La Asociación Española del Perro de Sangre (AEPES) ha presentado su Informe Anual de Rastreos 2025, un documento que certifica la evolución de la caza en España hacia un modelo más responsable, eficiente y digitalizado. Con un total de 478 intervenciones en todo el país, los equipos de rastreo lograron recuperar 243 piezas, lo que supone una tasa de éxito del 50,8%.
Este balance no solo refuerza el compromiso de los cazadores con el bienestar animal al evitar sufrimientos innecesarios, sino que arroja cifras económicas muy positivas. El informe destaca que el aprovechamiento de la carne de caza recuperada generó un impacto de 263.247 euros, consolidando la cultura del aprovechamiento cinegético como un pilar de sostenibilidad.
Uno de los puntos clave del informe es la exitosa implantación del servicio de WhatsApp de AEPES (698 99 00 99). Esta herramienta gratuita permite a los cazadores solicitar asistencia de forma inmediata tras el disparo, facilitando la conexión directa con los conductores y reduciendo drásticamente los tiempos de respuesta en el monte.
A nivel histórico, el informe revela una trayectoria consolidada: desde 2009, la asociación ha completado 4.960 intervenciones, recuperando un total de 2.637 animales. Este esfuerzo acumulado durante 17 años ha generado un impacto económico superior a los 2,1 millones de euros entre el valor de la carne y los trofeos recuperados, demostrando la enorme utilidad pública y ambiental de los rastreadores acreditados.
No obstante, la directiva señala la necesidad de mejorar la participación de los socios, ya que este último año se ha detectado una disminución del 23% en el envío de fichas de rastreo. Para el ciclo 2026, la asociación implementará mejoras en la recogida de datos y reforzará la presencia en zonas con baja actividad registrada, como el norte de España, con el fin de que ningún animal herido quede sin localizar.
Desde la asociación insisten en que el rastreo con perros de sangre es una pieza indispensable de la caza ética. Según explican, recuperar animales que de otro modo se perderían es un deber moral que contribuye directamente a una gestión cinegética más transparente y profesional.

