Puesta a Punto, los secretos para una temporada sin fallos

Sugerencias para prepararse antes de la temporada, bien engrasada….

 

En septiembre empieza la temporada de caza. Primero, la berrea y, luego, la general. Por ello, puede ser un buen momento para dar un repaso a su arma y a usted mismo, para ver que todo funcione bien. Cuando llegue el momento de la verdad, frente a un rebeco precioso o en un puestazo de montería, no será la ocasión para que algo usted o su arma falle. Tal vez estos seis sencillos consejos y alguno más que se le pueden ocurrir sean útiles para que todo funcione como una máquina bien engrasada.

En estas líneas vamos a repasar media docena de ideas que, a mi juicio, pueden ayudar a tener mayor éxito en la inminente temporada caza. Serán indicaciones fáciles de realizar, practicar y, además, sin costes elevados. Insisto en que son consejos personales que a mí me han ido bien, pero no serán todos los posibles y cualquier cazador puede añadir o quitar alguno, según su propia experiencia.
Si es fiel seguidor de Trofeo ya me habrá leído en alguno de los más de cincuenta artículos que llevo escritos, sin fallar un solo mes, desde hace casi cinco años. En todos se habrán dado cuenta de que yo doy muchísima más importancia al conocimiento de su arma, su costumbre, familiaridad y habilidad con la misma, que al calibre y marca del rifle en sí. Le aseguro, sin miedo a equivocarme, que esta familiaridad, habilidad y conocimiento de su vieja arma y munición le serán mucho más útiles a la hora de la verdad, que unos metros más de velocidad por segundo o de energía teórica en boca, de un arma nueva y desconocida.
Muchos de estos pequeños consejos y sugerencias me ha costado aprenderlos en varias décadas de caza, safaris y cacerías por todo el mundo. También, en muchas ocasiones, los he aprendido simplemente sufriendo sus consecuencias, pues, en alguna ocasión, que me han costado más de un fracaso. Por supuesto, reconozco que, aunque ahora sé un poco más que cuando siendo un niño empecé a cazar, aún me queda muchísimo por aprender.
Espero que con estas seis humildes sugerencias pueda ayudar a estar preparado para la nueva temporada. Especialmente a cualquier cazador que tenga menos experiencia que yo, pues supongo que alguno habrá. Si logro este objetivo de colaborar en el éxito de cualquier cazador que tenga la amabilidad y la paciencia de leer estas líneas, me daré ampliamente por satisfecho.

Roque Armada con dos sarrios en un día de suerte en el Pirineo aragonés. Para tener éxito en una importante jornada de caza, usted debe revisar su arma y entrenarse lo suficiente antes de la temporada

Los experimentos, ‘con gaseosa’

Nunca se enfrente a un complicado rececho de montaña, a un caro venado de berrea o a un buen puesto de montería con un nuevo rifle, por muy superdupermagnum que sea. Lleve una herramienta que funcione perfectamente, que usted conozca, que le sea absolutamente fiable y a la que está acostumbrado.
Antes de la temporada, si tiene un arma nueva, pruébela todo lo que pueda. Tire una o dos cajas de balas y busque cualquier fallo o desajuste mecánico. «Quémela» a tiros, como yo digo. Pero, si puede elegir, siempre lleve a las cacerías y monterías de postín un arma vieja, usada y conocida, de la que esté absolutamente seguro de su funcionamiento.
Hace más de treinta años hice mi primer safari. Por exigencias del programa, el primer animal que iba a tirar en África sería un búfalo. La caza sería en septiembre en lo que fue la maravillosa área de Chirisa, en Zimbabue. Había comprado un rifle .375 H&H de marca CZ, un arma magnífica que luego modifiqué mucho y me dio un gran servicio durante años. Pero esta cacería surgió muy rápido y no me dio tiempo a entrenarme como quisiera para dominar mi nueva arma.

Es importantísimo familiarizarse con su arma nueva antes de una cacería importante. Hace muchos años con mi primera pieza africana, cobrada con un .375 H&H que compré nuevo. El mes anterior a viajar tiré con él en varias tardes a más de cien conejos que había que descastar, obviamente, no hubo ningún problema a la hora de la verdad.

Un buen amigo tenía una plaga de conejos enfermos en Toledo y le dieron un permiso de descaste en agosto. Le pedí que si podía ir a sacar conejos. Pues, ¡allí me fui con mi nuevo .375 H&H! La carne no contaba, pues, con la enfermedad y el calor no se podía aprovechar y la legislación de caza entonces era otra. Después de sacar cerca de cien conejos en varias tardes con mi .375 H&H, el rifle me era tremendamente familiar. Sólo decir que los dos búfalos que cobré, dos semanas después, no me dieron ningún problema.

No estrene equipos nuevos en jornadas difíciles

Exactamente lo mismo se puede aplicar a todos los componentes de su equipo. No se le ocurra llevar unas botas nuevas o un traje de agua recién comprado, ropa de ultragoretex que no se ha puesto nunca, en un caro rececho en el Pirineo o en Gredos o un frío puesto de montería en Ávila. El entrenamiento previo a la apertura con su rifle, de un par de sesiones de campo de tiro, será un buen banco de pruebas también para materiales, ropa y equipos nuevos. Pero cuando se enfrente a un precinto de sarrio que le ha costado un riñón, lleve unas botas, ropa y un equipo de los que esté absolutamente seguro de su funcionamiento.

Antes de la temporada es importante asegurarse que el rifle está en tiro y, una vez hecho, hacer unos cuantos tiros en posiciones reales de caza.

En la imagen, el director de Sahel safaris practicando con uno de sus cazadores el tiro con trípode estilo africano.

Revise su rifle, anteojo y munición

Antes de la temporada y con tiempo suficiente, por favor, revise cuidadosamente su rifle. Revise su montura, busque cualquier movimiento en la misma. Busque cualquier tornillo flojo o grieta en la madera de su rifle. Estas grietas pueden suponer una culata partida al llegar a su destino de caza.
Compruebe su anteojo, móntelo y desmóntelo. Compruebe que no tiene ningún desperfecto y, sobre todo, ninguna holgura. Compruebe que la cruz no se haya partido, pues vaya usted a saber por qué, pero lo he visto varias veces.

Ponga su rifle en tiro usted mismo

Sobre este tema ya he hablado en ocasiones y le he intentado dar toda la importancia que se debe. Su rifle se lo podrá poner un armero en tiro y tenemos muchos y buenos. También se lo puede poner en tiro un amigo que dice que sabe. Pero lo hará con su ojo y, por diferencias de paralaje, no tiene por qué agrupar en el mismo sitio.
Ponga su rifle en tiro usted y mientras tanto estará practicando a distancias reales de tiro. Mientras lo hace irá conociendo su rifle, su gatillo, su encare, su retroceso y se familiarizará con su arma íntimamente. Desde hace más de 40 años mis rifles sólo los pongo en tiro yo. También ayudo a muchos de mis clientes y amigos, pero siempre tirando ellos, yo sólo les asesoro y les dejo el equipo necesario de sacos, telescopios, blancos, etcétera.

He de reconocer que he tenido bastantes discípulos que ahora saben tanto o más del tema que yo. En ocasiones acabamos colocando a 100 metros los tiros en una agrupación de un sello de correos. Como yo digo, podríamos darle a un caracol si se parase en medio de la diana. Bueno, pues no cabe duda de que, si se le puede dar a un caracol, será mucho más fácil darle a un rebeco o un macho montés que, indudablemente, son mucho mayores.
Haciendo esto conseguirá una tremenda confianza en su arma y en su capacidad de tiro y esa confianza le será muy muy útil a la hora de la verdad en un caro rececho o el monterión del año.

Practique en posiciones de tiro real

Una vez que su rifle esté perfectamente puesto en tiro, deje el banco de tiro y practique todo lo que pueda en posiciones de disparo real. Practique tumbado con la mochila, sentado con los codos en las rodillas, de pie con vara o con trípode, tipo montería. Según la cacería a la que más vaya a ir, practique antes de la misma la posición de tiro real que más probablemente vaya a utilizar en la temporada.

No intente sustituir el dominio de su arma, que sólo le dará la práctica intensa, por gastar miles de euros en una armería comprando un super equipo, pero que no le será familiar. Le aseguro, sin miedo a equivocarme, que no es el camino correcto.

El único tiro que yo hago normalmente a brazo alzado es en cortaderos, en montería. Pero un guarro a todo trapo en un cortadero de ocho metros de anchura, es un tiro dificilísimo, pues apenas tienes tres segundos para pegarle. Últimamente para entrenar en ese difícil tiro al cochino corriendo, utilizamos nuestro simulador en el centro de Madrid, al lado del Bernabéu. En una tarde entre semana, antes de la temporada, podrá tirar hasta 50 o 100 cochinos conmigo y, además, filmado cada tiro. Además, utilizará su propio rifle, cargado con una de nuestras balas láser. En un par de horas le dará una práctica de encare, cerrojo y gatillo que a veces le costaría varios años de monterías conseguir. Queda usted invitado a unirse a nosotros en una de esas jornadas. Le garantizo que sus resultados de la temporada se lo agradecerán.

Es muy importante practicar el ‘dry firing’ o ‘tiro sin bala’ en casa.

Asegúrese de que el rifle está descargado y, además, use un salvapercutores, con lo cual sería imposible meter una bala en la recámara por error.

No se olvide del ‘dry firing’

A veces no es fácil tener una finca o coto donde poder hacer estas prácticas de tiro real. Pero siempre lo podrá hacer sin bala, en su casa o en su jardín. Al igual que antes he comentado la importancia que tiene tirar muchísimas veces con su gatillo sin bala para conocerlo, haga lo mismo con su rifle en su casa.

En el salón de mi casa tengo colocados unos bronces de cochinos, rebecos y corzos. Bien, pues, con mi antejo en los mínimos aumentos, me sirven para practicar posturas de caza, con un salvapercutores y el rifle comprobado por todos lados que está descargado. Una práctica sencilla y utilísima antes de enfrentarme a la apertura de la temporada.

Los francotiradores militares, en sus momentos de descanso en el cuartel, no guardan sus armas en el armero y no las vuelven a tocar hasta su siguiente día de práctica: las tienen en sus dormitorios y continuamente están tocándolas, sobándolas y manoseándolas. Continuamente apuntan a cualquier sitio de sus habitaciones y tiran con la recámara vacía. Esto se llama en inglés dry firing y está comprobado que aumenta mucho su rendimiento en situaciones de tiro real.

Uno de mis blancos a tamaño real recién traído de la imprenta.

Les tiramos a distancia de 200 a 300 metros en nuestros seminarios de montaña, en posturas y sólo con apoyos de caza.

Creo que es imposible un entrenamiento mejor antes de la temporada.

 

El consejo del mes

Práctica y más práctica…

Estos puntos, sugerencias, consejos o pequeños trucos le serán una útil preparación antes de un tiro crucial en la próxima temporada. Mientras los estudia, desarrolla y practica, usted mismo se estará preparando, física y mentalmente, para sus cacerías. Un buen tirador realiza los tiros de una manera instintiva, pero este instinto sólo se puede conseguir a través de una continua práctica y un eficaz entrenamiento.

Siempre lo digo y siempre insisto sobre ello: mucho más importante que un nuevo rifle de un calibre superrápido y una con superenergía en boca, es su costumbre, práctica y habilidad con su arma. Mientras usted practica y comprueba los puntos expuestos arriba –y otros muchos que a usted se le puedan ir ocurriendo– irá conociendo su rifle, su capacidad de tiro y su equipo. Irá acostumbrándose a su arma hasta conocerla íntimamente y tendrá una enorme confianza en ella. Su arma será algo así como una extensión de su brazo derecho.

Este íntimo conocimiento, familiaridad y habilidad con ella, que sólo se consigue con la práctica año tras año, le serán absolutamente cruciales para tener éxito en la inminente apertura de la temporada. Conseguirá este conocimiento, habilidad y dominio de su arma y podrá realizar sus tiros con eficacia y responsabilidad. No olvide nunca que una vez que apriete el gatillo, ya no podrá echar las cosas para atrás.

Este magnífico rifle nos la jugó en una importante cacería. Mi cazador sólo había tirado con él dos balas antes de irnos al monte.

Era un 30-378 Weatherby, un calibre dificilísimo de disparar sin mucha práctica. Ese desconocimiento lo convirtió en un arma casi inútil y nos fue mejor el primitivo morral, hecho con un saco, que llevaba el guía.

 

Texto y fotos:  Roque Armada