toda la gama de la caza mayor, incluyendo los cinco grandes.

A) Para animales de mediano tamaño y peso, con piel fina, a largas distancias, se creó el proyectil de 234 grains (15 gramos), a una velocidad inicial de 2.800 pies/segundo (918 metros) y una energía inicial de 4.100 libras-pies (567 Kilográmetros). Durante años, la compañía británica Kynoch siguió cargando munición con la bala de 235 grains en su línea comercial, hasta que se hicieron patentes las mejoras introducidas por los armeros americanos que, poco a poco, fueron eliminando el uso de este proyectil que fue sustituido por el de 270 grains, que, de hecho, lo duplica y supera mucho en cuanto a poder mortífero.

B) Para animales de piel fina y gran tamaño, tirados a distancias medias y, ocasionalmente, largas, como el león, tigre, oso, alce, caribú, el proyectil de 270 grains a una velocidad inicial de 2.740 pies/segundo y una energía de 4.500 libras-pie es ideal para todas las especies referidas. Es mi favorito para cazar leones, después del .416 Rigby con el que cobré 193 leones, seguido por 118 más con el .375 Mag., habiendo parado seis cargas de leones heridos, superagresivos, sin mayor problema, pues en esas circunstancias, muy raras sea dicha la verdad, lo único que hay que hacer es dejar al león que se acerque a una distancia prudencial, entre 12 y 15 m, disparando entre los ojos, pues a esa distancia no se puede fallar o no se debe fallar si uno no quiere encontrarse prematuramente en la Santa Gloria.

C) Finalmente, para la caza peligrosa está un proyectil de 300 grains, para ser empleado en distancias medianas y cortas, con una velocidad inicial de 2.250 pies por segundo, especialmente indicado para elefante, búfalo, rinoceronte e hipopótamo, cuya bala blindada tiene una de las mayores penetraciones conseguidas, con una energía inicial de 4.330 libras- pie.

 

Salto a los 350 grains

Desde que la firma británica Kynoch dejó de fabricar todo tipo de cartuchería metálica en 1967, numerosos armeros europeos y americanos continuaron fabricándolos con sus tradicionales datos balísticos y así han continuado haciéndolo hasta la fecha. Independientemente de ellos, hace unos años (esto lo escribo en 2024) la firma sueca Norma aprovechó una serie de viejos calibres alterando algo sus datos balísticos originales, llamando a la serie Norma African PH, especialmente centrada para la caza de animales peligrosos. Al .375 Mag. se le creó un nuevo peso de proyectil, saltando de los 300 grains de siempre a los 350 grains nuevos, con una velocidad inicial de 2.300 pies/segundo y energía también inicial de 4.112 libras-pie.

Aprovechando que tenía que realizar una operación de control contra elefantes y búfalos saqueadores de plantaciones agrícolas, conseguí unas cajas del .375 Mag. Norma mejorado, pudiendo ver que el resultado, en la práctica, fue excelente, pero sin que yo encontrara diferencias con el proyectil de 300 grains. Si la bala acertaba donde tenía que hacerlo, todo iba muy bien, pero, si no impactaba certeramente, no se producía ningún milagro, marchándose la pieza… Con esto quiero explicar que, al menos personalmente, no encontré diferencia notable entre los 300 y 350 grains y que ambos me dieron siempre plena satisfacción.

 

La munición expansiva que me dio siempre los mejores resultados fue la de 270 grains (17.5 gramos) de Winchester, llamada Power Point, y la peor, que todo hay que decirlo, la denominada Silver Tip de 300 grains, que daba extraños resultados en su presunta expansión…

En proyectiles blindados todos los fabricantes pretendían que estaban reforzados de acero, lo cual no era siempre cierto, por lo que me permito aconsejar al futuro usuario que, cuando necesite comprar munición con balas blindadas, las pasen por un simple imán y, si realmente son de acero, se quedarán pegadas a él, pues, de lo contrario, no lo detectarán. Una solución simple puede evitar posibles y serios problemas a la hora de enfrentarse a un elefante, por ejemplo. Naturalmente, lo dicho se aplica también a la gama completa de los mayores calibres utilizados en la caza de los grandes animales peligrosos. La munición del .375 Mag. lleva en su base como un cinturón para reforzar el casquillo y evitar que este se dilate al efectuarse el disparo, lo que los británicos denominan «belted», que fue otra gran idea de su feliz y desconocido creador…

Mi viejo amigo Harry Manners con su eterno rifle .375 Magnum y un buen elefante. Mozambique 1951.

 

Competidores

A pesar de su respetable edad de 112 años sigue siendo el .375 Mag. un calibre moderno, de plena actualidad y el rifle indiscutible de todo uso para todas las especies, pequeñas, medianas y grandes. Naturalmente, le salieron competidores, siendo los más destacados el .350 Magnum Rigby, .338 Magnum Winchester, .358 Magnum Norma y el 9,3×64 (366) Brenneke, todos ellos magníficos, pero que no han conseguido desbancar al veterano .375 Mag.

Como era de esperar, también aparecieron problemas con el .375 Mag., pero no con el arma, sino con más de un irresponsable entusiasta de este calibre, con mediana o poca experiencia, que cometieron toda clase de errores pensando que tenían en las manos algo así como el rayo de la muerte y que terminaron donde no esperaban: criando malvas para la eternidad.

Por muy grande y potente que sea el rifle utilizado, siempre habrá una cosa más importante: ¡una buena dosis de sentido común y no creerse que ya se está de vuelta de todo, pues hasta el sol tiene manchas…! Con la excepción del desierto, en África, la media de los disparos suele hacerse entre los 50 y 150 metros, excepto para elefante y hipopótamo, cazado éste en tierra, que podrá variar entre los 10 y 20 metros, pues, cuanto más cerca mejor, al haber mayor seguridad en el tiro.

 

Recarga

Para los aficionados a recargar las municiones, existe una gran diversidad de proyectiles y pesos para el .375 Mag. como son, por ejemplo, el Sierra Spitzer Boat Tail, Speer Grand Slam, Hornady, etc. He de confesar que nunca recargué munición debido a dos razones: la primera es que, moviéndome de unos países a otros, como hacía frecuentemente para cazar elefantes, el ir cargado con botes de pólvora, pistones, etc., sólo me creaba toda clase de problemas con la policía, departamentos de seguridad y demás. Y, segundo, porque cuando regresaba a mi casa para unas cortas vacaciones con la familia, lo que menos me apetecía era malgastar el escaso tiempo recargando munición, por lo que siempre las adquiría directamente de las firmas Holland & Holland y John Rigby, en Londres, de los que era cliente regular y gran amigo y me ofrecían las máximas garantías en todos los sentidos.

Cinco calibres para la caza mayor peligrosa en África, siendo el más popular hoy el .375 Mag. y el menos el .460 Weatherby. Año 2024. De izqda. a dcha., .460 Weatherby Mag.; .450 Rigby Mag.; .458 Lott; .458 Win. Mag.; y .375 H&H Mag.

 

Cazadores famosos entusiastas del .375 Magnum

Muchos famosos y experimentados cazadores profesionales fueron grandes entusiastas del .375 Magnum. como el ejemplo clásico de Pete Pearson. Éste, durante sus tiempos de cazador de marfil en el Enclave de Lado, Congo Belga, etc., utilizaba el express del calibre .577 Nitro, pero, a partir de 1912, cuando aparece el .375 Mag., se convirtió en su calibre favorito y, más tarde, cuando entró en el servicio del Elephant Control del Gobierno de Uganda, le dio prioridad al .375 Mag. en su trabajo de eliminar elefantes que representaban un peligro para vidas y haciendas en el país, y con el que cobró unos dos mil ejemplares, lo que fue un tanto indiscutible para este calibre.

Por ironías del destino, Pete Pearson, que se había jugado la vida incontables veces con los elefantes, sin ningún serio problema, al final falleció en el hospital de Kampala, Uganda, a los cincuenta y pocos años debido a un cáncer de estómago… Su rifle predilecto fue un .375 Magnum con acción original Mauser, construido especialmente para él por el armero John Rigby en 1914 y que, por cierto, no se supo dónde fue a parar tras su fallecimiento.

Rifle fabricado especialmente para zurdos, con el cerrojo y el seguro a la izquierda.

 

Un querido y desaparecido amigo, George Ruchby, antiguo cazador de marfil en Rhodesia del norte (actual Zambia), Nyasaland (hoy Malawi), Congo Belga (República Democrática del Congo), Tanganyka (actual Tanzania) y el Ubangui-Chari (República Centroafricana) utilizó en sus tiempos de cazador profesional de elefantes el express del calibre .577 Nitro junto con el rifle de repetición, de acción Mauser, .318 Westley Richards, para más tarde, cuando trabajó para el Gobierno de Tanganyka en el Elephant Control hasta 1956, cuando se retiró después de cobrar casi mil elefantes, que eran una plaga para la agricultura, utilizar principalmente el .375 Mag. y el .416 Rigby, de los que se convirtió en un gran entusiasta.

Rifle del .375 Magnum, Holland & Holland, mostrando la montura lateral para la mira telescópica.

 

Otro gran amigo, Harry Manners, que siempre se dedicó a la caza comercial de marfil en Mozambique aprovechando, durante muchos años, una absurda ley que declaraba a los elefantes animales dañinos por los grandes males que producían a la agricultura, cobró alrededor de mil ejemplares utilizando siempre el .375 Mag. fabricado por Winchester en el modelo 70, de los que tuvo cuatro, un arma de serie de precio reducido, pero que le dio óptimos resultados, parando 36 cargas de elefantes a lo largo de los años sin ningún problema.

En Mozambique, entre los años treinta y cincuenta, había una gran compañía azucarera con miles de empleados nativos a los que había que alimentar, para lo cual tenían contratados a cazadores profesionales que les suministraban carne, principalmente de búfalo, de los que existían enormes cantidades. De estos cazadores hubo dos, Salzone, italiano, y Araujo, portugués, que cobraron cada uno sobre los cuatro mil búfalos cafre, con sus respectivos rifles del .375 Mag. utilizando balas blindadas. Ninguno sufrió un serio percance y, finalmente, Salzone falleció tranquilamente en su cama y, Araujo, ya retirado, un día, dando un paseo en helicóptero, éste se estrelló muriendo todos…

Búfalo de Mozambique abatido con un CZA 550 del .375 H&H y, sobre él, dos de los antílopes enanos más difíciles, suni y duiker azul, cobrados con el mismo rifle con balas blindadas.

 

Mis rifles

A lo largo de mi vida como cazador profesional en África tuve cuatro rifles del .375 Magnum, aparte de lo que llamaba la «artillería pesada», que fueron cinco rifles del .416 Rigby, uno del .500 Jeffery y otro del 505 Gibbs, todos ellos de repetición con acción Mauser, y en armas de dos cañones o exprés un Holland & Holland Royal del 500/465 Nitro, dos del calibre .425 nº 2 Nitro y un .577 Nitro, o sea, armamento suficiente como para organizar una guerra. Los cuatro rifles del .375 Mag. fueron de repetición de cerrojo.

Isabel de Quintanilla, esposa de Tony, con un Oryx beisa cazado en el norte de Kenia en 1975, con el rifle .375 Magnum.

 

Dos de ellos fueron fabricados especialmente para mí, uno de la firma Mahillon, que eran los Armeros Reales belgas, con una gran experiencia al haber suministrado incontables armas a los antiguos residentes del Congo Belga. Otro me lo hicieron en Austria por el armero Dshulnig, viejo amigo mío, y los otros fueron comprados directamente a cierto armero. Uno fue un magnífico rifle original hecho por la firma Holland & Holland con cerrojo especial Mauser-Magnum de mayor longitud que el normal. Y, el último, fue un modesto BRNO, pero que dio tan buen resultado como cualquiera de los otros tres que valían infinitamente más, al cual le di toda clase de mala vida, sin que causara el menor problema en su funcionamiento. El nombre de BRNO desapareció, siendo denominado actualmente CESKA, que fabrican en hoy toda la gama de calibres deportivos, hasta el .505 Gibbs, a precios muy asequibles y con toda garantía.

Tony, con un rinoceronte en los viejos tiempos, cuando su caza era normal en toda África.

 

Volviendo al principio de estas notas, lo mejor que se puede decir del .375 Mag. es que después de 112 años sigue siendo el calibre más popular del mundo de la verdadera caza mayor peligrosa o no y que, generación tras generación de cazadores, tanto noveles como de gran experiencia, lo han utilizado con la máxima satisfacción y con óptimos resultados. A la vista del panorama cinegético tan negativo en África, y el que vendrá, por desgracia, el elefante furtiveado por todas partes, los rinocerontes negros casi extinguidos y un desmadre general contra las demás especies que se van rarificando día a día, hacen que el .375 Magnum sea todo lo que necesitarán los deportistas que acudan a un safari a África y, de hecho, este calibre es el que goza de la mayor demanda entre toda la gama de calibres para la caza de las grandes piezas africanas y norteamericanas, ¡y se lo merece!

Texto y fotos de: Tony Sánchez Ariño.