Se sospechaba de un posible atropello con traumatismo craneoencefálico, ya que presentaba una de las cuernas partida. El cadáver fue cedido al grupo INVESAGA (Investigación en Sanidad Animal: Galicia) el cual lleva varios años colaborando con la Xunta de Galicia para el estudio de Cephenemyia stimulator y otros parásitos en corzos de Galicia.
Tras recibir el animal, se realizó una exhaustiva inspección externa. Se confirmó que la cuerna rota no obedecía a una lesión reciente, sino que, posiblemente, se rompió durante la etapa de formación, ya que los bordes estaban romos y con desgaste.
Así mismo, externamente no se observó ninguna lesión, salvo unas pequeñas cicatrices en el lado izquierdo de la cabeza y una miasis, con aproximadamente 100 larvas de mosca, que dejaba al descubierto una lesión de unos 5 cm entre las cuernas y en la parte posterior del cráneo. También, se observaron 10 garrapatas duras género Ixodes en la región inguinal y un piojo malófago en el hocico. Se procedió, entonces, a la necropsia del animal. En primer lugar, se procedió al examen de la cavidad torácica y abdominal donde tan sólo se recolectaron 10 nematodos en pulmón y tráquea y no se halló ninguna lesión compatible con traumatismo.
Posteriormente, se procedió al análisis de la cabeza. Al retirar la piel se observaron 3 abscesos internos coincidentes con las cicatrices externas de aproximadamente 1 a 2 cm de diámetro. Al retirar todo el músculo y llegar al hueso del cráneo se pudo ver un debilitamiento del mismo con porosidad y con un pequeño orificio de aproximadamente un 1 mm de diámetro que comunicaba con la cavidad intracraneal.
Se procedió a la apertura del cráneo y al acceder se pudo ver una masa purulenta de 2 cm de diámetro en las meninges, a la altura del cerebelo. Como cabía esperar por la zona de la que provenía el animal, se encontraba parasitado también por Cephenemyia stimulator, albergando 5 larvas 1 (L1) y 4 L3 en cavidad nasal.
Diagnóstico tras el análisis
Las lesiones encontradas en el lado izquierdo de la cara justo por detrás del ojo eran compatibles con mordeduras de algún carnívoro. Además, el orificio de comunicación con el cerebro era causa de una osteomielitis secundaria a la infección y la presencia de la masa de pus a la altura del cerebelo era compatible con la sintomatología del animal (movimientos descoordinados, aparente ceguera y apatía). Las larvas y lesiones vistas entre las cuernas eran compatibles con una miasis de las cuernas por Lucilia spp. y se vio que los nematodos pulmonares se correspondían con Dictyocaulus spp.

El investigador Néstor Martíne Calabuig analizando un trofeo en busca del parásito Cephenemyia stimulator
Conclusión
A partir de estos hallazgos podemos concluir que las lesiones y signos clínicos del animal son compatibles con una meningoencefalitis purulenta postraumática con afectación de cerebelo, consecuencia de una infección posterior al ataque de un carnívoro doméstico o silvestre que no se ha podido concretar. No obstante, durante el pasado año se produjeron varios ataques de lobos a rebaños de ovejas en ese municipio siendo probable que fuese el causante de las lesiones.
Este no sería el primer caso descrito, ya que en el año 2021 fue encontrado un corzo con similar sintomatología en la provincia de Guadalajara, aunque en esta ocasión se encontró ‘el colmillo asesino’ causante de la infección en el interior del absceso (Martínez-Calabuig et al., 2021). Del mismo modo se produjo una infección del hueso del cráneo (osteomielitis) postraumática con reblandecimiento y perforación y la consiguiente penetración de las bacterias piógenas al encéfalo.
Además, el animal presentaba una miasis de las cuernas que no se ha podido demostrar si fue consecuencia de las lesiones por la mordedura o por algún otro factor como la posibilidad de la cuerna rota durante su formación cuya sangre atrajese a las moscas. De hecho, en los últimos años hemos podido observar cómo han aumentado los casos de esta miasis en la provincia de Lugo alcanzando un 14,3 % de prevalencia (Martínez-Calabuig et al., 2023).
Una vez más, gracias a la ciencia, se pueden resolver casos interesantes que, de otro modo, quedarían en simples conjeturas y opiniones. Por ello, agradecer a cazadores, gente relacionada con el campo e instituciones que se implican y colaboran mediante el envío de muestras tan necesarias para acercarnos un poco más a conocer el estado sanitario de los animales silvestres que se escapan a nuestro control y que también juegan un importante papel como vectores de diferentes enfermedades, algunas de ellas zoonóticas. Por ello, la ACE (Asociación del Corzo Español) e INVESAGA tienen un convenio desde el año 2013 para el estudio de la salud del corzo.
La ACE se encarga de distribuir kits gratuitos para todos los interesados en el envío de muestras y, asume los gastos del envío de cabezas para el estudio de Cephenemyia en la Península y otras enfermedades de importancia en el corzo.
A mayores se ha diseñado un protocolo para que los trofeos puedan ser devueltos intactos y sin la piel a sus propietarios, siendo un punto a favor tanto para la ciencia como para el cazador, ya que permite el estudio completo sobre Cephenemyia y la devolución de un recuerdo de un bonito día para el cazador.
Para colaborar en la investigación ponerse en contacto con la ACE a través del correo [email protected] o bien a través de su perfil de Instagram o con el grupo INVESAGA enviando un correo electrónico a [email protected].

