Primera prueba computable que realiza la AEPPB, para el campeonato de España

El pasado 28 de febrero, en el coto La Panda, en el término municipal de Alpera (Albacete), se celebró una de las pruebas anuales, computable para el campeonato de España, que realiza la Asociación Española del Perro Perdiguero de Burgos, AEPPB.

 

Esta asociación, que lleva gestionando la cría y libro genealógico del perdiguero de Burgos desde 1983, realiza todos los años varias pruebas en las que se analizan y califican las capacidades de los perros de la raza.

Estas pruebas, cuya superación permite pasar a la siguiente, se dividen en:

– Pruebas morfológicas: En ellas se analizan y puntúan las características y, en su caso, defectos de cada ejemplar. Se pasa una vez en la vida de cada perro y su objetivo es descartar ejemplares que no cumplen con los estándares de la raza.
– Pruebas de Aptitudes naturales (PAN): deben pasarlo ejemplares de menos de 18 meses. Excepcionalmente, si no lo han pasado, lo deberán hacer perros con más edad, si bien no podrán optar a premio. En ella se califican las virtudes o defectos de cada perro en la específica labor de búsqueda, detección, parada y cobro. Se tienen en cuenta exclusivamente las aptitudes naturales no influidas por el adiestramiento y se desecharán para la reproducción los ejemplares que no las cumplan o tengan defectos invalidantes como es una insuficiente nariz, que no paren o tengan miedo a los disparos.
– Monográfica de Trabajo (MT): Para perros adultos y con experiencia. Se somete a cada ejemplar a un ejercicio consistente en la búsqueda de dos piezas (perdiz) previamente situadas en lugares concretos. Se valorarán, tanto sus capacidades naturales (nariz, guía y parada), como las adquiridas a través del trabajo y el adiestramiento, como son el cobro y la entrega.
Sólo los perros que han superado las tres pruebas obtienen el apto como reproductor.

Con estas pruebas la AEPPB consigue conocer el estado de su cabaña, la evolución de sus capacidades, así como testar el resultado de las cruzas hechas, con el fin de priorizarlas o desecharlas de futuro.

La prueba fue completamente satisfactoria desde el punto de vista de una asociación de criadores, confirmando el éxito de su política de reproducción, que esta asociación hace de forma “dirigida”, es decir, que tiene que haber una aprobación de los órganos internos para establecer la compatibilidad de los reproductores, lo que exige un consenso en los criterios.

En la prueba se pudieron ver (como ya es normal) que la generalidad de los ejemplares cuentan con enorme nariz, capaces de detectar efluvios a decenas de metros e iniciar a esa distancia las guías. Su instinto de parada, con inmovilidad absoluta y duración de la misma (sustancial para permitir al cazador llegar a la pieza), simplemente extraordinarias. Su búsqueda amplia y exhaustiva, que no está reñido con el ritmo trotador que tiene que tener siempre un perdiguero, permitió un desarrollo muy ágil de la prueba.

Haber logrado eso sin salirse un ápice del standard morfológico de la raza y manteniendo el estilo trotador del perdiguero, es un logro que aún sorprende al colectivo de criadores de otras razas, máxime si tenemos en cuenta que poco antes de la creación de la AEPPB, el perdiguero de Burgos salía de una crítica situación. Al fin y al cabo, como remarca esa asociación, no son una sociedad de cazadores que cría perros, sino una asociación de criadores de perros de caza.

Perros participantes en la prueba del perdiguero de Burgos en Trofeo caza y conservación

La cita reunió a 6 ejemplares en el examen morfológico (en este caso no hubo perros para la PAN) y a 17 perros en la Monográfica de Trabajo que dio como vencedor a Atila d’Alt Congost (propiedad de don Raúl Valero), segundo a Abascal de la Quintería (de don Juan José Madero) y tercero a Will de Biar (propiedad de don Marcos Díez). En cualquier caso, las puntuaciones fueron muy ajustadas, existiendo muy poca diferencia entre los 10 primeros clasificados, lo que es claramente indicativo de la calidad general de los ejemplares de la Asociación.

Prueba perdiguero de burgos para el campeonato de España en Trofeo caza y conservación

Los premios, que contaron con el patrocinio de Piensos Ortín, fueron entregados por don Javier Carrizo, presidente de la Asociación quien, como es tradicional, invitó a los jueces a hacer de forma previa unos comentarios sobre lo que habían apreciado en el campo, dado que la AEPPB se rige por un clima de consenso y de asunción general de criterios que tan buen resultado le está dando.
Sinceramente, visto lo visto, quien no haya cazado con estos perdigueros no sabe si sabe cazar a la mano, como tampoco puede hacerse una idea de cómo cazaban nuestros abuelos.
Agradecemos a la AEPPB su sacrificada labor en la recuperación de la raza (hace casi 50 años) y en la consecución de semejante calidad en los actuales ejemplares, diseñados para la caza real de sol a sol, que no se alargan y que facilitan lances de enorme calidad, también en cetrería. Su política de cría exige que entre parto y parto medie, como mínimo, un celo, de tal forma que no se perjudique el bienestar de las perras. Su altruismo evidente, si tenemos en cuenta las autolimitaciones en la cría; que la Asociación, como colectivo, garantiza la reposición gratis de cualquier ejemplar vendido que sea desechado para la reproducción; y los muy ajustados precios de venta de los cachorros.

Asimismo, se celebrará una segunda prueba para la zona norte el próximo 28 de marzo en Cernégula, Burgos.

Tanto socios como no socios podrán inscribirse para participar o asistir a las pruebas, contactando con la organización en el teléfono 646 28 33 96.